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Día Internacional del Puma

Especialistas U. de Chile explican la importancia del puma para los ecosistemas y los desafíos en su conservación

U. de Chile explica la importancia del puma y desafíos en su conservación
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El puma (Puma concolor) es el principal depredador terrestre de Chile y habita gran parte del territorio continental.
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La expansión urbana, las carreteras y otros cambios en el uso del suelo pueden interrumpir los desplazamientos del puma y aumentar su exposición a zonas con mayor presencia humana.
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“Cuidar al puma es, en definitiva, cuidar la integridad, conectividad y diversidad de los territorios que compartimos”, plantea Constanza Cabello.
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Benito González, académico de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, destaca el rol del puma como depredador tope y su importancia en la regulación de otras especies.
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Especialistas llaman a avanzar hacia una convivencia responsable con el puma, considerando tanto la conservación de sus hábitats como las necesidades de las comunidades que comparten estos territorios.

El puma (Puma concolor) habita gran parte del territorio continental de Chile, desde el desierto y la cordillera de los Andes hasta los bosques y la Patagonia, y esta capacidad para recorrer grandes extensiones y adaptarse a distintos ambientes lo convierte en una de las especies más reconocibles de la fauna nacional.

Sin embargo, estos amplios desplazamientos también hacen que la especie se encuentre cada vez más expuesta a carreteras, zonas urbanas, sectores productivos y asentamientos humanos, aumentando su riesgo de atropello, caza ilegal, pérdida y fragmentación de hábitat, además de conflictos asociados a la ganadería.

En el marco del Día Internacional del Puma, especialistas de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza (FCFCN) y la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) explican por qué su protección es relevante no solo para la especie, sino también para los ecosistemas que habita.

El principal depredador terrestre de Chile

El académico Dr. Benito González, de la FCFCN, explica que el puma ocupa el nivel superior de las cadenas alimentarias en distintos ecosistemas nacionales: “El puma es el depredador natural tope de los ecosistemas chilenos de desierto, cordillera andina, zonas boscosas y Patagonia, es decir, se ubica en el tope de la cadena alimentaria. Ejerce por lo tanto un efecto de cascada, regulando los números de las poblaciones presas que consume”, señala.

Entre estas se encuentran especies nativas como pudúes, huemules, vicuñas y guanacos, además de animales introducidos como liebres y conejos, una función que permite influir sobre las poblaciones de herbívoros y, de manera indirecta, sobre la vegetación. Los restos de sus presas también pueden convertirse en alimento para especies carroñeras, entre ellas el cóndor andino.

Para Constanza Cabello-Araya, médica veterinaria académica de FAVET, la importancia del puma también está ligada a las grandes extensiones de territorio que necesita para alimentarse, reproducirse, refugiarse y desplazarse. La investigadora también integra el Centro de Gestión Ambiental y Biodiversidad (CGAB)

“Como todo gran carnívoro, necesita amplias extensiones para alimentarse, reproducirse, refugiarse y desplazarse. Esto lo convierte en una especie especialmente relevante para pensar la conservación a escala de paisaje”, sostiene.

Proteger los territorios que requiere el puma también implica resguardar corredores, cuencas, ambientes de montaña y zonas de transición utilizadas por muchas otras especies. La disminución del puma, en cambio, podría alterar las dinámicas de algunas de sus presas y desencadenar cambios sobre otros componentes del ecosistema. “Su ausencia no representa únicamente la pérdida de una especie. Puede expresar el deterioro de relaciones ecológicas y territoriales que afectan a muchas otras formas de vida, incluso cuando esos cambios todavía no resultan evidentes para nosotros”, plantea la especialista.

Aprender a compartir el territorio con el puma

Para la académica, conservar a este felino también requiere mirar más allá de su dimensión biológica y preguntarse cómo las personas nos relacionamos con una especie que comparte y recorre territorios profundamente transformados por las actividades humanas.

En sus investigaciones, explica, el puma aparece no solo como un animal que conecta paisajes, sino también como parte de las memorias, relatos y experiencias mediante las cuales distintas comunidades comprenden los lugares que habitan. Su presencia puede despertar admiración y respeto, pero también temor y conflictos. También es una especie clave para analizar cómo nos relacionamos con la naturaleza y qué lugar estamos dispuestos a dejar a otros habitantes”, sostiene la investigadora.

Desde esta perspectiva, los conflictos asociados al puma no pueden entenderse únicamente como una consecuencia del comportamiento del animal, sino que también intervienen la fragmentación de su hábitat, la disponibilidad de presas, las prácticas productivas y la capacidad de las instituciones para prevenir y responder ante estos encuentros.

Además, plantea que incluso la manera en que hablamos de la presencia del puma puede influir en cómo entendemos su presencia: Con frecuencia decimos que el puma ‘bajó’ o ‘entró’ a nuestros espacios, como si su presencia fuera una anomalía. Esa expresión deja fuera una pregunta fundamental sobre cuánto hemos avanzado, construido y cercado dentro de los territorios que él y otras especies han recorrido históricamente”, señala.

Avanzar hacia la coexistencia, agrega, implica también reconocer las preocupaciones de quienes viven o desarrollan actividades productivas en estos territorios, junto con fortalecer la prevención, el monitoreo, la educación, los protocolos de respuesta y el resguardo de animales domésticos y ganado. Sin embargo, ante la presencia o un encuentro con un puma, la especialista recomienda mantener distancia, no acercarse, no perseguirlo ni alimentarlo, evitar acorralarlo y mantener a los animales de compañía bajo supervisión, además de contactar a las autoridades competentes.

En el marco del Día Internacional del Puma, la académica concluye quecuidar al puma es, en definitiva, cuidar la integridad, conectividad y diversidad de los territorios que compartimos”.