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Pediatría y salud en adolescentes

María del Carmen Calle: “Estamos retrocediendo en la educación sexual integral”

María del Carmen Calle: “Estamos retrocediendo en la educación sexual”
retrato maría del carmen calle dávila
María del Carmen Calle Dávila: "Creo que en salud no deberíamos separar. La idea es un enfoque integral. No es muy fácil, pero esa es la idea. Un enfoque integral que tenga salud mental, que tenga salud sexual y reproductiva, además de la salud física y la nutrición".
adolescentes
Acerca del rol de las comunidades para aportar al desarrollo de adolescentes: "Lo más importante es que la comunidad valore a niñas, niños y adolescentes".
retrato de maría del carmen dávila
María del Carmen Calle: "Lo que les diría a los estudiantes de medicina es que se informen más de la salud del adolescente. La pediatría no acaba a los doce años. Hay más cosas que uno debe saber de la adolescencia".
afiche cemera
En el marco del 45.º aniversario del Centro de Medicina Reproductiva y Salud Integral Adolescente (CEMERA) de la Universidad de Chile, se realizará un seminario internacional el próximo miércoles 2 de septiembre.

Quiso presenciar un parto por primera vez cerca de los veinte años. Fue un suceso que la marcaría y orientaría su futura especialización hacia la adolescencia en su país, América Latina y el mundo. La mujer en la camilla cursaba su séptimo embarazo, siendo apenas una adolescente. Tenía ya otros tres hijos y había tenido tres abortos.

“Cuando la vi fue terrible, la verdad, ¿no? Porque me comparé con ella. Dios mío, ella estaba totalmente acabada, triste, frustrada. Me veía a mí misma toda linda”, rememora María del Carmen Calle Dávila, médica pediatra y doctora en Salud Pública. “La verdad, ahí sí que me interesé mucho por la adolescencia y por el embarazo”, dice sobre esa etapa de su vida.

Por la pediatría se interesó mucho antes, a los ocho años, gracias a una enfermedad por la cual debieron operarla en un hospital en Estados Unidos. “Era la traductora oficial de todos los niñitos que no sabían inglés”, cuenta. “Yo dije: si los hospitales son así, qué maravilla, ¿no?”. De regreso en Perú, notó entonces las diferencias entre los servicios de salud de ambos países.

Los determinantes sociales marcan la desigualdad. Yo sí creo totalmente en los derechos. Si nosotros reconociéramos y colaboráramos para que el que está a nuestro lado y el que está lejos también tuvieran todo lo que pudimos tener nosotros, las cosas mejorarían, ¿no es cierto?”, defiende. De esta manera, da pequeñas pistas de sus convicciones, que se reflejan en los diversos cargos que ha ocupado a lo largo de su carrera profesional con el fin de promover cambios y beneficios para el desarrollo pleno de niños, niñas y adolescentes.

Entre esos desafíos profesionales se cuentan los cargos de asesora regional en Salud del Adolescente para la Organización Panamericana de la Salud, directora de Programas Estratégicos en Salud Pública, secretaria ejecutiva del Acuerdo de la Organización Andina de la Salud – Hipólito Unanue y viceministra de Salud Pública de Perú. En la actualidad, es presidenta de la Asociación Internacional de Salud del Adolescente. De acuerdo con algunos portales de internet, su asunción la habría convertido en la primera mujer latina en el cargo. “A veces tengo mis dudas, pero revisando, sí creo”, comenta.

Parte de esa experiencia la presentará en el Seminario Internacional: "Promoción de la Salud Sexual y Reproductiva Adolescente en Latinoamérica: Estrategias y Evidencias", con motivo del 45.º aniversario del Centro de Medicina Reproductiva y Salud Integral Adolescente (CEMERA) de la Universidad de Chile. “Siempre ha sido como un referente para nosotros. Yo me acuerdo mucho de gente que ha estado ahí y nos ha parecido súper interesante que hablemos del tema. A mí me ha tocado vivir experiencias en países latinoamericanos y enfrentar los desafíos”, menciona.

La actividad se realizará el miércoles 2 de septiembre, entre las 9:00 y las 12:30 horas. El encuentro virtual reunirá además a Ingrid Leal Fuentes, directora de CEMERA de la U. de Chile; Karina Cimminó, consultora del Fondo de Población de las Naciones Unidas; y Diego Rossi, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

- A partir de su experiencia y larga trayectoria, ¿qué cambios y continuidades ve en materia de salud mental, sexual y reproductiva?

Creo que en salud no deberíamos separar. La idea es tener un enfoque integral. No es muy fácil, pero esa es la idea: un enfoque integral que incluya salud mental, salud sexual y reproductiva, además de la salud física y la nutrición. Porque todo eso está relacionado, y también hay que reconocer que estamos en una crisis de salud mental. Las cifras de ansiedad, depresión e intentos de suicidio se han disparado. Un tema que no tocan es la soledad, que es importante. Los adolescentes se sienten más solos que nosotros, las personas mayores.

