Quynh Anh Vu y Sara Rodríguez, de la Licenciatura en Estudios Internacionales del Instituto de Estudios Internacionales (IEI) de la Facultad de Filosofía y Humanidades; Manuel Barrios, estudiante de Ingeniería de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM); y Alan Kulka, estudiante de Ingeniería Comercial de la Facultad de Economía y Negocios (FEN), son los cuatro estudiantes de la Universidad de Chile ganadores de la final internacional del Desafío Juvenil para Aliviar la Pobreza.
El pasado miércoles 19 de agosto se realizó la jornada final de la etapa chilena de la final internacional del Desafío Juvenil para Aliviar la Pobreza en el auditorio de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile. Durante esta última jornada presencial, las y los estudiantes que integraron los seis equipos transnacionales que pasaron a la ronda final prepararon sus presentaciones y expusieron durante ocho minutos sus proyectos frente al jurado internacional y al público presente. Posteriormente, se entregaron las distinciones Bronze, Silver, Gold Award y Audience Choice.
El director de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, profesor Andrés Bórquez, destacó que "más que un concurso, esta experiencia demuestra el valor de los vínculos internacionales y de la internacionalización en casa: estudiantes de Chile, Perú, Brasil y China compartiendo ideas, conocimientos y experiencias en nuestro país. Es una verdadera aula global, donde la interculturalidad enriquece la formación de nuestros estudiantes. Así, construimos una Universidad de Chile más global y mejor preparada para enfrentar los grandes desafíos del desarrollo".
Este programa internacional, impulsado por la Universidad de Tsinghua y su Centro para Latinoamérica, y coorganizado en Chile por la Dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, la Universidad de Santiago de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile, junto a universidades socias de Brasil y Perú, tiene por objetivo abordar la pobreza como un fenómeno multidimensional a través de soluciones globales, interdisciplinarias e innovadoras.
En la versión 2026 participaron más de 600 jóvenes, divididos en 119 equipos de trabajo y provenientes de 88 instituciones de educación superior de China, Chile, Brasil y Perú. El programa incluyó actividades de integración, seminarios, charlas y exposiciones de los proyectos, con etapas finales presenciales en Brasil y Chile.
En este contexto, cuatro estudiantes de la Universidad de Chile, que participaron en dos equipos transnacionales, obtuvieron los premios oro y plata en la final del desafío internacional "China–Latin America Youth Responding to Global Challenges – 2026 Poverty Alleviation Challenge".
Con estos resultados, diez estudiantes de la Casa de la Casa de Bello han sido premiados en las tres versiones del desafío internacional, en distintas categorías. Los reconocimientos contemplan una pasantía de dos semanas en China.
Aqua-Terra Nexus es el nombre del proyecto ganador del Gold Award, cuyo equipo está integrado por Quynh Anh Vu y Sara Rodríguez, de la Licenciatura en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile; Manuel Barrios, estudiante de Ingeniería de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile; Josefa Leiva, estudiante de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile; y Lu Anni, estudiante de la Universidad de Tsinghua.
La solución elaborada por los jóvenes consiste en un modelo de economía circular que busca aprovechar residuos pesqueros orgánicos para extraer recursos comerciales, generar bioenergía y ayudar a pescadores artesanales de las caletas de la Región del Biobío. El equipo construyó una maquinaria que convierte los residuos del procesamiento de pescados y mariscos, a través de la digestión anaeróbica, en biogás, biometano mejorado y fertilizante orgánico, generando energía limpia y contribuyendo al desarrollo de la comunidad.
“El proyecto también consiste en crear valor en la comunidad, utilizando desechos de pescado y desechos del sector industrial para generar energía, gas y aceite de pescado comercial. Creamos un sistema denominado Waste-for-Quota, donde, por cada tonelada que donan los pescadores, reciben un porcentaje de las ganancias provenientes de la venta del aceite de pescado y la electricidad. A través de esto, apuntamos a minimizar problemas como los sueldos inestables y la fuga de jóvenes del territorio, aumentar la resiliencia ante el cambio estacional y devolver el valor que siempre estuvo en el territorio”, destacó la estudiante de quinto año de la Licenciatura en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile e integrante del equipo Aqua-Terra Nexus, Quynh Anh Vu.
