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Más allá de un desastre

Universidad de Chile conmemora terremoto de 1906 con conversatorio en Valparaíso

U. de Chile conmemora terremoto de 1906 con conversatorio en Valparaíso
En el Museo Marítimo Nacional en Valparaíso se realizó el conversatorio “120 años de ciencias, aprendizajes y transformación” para reflexionar y debatir acerca del terremoto de 1906.
En el Museo Marítimo Nacional en Valparaíso se realizó el conversatorio “120 años de ciencias, aprendizajes y transformación” para reflexionar y debatir acerca del terremoto de 1906.
La vicerrectora de Extensión y Comunicaciones de la U. de Chile, Pilar Barba Buscaglia, subrayó la importancia de estas iniciativas para comprender el riesgo en sus diversas dimensiones.
La vicerrectora de Extensión y Comunicaciones de la U. de Chile, Pilar Barba Buscaglia, subrayó la importancia de estas iniciativas para comprender el riesgo en sus diversas dimensiones.
El primer panel de conversación se llamó “Un desastre en cascada”, abordó las características de este terremoto a la luz de los últimos antecedentes recabados por la ciencia.
El primer panel de conversación se llamó “Un desastre en cascada” y abordó las características de este terremoto a la luz de los últimos antecedentes recabados por la ciencia.
En el segundo bloque “120 años de aprendizajes y logros”, se analizaron los avances políticos, sociales y tecnológicos que se generaron a partir del desastre.
En el segundo bloque “120 años de aprendizajes y logros”, se analizaron los avances políticos, sociales y tecnológicos que se generaron a partir del desastre.
El teniente primero Alejandro Maraboli-Quezada Concha, del SHOA, hizo hincapié en cómo el estudio de estos fenómenos y la existencia de centros de alerta informativa pueden llevar a tomar mejores decisiones.
El teniente primero Alejandro Maraboli-Quezada Concha, del SHOA, hizo hincapié en cómo el estudio de estos fenómenos y la existencia de centros de alerta informativa pueden llevar a tomar mejores decisiones.
Para el académico de la U. de Valparaíso, Mauricio Reyes, “es clave crear escenarios de análisis considerando multiamenazas, atreviéndose a hacer preguntas incómodas y mirando al pasado y al futuro”.
Para el académico de la U. de Valparaíso, Mauricio Reyes, “es clave crear escenarios de análisis considerando multiamenazas, atreviéndose a hacer preguntas incómodas y mirando al pasado y al futuro”.
A 120 años de uno de los terremotos más devastadores de la historia nacional, el desafío sigue siendo cómo convertir la catástrofe en una oportunidad de aprendizaje y formación de conocimiento.
A 120 años de uno de los terremotos más devastadores de la historia nacional, el desafío sigue siendo cómo convertir la catástrofe en una oportunidad de aprendizaje y formación de conocimiento.

Con motivo del aniversario del terremoto de Valparaíso, ocurrido un 16 de agosto de 1906, se realizó el conversatorio “120 años de ciencias, aprendizajes y transformación”, actividad de la Universidad de Chile para reflexionar en torno a los aprendizajes que dejó este histórico desastre socionatural de magnitud entre 8,2 y 8,6, que sentó las bases del desarrollo de la sismología en el país.

Durante la ceremonia, la vicerrectora de Extensión y Comunicaciones, Pilar Barba Buscaglia, subrayó la importancia de estas iniciativas para comprender el riesgo en sus diversas dimensiones. “En esa historia, la Universidad de Chile ha tenido una responsabilidad particular, que hoy tiene expresiones concretas con el Centro Sismológico Nacional (CSN) y el trabajo desarrollado en torno al riesgo sísmico y la reducción de riesgo de desastres, (...) porque comprender un terremoto exige conocer el fenómeno físico, pero también estudiar nuestra ciudad, la infraestructura, las viviendas, el patrimonio, las formas de ocupación del territorio, las capacidades institucionales y las condiciones sociales de la comunidad”, indicó.

En la actividad realizada en el Museo Marítimo Nacional de la Armada de Chile, se desarrollaron dos paneles de conversación. El primero de ellos, titulado “Un desastre en cascada”, abordó las características de este terremoto a la luz de los últimos antecedentes recabados por la ciencia.

De esta forma, el jefe del Área de Innovación y Transferencia Tecnológica del CSN, Felipe Leyton, explicó la importancia de este terremoto para estudiar el llamado “efecto de sitio”, fenómeno ​​que provoca que el movimiento de un sismo pueda ser más destructivo al llegar a la superficie, dependiendo del tipo de suelo –como ocurrió en 1906 en la zona de El Almendral, construida principalmente sobre arena o rellenos artificiales–. A partir de datos como estos, concluyó que “los terremotos no pueden predecirse, pero los daños sí”

Desde la mirada técnica, el teniente primero Alejandro Maraboli-Quezada Concha, del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), hizo hincapié en cómo el estudio de estos fenómenos y la existencia de centros de alerta informativa pueden llevar a tomar mejores decisiones. “Si bien en 1906 se registraron ondas tsunamigénicas, no ocurrió un gran tsunami. ¿Por qué? A partir de esta pregunta podemos estudiar, por ejemplo, la brecha sísmica que existe en la región desde 1730”, comentó.

