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Formación académica, vocacional y socioemocional

Gladys Ahumada: “El talento académico está presente en todos los rincones del país, pero las oportunidades no”

Gladys Ahumada: talento en todo Chile, oportunidades desiguales
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La Escuela de Desarrollo de Talentos acompaña durante dos años a estudiantes mediante formación académica, vocacional y socioemocional.
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La EDT nació en 2013 en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y actualmente cuenta con estudiantes de cuatro regiones del país.
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Gladys Ahumada, directora ejecutiva de la EDT, junto al profesor Joseph Ramos, fundador del programa.
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El programa busca que sus estudiantes no solo accedan a la educación superior, sino que cuenten con herramientas para mantenerse en ella y completar sus estudios.
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Dasha, estudiante de la Escuela de Desarrollo de Talentos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.
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Millaray, Javiera y Darwin participan de la Escuela de Desarrollo de Talentos, que acompaña durante dos años a jóvenes en su preparación para la educación superior.

Con presencia en cuatro regiones del país (Metropolitana, Valparaíso, La Araucanía y Aysén), la Escuela de Desarrollo de Talentos (EDT) de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile es un programa integral que acompaña durante dos años a estudiantes de liceos vulnerables. A través de apoyo académico, vocacional y socioemocional, la EDT busca proyectar el talento de quienes no han tenido todas las oportunidades.

En esta entrevista, la directora ejecutiva del programa, Gladys Ahumada, reflexiona sobre los logros de la EDT y hace un llamado a la sociedad civil y al sector privado a sumarse a la campaña de financiamiento que permitirá mantener vivo este compromiso.

- Para comenzar, ¿cómo definiría hoy el propósito central de la Escuela de Desarrollo de Talentos (EDT) y qué la hace distinta de un preuniversitario tradicional?

El propósito fundamental de la EDT es democratizar el acceso a la educación superior de calidad porque sabemos que el talento académico está presente en todos los rincones del país, pero las oportunidades no. Buscamos entregar formación de excelencia a estudiantes con potencial que, debido a diversas circunstancias, están en desventaja en términos de educación. Lo que queremos es que, tras pasar por la EDT, puedan acceder a la educación superior, mantenerse en ella y egresar.

A diferencia de un preuniversitario tradicional, que suele enfocarse de manera intensiva en la entrega de conocimientos para rendir la PAES, en la EDT ofrecemos un acompañamiento integral que dura dos años. Sabemos que nuestros estudiantes requieren algo más que formación académica, por eso la EDT se sostiene en tres pilares: el académico, el socioemocional y el vocacional. No solo los acompañamos para rendir un examen, sino que los preparamos para transformar su vida.

- La EDT tiene presencia en la Región Metropolitana, Valparaíso, La Araucanía y Aysén. ¿Qué realidades han encontrado en estos territorios y por qué es vital descentralizar este tipo de oportunidades?

La EDT nació en 2013 como un programa presencial que funcionaba en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Como a muchos, la pandemia nos obligó a incluir la virtualidad en nuestro quehacer y esta condición nos permitió abrir nuestras fronteras. Después de estos años, podemos decir que esa ha sido una de las decisiones más desafiantes y gratificantes que hemos tomado. Actualmente tenemos estudiantes de cuatro regiones y vemos que las realidades en la Región de Aysén o en La Araucanía son muy diferentes a las de quienes viven en la Región Metropolitana o en la de Valparaíso, especialmente en términos de acceso a conectividad, infraestructura y expectativas socioeducativas.

Por ejemplo, dentro de la misma región, es muy distinto el día a día para quienes viven en Coyhaique, Puerto Aysén o Cisnes, y todo ello influye en cómo viven las exigencias de nuestro programa. Además, el clima, las horas de luz, incluso el horario —que en esa zona es distinto en invierno— implican tener siempre una mirada amplia, tomar decisiones que consideren todos los contextos y no sean obstáculo para algunos y beneficio para otros.

Sin embargo, a pesar de esas diferencias nos encontramos con grandes similitudes: jóvenes con enorme talento, motivados y, sobre todo, muy resilientes. Todos ellos tienen lo que nuestro fundador, el profesor Joseph Ramos, llama "la garra": esas ansias de querer transformar su destino. Esto nos demuestra que descentralizar es vital porque la equidad educativa no puede estar sujeta, literalmente, al lugar donde naciste. Llevar la excelencia de la Universidad de Chile a zonas alejadas significa abrir caminos que esos jóvenes y sus familias ni siquiera barajaban.

- Los estudiantes tienen clases dos días a la semana, tutorías y, además, trabajo semanal. ¿Qué transformaciones observa en las y los jóvenes desde que entran hasta que egresan del programa?

El compromiso de nuestros estudiantes desde el primer día habla de la convicción y las ganas que tienen de salir adelante, otra vez "la garra" de Joe Ramos. Ser parte de este programa implica esfuerzo, porque además de asistir a clases y hacer las tareas de la EDT, hay que sumar las jornadas escolares habituales y el hecho de que muchos de ellos están estudiando una carrera técnica.