En cuanto a salud sexual y reproductiva, pues, hay que reconocer que no se limita al embarazo en adolescentes. Estamos hablando de anticoncepción, de habilidades para negociar, de respeto al cuerpo, de violencia, de un montón de temas. A veces tratamos de reducirla a la anticoncepción, el embarazo en adolescentes y la violencia sexual. Pero son varias cosas.

Un tema muy importante en el que siento que estamos retrocediendo es en la educación sexual integral y educación en sexualidad. Hay países en los que estamos retrocediendo. Pero el tercer gran punto son las oportunidades y la salud mental. Es muy difícil que una niña sin oportunidades se cuide. Una niña con oportunidades se va a cuidar como sea, porque quiere estudiar, quiere progresar, quiere avanzar en la vida.

- Ha investigado el impacto que tienen las redes sociales en la salud de niños, niñas y adolescentes. ¿Cuáles diría usted que son las principales señales de alerta que como sociedad deberíamos atender en este contexto?

Las redes sociales ya son parte de nuestra vida. Ir contra ellas es perder el tiempo. No perdamos el tiempo. Tenemos adolescentes y niños que son nativos digitales. Lo que tenemos que hacer es lograr que el uso de las redes sociales no sea un fin, sino que sea una herramienta. En otras palabras, que las redes sociales no me disminuyan, sino que me ayuden a desarrollarme. Las redes sociales son información; me conectan.

Hay que darles herramientas a los adolescentes y, por supuesto, decirles a los padres, cuidadores y docentes, no solo de primaria y secundaria, sino también de universidades e institutos. Porque recordemos que, a la edad a la que llegan a nuestras universidades, todavía son adolescentes. Tenemos que recordar que el cerebro adolescente no termina de desarrollarse hasta los veinticuatro o veinticinco años. La corteza prefrontal, que tiene que ver con las decisiones, con la planificación, con el control de emociones, todavía no termina de desarrollarse.

El problema con las redes sociales es la dopamina. Me pusieron like y soy feliz. También tenemos que reconocer que, como hay diferentes adolescencias, hay adolescencias con mayor vulnerabilidad que van a necesitar de estas redes para estar en grupo, pero recordemos que deben ser una herramienta, no un fin.

Otro tema importante en la adolescencia es la comparación y la imagen. Nosotros tenemos que ayudarlos a que ellos tengan herramientas. Y, por supuesto, también hay que poner límites. Ya lo están haciendo en los países. En Australia, en Francia. Yo, la verdad, no tengo mucha esperanza en eso, porque los muchachos, como sea, se van a conectar por otro lado. No creo que sea tan fácil eso de quitar las redes sociales.

Por eso, a los adultos nos toca estar con los ojos abiertos para darnos cuenta de los signos de peligro: irritabilidad, bajan las notas, se abstraen totalmente. Creo que uno de los mejores antídotos es la comunicación. Pero eso quiere decir que yo respeto lo que tú dices. No quiere decir que yo te escucho y ahora te digo qué tienes que hacer. Eso no es así, y eso es muy difícil para los adultos. Siempre nos gana el querer dar órdenes, el querer vivir la vida de nuestros hijos.

- ¿Cuáles podrían ser los primeros pasos para ayudar a las y los adolescentes a desarrollar el autocuidado y conocer estos temas?

Primero que todo, tenemos que capacitar a los adultos. Es una obligación ya. Si eres padre o docente, tienes que estar al día en autocuidado. Porque a ti te van a preguntar. Entonces, capacitarse y saber estas cosas es fundamental; ahora ya no hay ninguna excusa. Estamos conectados en cualquier momento. Lo que pasa es que debemos ir a los sitios adecuados. A ver qué dice la Sociedad Chilena de Pediatría, qué dice la Academia Americana de Pediatría, OPS, UNICEF. Pero hay que buscar la información actualizada y pertinente.

El autocuidado es mucho más amplio: incluye alimentación, actividad física y evitar hábitos nocivos. Ahí estamos hablando de adicciones, que no son las antiguas. Ahora estamos hablando de adicciones a internet, a los juegos en línea, a la compra compulsiva.

El adolescente tiene que estar informado y, por supuesto, debe tener adultos que también estén informados. En esto del autocuidado también es importante la comunicación y aprender a manifestar sus emociones. Un tema duro es el de la violencia, el abuso. Los chicos, desde muy pequeños, deben aprender a decir que se sienten incómodos cuando están con determinada persona. Pero si uno no le enseña al chico que debe decirlo, si no abrimos un canal de comunicación adecuado, es difícil.

- ¿Cómo fue su experiencia como viceministra de Salud Pública?

