Entender cómo funciona el sistema de salud, saber a qué beneficios se tiene derecho o cómo solicitar una atención médica son pasos clave para cuidar la vida y el bienestar. Sin embargo, para muchas mujeres que han llegado a vivir a Chile, acceder a esta información de forma clara y oportuna sigue siendo un camino lleno de dudas y dificultades.
Para aportar soluciones concretas, un equipo de profesionales y docentes de la Universidad de Chile elaboró un documento de trabajo en salud pública que propone herramientas prácticas para acercar las atenciones del Estado a la comunidad, un texto que fue publicado por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID).
Según las cifras oficiales, en Chile viven 939.012 mujeres extranjeras, lo que representa el 48,9% de la población migrante en el país. Si bien las mujeres migrantes mantienen una relación comparativamente mayor con los servicios de salud que los hombres migrantes, enfrentan brechas de información y barreras socioculturales, administrativas y estructurales que dificultan su atención, entre ellas el desconocimiento sobre el funcionamiento del sistema y sus derechos, las diferencias lingüísticas y culturales, la falta de capacitación del personal y las dificultades para compatibilizar los horarios de atención con el trabajo.
De acuerdo con el documento, la población migrante consulta con menos frecuencia, tiene menor cobertura y presenta una mayor insatisfacción de sus necesidades sanitarias, principalmente por la falta de información sobre el sistema.
Como respuesta a este diagnóstico, un equipo interdisciplinario de la Universidad de Chile desarrolló una plataforma interactiva que facilita el acceso de las mujeres migrantes a información en materia de salud y ahora publicó un documento en el que entrega ocho recomendaciones que pueden ser implementadas por las autoridades y los servicios de salud.
Caterine Galaz, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, investigadora responsable del proyecto y una de las autoras del documento, explicó que luego de realizar un trabajo colaborativo con el Hospital Clínico de la Universidad de Chile y con la Seremi de Salud de la Región Metropolitana, se evidenciaron una serie de barreras en la entrega de información a las personas migrantes en temas de salud, con especial énfasis en las mujeres. Esto motivó un trabajo conjunto con especialistas en tecnología, con quienes generaron un dispositivo que facilita el acceso a información oficial que muchas veces se pierde en la navegación web.
Ocho propuestas en dos niveles
El nuevo documento es un Position Paper titulado “Acceso a información en salud de mujeres migrantes: una propuesta para acercar al Estado chileno”, publicado por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile. En él se plantean ocho recomendaciones dirigidas a quienes toman decisiones en el Ministerio de Salud y el Servicio Nacional de Migraciones, además de los distintos niveles de atención en salud y las organizaciones de la sociedad civil que trabajan con población migrante.
La propuesta organiza las recomendaciones en dos niveles de aplicación: el nivel institucional y de servicios de salud, y el nivel de atención directa.
Mantener barreras a modo de “cortafuegos” entre la atención de salud y el control migratorio es la primera recomendación que plantea el Position Paper. El documento propone evitar que la gestión de salud entregue información confidencial a otros servicios del Estado que permita conocer la situación migratoria irregular de las personas. El objetivo es que las mujeres migrantes en esta situación puedan acudir a los controles médicos sin temor a ser reportadas o expulsadas.
La segunda recomendación es la mediación intercultural, que propone incorporar mediadores y facilitadores lingüísticos para garantizar una comunicación efectiva entre las personas migrantes y el personal de salud, evitando malentendidos y facilitando la entrega de información.
La tercera tarea propuesta es la generación de dispositivos con información multilingüe, clara y accesible sobre los derechos de las personas migrantes, independientemente de su situación migratoria. Entre los soportes mencionados se encuentran folletos, cartillas, videos, sitios web, líneas telefónicas y redes sociales con atención en distintos idiomas.
La capacitación continua del personal de salud también forma parte de las ocho propuestas. El documento plantea realizar capacitaciones permanentes en comunicación intercultural, racismo estructural, salud intercultural y derechos humanos, junto con reforzar el conocimiento de que las personas en situación migratoria irregular tienen acceso a la salud.
A nivel de atención directa, se plantean otras cuatro recomendaciones. Una de ellas es el respeto por las diferencias culturales y lingüísticas de las mujeres migrantes, lo que implica reconocer saberes tradicionales, prácticas culturales y formas diversas de comprender los procesos de salud y enfermedad, además de generar entornos más inclusivos.
Se suman la atención más contextualizada e informada, que considere antecedentes como el país de origen, las prácticas tradicionales de salud o el grado de conocimiento del sistema; la sensibilización de la comunidad chilena que asiste a los servicios, mediante información sobre la atención universal, los derechos disponibles y el respeto a la diversidad sociocultural; y la articulación entre centros de salud y entidades promigrantes, para fortalecer la difusión de los derechos de la población migrante y acercar las acciones de promoción de la salud a estas comunidades.
Asistencia virtual
En el marco del proyecto VID-Desafíos Públicos 2024, este mismo equipo interdisciplinario desarrolló una herramienta virtual que conecta información proveniente de fuentes oficiales del sistema público con un canal accesible, adaptado a distintos niveles de alfabetización digital y capaz de orientar a las personas usuarias sobre garantías GES, FONASA, atenciones de urgencia y otros servicios de salud. Se trata de “Mujer Migrante Informada en Salud” (MMI).
Esta herramienta utiliza tecnología de asistencia virtual para explicar en un lenguaje sencillo, directo y accesible temas como la inscripción en el Fondo Nacional de Salud (FONASA), los programas de salud preventiva, los controles del embarazo y las atenciones de urgencia. Fue diseñada en el marco del proyecto VID-Desafíos Públicos. “Esta herramienta actualmente está siendo utilizada por población migrante en general, no solo por mujeres, sino también por profesionales y personal administrativo de salud de diversas regiones del país que necesitan información concreta sobre los derechos de los que disponen las personas migrantes”.
El equipo valora que, si bien el sistema es perfectible, “ha acercado la entrega de información específica sobre diversos temas de salud, como las garantías GES, el derecho de acudir en situación irregular o dudas sobre los tramos de salud, consultas usuales de personas extranjeras residentes en el país. Existe un interés del equipo de escalar este servicio para que sea conocido en otras regiones y pueda tener un mayor alcance”, destaca la académica.
Equipo
Junto a Galaz, trabajaron Mauricio Cerda, académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, investigador alterno del proyecto, ingeniero en computación y doctor en informática, responsable técnico de la página; Paul Délano, médico otorrinolaringólogo, doctor en ciencias biomédicas y director académico del Hospital Clínico de la Universidad de Chile; Silvana Castillo Parra, enfermera, doctora en Educación y profesora asociada del Departamento de Enfermería de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile; Catalina Gutiérrez, trabajadora social, asistente investigadora y profesional del Núcleo de Diversidad y Género de la Universidad de Chile; Fabián Issi Oviedo, ingeniero civil en computación de la Universidad de Chile y desarrollador de la aplicación web; y Sofía Bravo, diseñadora gráfica de la Universidad de Chile, responsable de la creación de la identidad visual del proyecto, su diagramación y diseño.