En el transcurso de dos años somos testigos de una transformación en todos los niveles. En lo académico, los vemos superar brechas de conocimientos —la evolución de sus puntajes en los ensayos lo demuestra— y desarrollar un pensamiento crítico de alto nivel. Pero quizás el cambio más conmovedor es en el ámbito socioemocional: al principio algunos dudan de si la universidad es una meta alcanzable. Con el tiempo y el acompañamiento integral de la EDT, mejoran su autoestima y se dan cuenta de que ya superaron una barrera al ingresar al programa y que sus metas son posibles.

- Ingresar a la educación superior es un paso; los grandes desafíos son mantenerse y finalizar sus estudios. ¿Cómo apoya la EDT en ese proceso?

Para muchos jóvenes en Chile es compleja la decisión de seguir estudiando en lugar de trabajar, lo que, sumado a las dificultades académicas propias de la universidad, puede conducir a deserciones sobre todo en el primer año. Por eso en la EDT entregamos una preparación que sirve para rendir la PAES y también para insertarse en un sistema educativo que exige otras competencias.

En nuestras clases entregamos herramientas de autorregulación, hábitos de estudio y gestión del tiempo; promovemos habilidades transversales como la comunicación oral y escrita, el trabajo en equipo, el manejo del estrés y la autoeficacia. Todas son herramientas que permiten desarrollar sus talentos.

Además de todo eso, cuando terminan los dos años de formación, los estudiantes forman parte de nuestro programa Egresados, que periódicamente está en comunicación con ellos, indagando en su inserción en la educación superior para ofrecer distintos tipos de apoyo y lograr la titulación.

- La EDT es un programa que dura dos años y está en cuatro regiones. Eso requiere un trabajo importante detrás. ¿Cómo se financia actualmente la EDT y cuáles son los desafíos para sostener esta labor?

Para hacer nuestro trabajo contamos con un equipo de docentes calificados y tutores que son estudiantes de la FEN; además, entregamos material pedagógico y soporte psicológico. Todo esto implica una inversión relevante por cada estudiante. La EDT funciona gracias a un modelo de financiamiento mixto que combina un importante aporte de la Facultad de Economía y Negocios, además del apoyo de alianzas con instituciones públicas y privadas.

El contexto económico actual nos exige diversificar nuestras fuentes de financiamiento y, para mantener nuestra cobertura y responder a las necesidades de nuestros estudiantes, estamos buscando alianzas de largo plazo con empresas, fundaciones y donantes individuales que crean en el poder transformador de la educación.

Es importante que la sociedad e instituciones sepan que apoyar a estos jóvenes es apostar por el futuro del país. Si ellos se titulan y aportan a la sociedad desde sus profesiones, impactarán en todos los espacios en los que se desempeñen.

- Recientemente pusieron en marcha una campaña de recaudación de fondos. ¿Por qué es un momento crucial para aportar y de qué manera pueden apoyar las empresas, filántropos y la comunidad a la EDT?

Cada peso invertido en la EDT es una inversión de alto retorno social. Hace pocos días, Elsa Huenchunao, egresada de la EDT, ingeniera comercial de la FEN y actualmente una orgullosa profesional que se desempeña en L’Oréal, lo dijo en una entrevista: "Yo no estaría donde estoy hoy día si no fuera por la EDT". Ella contaba cómo la EDT la fortaleció para cumplir su sueño de llegar a la universidad.

Nuestro llamado es a las empresas a sumarse mediante alianzas a través de las cuales pueden apadrinar a uno o más estudiantes. Invitamos a aquellas personas y filántropos que creen en la juventud de nuestro país a sumarse a nuestra red de aliados. Además, las donaciones a la EDT reciben un beneficio tributario de 50% en impuestos, según la Ley de Donaciones de la Educación Superior.

En parte, iniciamos esta campaña porque cada vez que hablamos de la EDT, las personas quieren ayudar, y aunque el botón "dona aquí" existe en la página hace años, era necesario comunicarlo y difundirlo para que las personas supieran que podían apoyar en el marco de la campaña, pero también el resto del año.

- Finalmente, si tuviera que enviarle un mensaje a un potencial donante que está dudando en apoyar a la EDT, ¿qué le diría?

Le diría que apoyar a la Escuela de Desarrollo de Talentos es una forma concreta y efectiva de construir un Chile más justo y con verdaderas oportunidades. Si nos donan, pueden tener la tranquilidad de que sus recursos serán utilizados de forma seria y eficiente, porque somos un programa que evalúa lo que hace, que tiene resultados que ofrecer y que se ha consolidado precisamente por los logros de nuestros estudiantes. Somos una alternativa confiable y efectiva, y los recursos que la gente done servirán para cambiar la vida de otros.

Prueba de nuestra solidez es que grandes empresas como Compañía Sudamericana de Vapores y Eagon de Lautaro llevan años trabajando y confiando en nosotros.

Les invito a sumarse a nuestra campaña en el sitio de donaciones de la EDT.