Fui viceministra en 2018. Fue tener a cargo un montón de cosas. Tenía a cargo la Dirección General de Intervenciones Estratégicas en Salud Pública, que abarcaba desde VIH, sida, tuberculosis y cáncer hasta curso de vida y metales. Creo que el viceministerio es uno de los más fuertes del país. Me tocaban el tema de los medicamentos, la salud ambiental, las emergencias y los desastres.

Antes de ser viceministra, había sido directora general de Intervenciones Estratégicas en Salud Pública, así que como que entrené para llegar a ese cargo. Es importante que uno llegue a esos puestos habiendo escalado poco a poco. Una de las cosas más importantes que sacamos adelante fue el reglamento de alimentación saludable, los octógonos; el manual de advertencias publicitarias. Pusimos al día —estoy hablando de hace casi diez años— el tema de los centros de salud mental comunitaria.

Después sacamos todo el esquema de vacunaciones y hubo todo el tema de guías y normas para poblaciones de alta vulnerabilidad. Se hizo lo que se pudo durante el tiempo que estuvimos, porque cuando estás en esos puestos, tú sabes que tienes que tratar de hacer todo lo que se pueda, pero no vas a poder con todo. Entonces, tienes que empujar dos o tres temas bien.

- Cuando menciona los centros de salud mental comunitarios, ya hemos hablado de las familias, pero ¿qué rol tienen las comunidades en el desarrollo pleno de las y los adolescentes?

Hay estudios muy claros que dicen que un adolescente se desarrolla adecuadamente si tiene tres adultos referentes aparte de sus padres. Entre esos adultos referentes pueden estar el maestro, el pediatra, el entrenador de básquet o el regidor de la municipalidad. Lo más importante es que la comunidad valore a niñas, niños y adolescentes. Creo que ahí comienza todo: cuando valoras que esos chicos no son el futuro, porque ya son el presente, y tienes que portarte bien e invertir en su educación, protección y salud, ahí las cosas mejoran.

Las autoridades tienen que cumplir con lo que les toca, pero todos somos parte de comunidades, llámese comunas, urbanizaciones, pueblos jóvenes, llámese como se llame, ¿no? Entonces, ¿qué pasa? El adolescente todavía sigue siendo mal visto. Por otro lado, durante la adolescencia es cuando está demostrado que se presenta la tercera parte de los trastornos mentales. Lo que pasa es que la gente no maneja esos datos. Entonces, sabes muy bien que el problema es la salud mental. Si tú haces un diagnóstico precoz y haces un tratamiento oportuno, el pronóstico es bueno, aunque hay otros casos más difíciles.

La adolescencia es un periodo importantísimo. En segundo lugar, el 70% de los hábitos que tienen que ver con enfermedades crónicas se consolidan en la adolescencia. Entonces, como comunidades, el trabajo no termina a los cinco años. El trabajo termina cuando ya tu chico sale de una universidad, de un instituto. Tampoco termina porque nunca termina, pero nosotros tenemos que cuidarlos.

- ¿Qué mensaje les daría a las y los estudiantes de medicina que se interesan por la salud adolescente o consideran dedicarse a ella?

Los pediatras nos quedamos hasta los doce años y de ahí nos olvidamos de los adolescentes. Entonces, lo que les diría a los estudiantes de medicina es que se informen más de la salud del adolescente. La pediatría no acaba a los doce años, hay más cosas que uno debe saber de la adolescencia. No solamente el desarrollo físico y las hormonas; todo eso es súper importante. Pero para mí, más importante que eso es tu desarrollo cerebral, tu desarrollo emocional y tu desarrollo social. La gente discute mucho el tema del desarrollo espiritual. Yo no estoy hablando de religiosidad, estoy hablando de desarrollo espiritual, que significa cómo quieres trascender.

Denle importancia a la salud del adolescente. En este momento, infórmense. Y bueno, la mayoría de los estudiantes de medicina están en esa edad. Ya a nivel del norte, de los países más adelantados, se considera adolescencia hasta los veinticuatro años. Así que muchos de los estudiantes de medicina están en ese momento.

También deben comprender que realmente no es que los chicos quieran ser rebeldes. No es que quieran ser malcriados. Están en la adolescencia. Entonces, esa búsqueda de identidad, de saber quién soy, a dónde voy, tiene que ser acompañada por los médicos. La idea es que tengas preparación para atender a un adolescente, a un niño, a un adulto. Porque el tema ahorita es curso de vida. Todo lo que te pasa en la primera etapa tiene que ver con lo que te va a pasar después. Nosotros, que nos estamos formando, tenemos que saber que hay un curso de vida y que todo lo que está pasando aquí tiene que ver con lo que va a pasar después. Y te repito, la mitad de los trastornos mentales se diagnostican en la adolescencia.