En tanto, Alan Kulka, estudiante de Ingeniería Comercial, mención Economía, de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, es parte del equipo Nexo Pacífico, ganador del Silver Award.
Este proyecto consiste en un copiloto de inteligencia artificial (Maestro AI) pensado para acompañar y potenciar la labor del profesor dentro del aula, considerando el desafío que enfrentan los profesores a la hora de dar seguimiento personalizado a cada uno de sus alumnos sin que esto implique una enorme carga de trabajo.
“En todo momento, el profesor sigue siendo el mentor y quien toma las decisiones finales. La IA está ahí para potenciarlo, no para sustituirlo. Lo construimos, además, cocreando el proyecto con más de 15 profesores de Chile y Perú, validando cada funcionalidad con quienes viven el problema todos los días”, afirmó el estudiante de 24 años Alan Kulka.
Internacionalización en casa: una experiencia complementaria a la formación académica
Manuel Barrios es estudiante de segundo año de Ingeniería en la FCFM e integra el equipo ganador del oro, Aqua-Terra Nexus. Él afirma que participar en el desafío internacional fue una experiencia enriquecedora para su formación universitaria y le permitió abordar desafíos desde una mirada multidisciplinaria.
“Es lo más cercano que he estado de realizar proyectos de ingeniería aplicados a la vida real, en contextos reales y con personas reales. Más allá de la competencia, con el solo hecho de tener la oportunidad de ayudar a la población me siento satisfecho. Siento que, al menos para mí, este es el primer paso de muchos para poder llegar a ser un verdadero pilar en innovación y programas de beneficios sociales”, destacó el estudiante de 19 años Manuel Barrios.
Al ser consultado sobre si recomendaría participar en futuras ediciones del desafío a sus compañeros de universidad, afirmó: “Más allá del premio, es una instancia para conocer personas maravillosas (...). Este desafío me abrió puertas que nunca pensé que se me abrirían. Visité lugares que no sabía que existían en Chile, conocí a estudiantes que hacen de todo y profesionales expertos en sus áreas. A veces solo falta un pequeño impulso para poder llegar a cumplir tus metas. Siento que este desafío es uno de esos impulsos”, resaltó Manuel.
En tanto, su compañera de equipo Quynh Anh Vu, estudiante de quinto año de la Licenciatura en Estudios Internacionales del IEI, destaca la experiencia como una oportunidad para salir de la zona de confort. “Para mí fue increíble, no solo porque adquieres nuevos conocimientos, sino porque también conoces a personas de distintas disciplinas. Puedes aprender a liderar proyectos, ser parte de un programa que da espacio para reflexionar, comprender problemas, empatizar, colaborar, resolver e innovar. Al final y al cabo, el programa tiene un mensaje muy claro para mí: que el ser humano y su bienestar son lo más importante”, expresó la estudiante de la Universidad de Chile Quynh Anh Vu.
En esta línea, Quynh agregó: "Pienso que lo más importante de este programa es que entrega herramientas y terreno para que puedas equivocarte pedagógicamente la primera vez que creas un proyecto a escala real. Durante el desarrollo de nuestro proyecto, realizamos muchas mentorías, cambiamos y calculamos de nuevo muchas veces para llegar a una mejor solución".
Por su parte, Alan Kulka, estudiante de Ingeniería Comercial de la FEN, menciona que trabajar con jóvenes de otros países le permitió mezclar perspectivas y construir soluciones a partir de realidades locales diversas.
“La pobreza no es un problema que se resuelva desde una sola disciplina ni desde una sola mirada cultural. Cuando juntas economistas, ingenieros, diseñadores y profesionales de otras disciplinas, cada uno aporta herramientas distintas (...). Y cuando se suma la diversidad cultural, las soluciones dejan de estar sesgadas hacia un solo contexto o una sola forma de vivir la pobreza, se vuelven más robustas y aplicables a realidades distintas”, señala el estudiante de la FEN.
Además, destacó que estos programas con participación estudiantil son esenciales, especialmente para los jóvenes, ya que les entregan un espacio para pensar en soluciones pertinentes para los problemas que aquejan a la sociedad, fortaleciendo las habilidades de escucha activa y de reconocimiento de conflictos desde una perspectiva constructiva, y fomentando la diversidad como fuente de nuevas perspectivas y oportunidades.