Posteriormente, la conversación se centró en los efectos de la catástrofe desde el punto de vista de la geografía del territorio, con la presentación de la académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), Jocelyn Arriagada, quien señaló que “el terremoto nos enseñó sobre la importancia del espacio, el territorio y cómo impacta en lo político, porque en los procesos de reconstrucción son relevantes las decisiones y las prioridades que se toman”.

Por otra parte, y desde la mirada de la construcción civil, el académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) e investigador del Programa de Reducción de Riesgos y Desastres (CITRID), Ricardo Herrera, ahondó en cómo el tipo de construcción de la época, de muros altos, pesados y con poca conectividad entre ellos, fue un factor decisivo para que cerca del 80% de las edificaciones del antiguo Valparaíso se derrumbaran.

Convivir con el riesgo

En el segundo bloque “120 años de aprendizajes y logros”, se analizaron los avances políticos, sociales y tecnológicos que se generaron a partir del desastre. Uno de ellos se dio en materia sanitaria, luego de que horas después del terremoto se desató una crisis epidemiológica que cobró numerosas vidas en la ciudad de Valparaíso, producto de plagas y enfermedades.

La primera en exponer fue Viviana Ulloa, académica del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la Facultad de Medicina de la U. de Chile y subdirectora de CITRID, quien se refirió a cómo el país enfrentó la tragedia a nivel sanitario y qué enseñanzas dejó. La especialista sostuvo que, en aquella época, la respuesta sanitaria ante los desastres “estaba sustentada en la beneficencia, en la caridad. Había una gran diferencia entre las clases sociales, donde los pobres tenían que presentar un certificado de pobreza, para poder atenderse en los dos centros hospitalarios que existían. Mientras que las clases acomodadas tenían médicos a domicilio y clínicas privadas. Y cuando sucedían estos eventos, la respuesta desde el sistema sanitario era bastante precaria, con esfuerzos personales muy grandes, que tenían que ver con una fuerte vocación”.  

La académica agregó que “en esa época existía una fuerte relación entre la clase social y las enfermedades”. Fundamentalmente, dijo la especialista, “había diferencias, y hoy día también es así. Estas situaciones se viven de distinta forma dependiendo de dónde residan las personas, de la escolaridad, de su nivel socioeconómico, incluso del acceso a información. Por eso, es importante y es deber de las universidades tener espacios de divulgación, de manera de empoderar a las personas, para que sepan qué hacer”. 

Otros notables avances científicos se registraron en el ámbito del desarrollo de investigaciones e instrumentación sísmica que se perfecciona hasta el día de hoy. Durante la última década, el Centro Sismológico Nacional de la U. de Chile se ha abocado especialmente a esta tarea, robusteciendo su red de estaciones, elaborando mapas de amenaza sísmica, nuevos catálogos sismológicos, bases de datos de fallas corticales, entre otras innovaciones, indicó en su exposición el ingeniero de desarrollo del CSN, Francisco Bravo

Gracias a la ciencia, actualmente se puede caracterizar de forma mucho más precisa un terremoto, como el ocurrido hace 120 años en Valparaíso, y medir sus posibles alcances. Así lo explicó el investigador del Programa Riesgo Sísmico, Mauricio Fuentes, quien dio a conocer la actual red mundial de sismómetros, la tecnología GNSS de observación satelital, acelerógrafos y otras tecnologías: “Vinculando todos estos avances podemos entender mejor los terremotos y tsunamis. Si yo tengo muchas estaciones, puedo tener una mejor idea de cómo fue el desastre”.

¿Cómo, con todos estos datos, las comunidades pueden adaptarse al riesgo? Para el académico de la Escuela de Ingeniería Oceánica de la Universidad de Valparaíso, Mauricio Reyes, “es clave crear escenarios de análisis considerando multiamenazas, atreviéndose a hacer preguntas incómodas y mirando al pasado y al futuro”, especialmente en el contexto de cambio climático donde, afirma, la adaptación debe ser sostenible.

A 120 años de uno de los terremotos más devastadores de la historia nacional, el desafío sigue siendo cómo convertir la catástrofe en una oportunidad de aprendizaje y formación de conocimiento, donde la academia y las comunidades puedan construir un territorio más preparado y resiliente para enfrentar los desastres del futuro.

Revive acá el conversatorio: