Con el llamado a superar la fragmentación del conocimiento y adaptar las estructuras institucionales para sostener el trabajo colaborativo de las universidades, este viernes concluyó en la Casa Central de la Universidad de Chile la quinta edición del Congreso Latinoamericano de Investigación y Educación Superior Interdisciplinaria (IEI 2026).
Durante cuatro días, el encuentro reunió a investigadoras, investigadores, académicas, académicos y representantes de distintos ámbitos de la sociedad en torno a la interdisciplina (ID) y la transdisciplina (TD), bajo el lema “Explorando las fronteras y complejidad del conocimiento”.
La quinta edición contó con representación de 14 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Estados Unidos, México, Países Bajos, Paraguay, Perú y Uruguay. En total, 611 personas participaron en el Congreso, considerando asistentes con inscripción y quienes ingresaron mediante pases temporales.
La programación contempló cinco conferencias, cuatro paneles de conversación, 25 mesas temáticas, cinco intervenciones artísticas, 212 ponencias y 126 pósteres académicos, dando cuenta de la diversidad de enfoques, disciplinas y experiencias que confluyeron durante el encuentro.
En la ceremonia de cierre, la rectora de la Universidad de Chile, profesora Alejandra Mizala, destacó que el Congreso permitió discutir no solo resultados de investigación, sino también las condiciones institucionales necesarias para hacer posible el trabajo entre disciplinas.
En sus palabras, la Rectora Mizala invitó a observar cómo la interdisciplina "nos obliga a preguntarnos si nuestras estructuras, nuestros sistemas de evaluación y nuestros mecanismos de financiamiento generan las condiciones para que la colaboración sea posible". "Me parece especialmente valioso que durante estos días no solo se hayan presentado resultados de investigación, sino que también se haya discutido sobre las condiciones que hacen posible este trabajo, cómo formamos equipos, cómo enseñamos de manera interdisciplinaria, cómo evaluamos estas contribuciones y qué estructuras institucionales necesitamos para sostenerlas en el tiempo", planteó.
"Después de cinco ediciones de este Congreso, quizás el desafío ya no sea solo demostrar que la interdisciplina es necesaria. Debemos preguntarnos también qué cambios requieren nuestras universidades para que esta pueda desarrollarse y sostenerse en el tiempo", añadió.
La rectora agregó que uno de los principales desafíos consiste en revisar las estructuras que organizan la actividad universitaria para que efectivamente permitan desarrollar investigación y docencia interdisciplinarias. En este sentido, destacó la relevancia de que el Congreso haya abierto una discusión sobre cómo se forman los equipos, cómo se enseña de manera interdisciplinaria, cómo se evalúan estas contribuciones y qué estructuras institucionales se necesitan para sostenerlas en el tiempo.
“Los grandes problemas no vienen ordenados por disciplinas”
El director de Postgrado y Postítulo de la Universidad de Chile, Leonardo Sáenz, destacó que durante el encuentro se compartieron experiencias provenientes de universidades, territorios y comunidades de toda la región, demostrando que los grandes desafíos contemporáneos requieren superar las fronteras disciplinares.
“Hemos discutido cómo la colaboración entre distintas áreas disciplinares puede transformar nuestras maneras de investigar, enseñar y generar conocimiento. Se han compartido experiencias concretas desde universidades, territorios y comunidades de toda la región y, sobre todo, se ha demostrado que los grandes problemas de nuestro tiempo no se resuelven desde una sola mirada ni desde una sola disciplina”.
Sáenz agregó que la interdisciplina y la transdisciplina “no son solo conceptos académicos, sino que son herramientas significativas para abordar la complejidad del mundo actual que estamos habitando”.
En la misma línea, el jefe de Transdisciplina, Redes e Interfaz de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID), Pablo Riveros, valoró la diversidad de experiencias que marcaron las jornadas y destacó el desafío de avanzar hacia nuevas formas de colaboración frente a los límites que presenta la especialización del conocimiento.
“La especialización del conocimiento ha sido una de las grandes fuerzas del progreso científico y técnico, pero también vivimos un momento en que sus límites aparecen con fuerza. El cambio climático, la pobreza, las grandes migraciones, las guerras, la inteligencia artificial y, en general, lo intempestivo de lo contemporáneo, cuestionan nuestra voluntad de ordenar el mundo de manera lineal. Quizás por eso la interdisciplina aparece una y otra vez como posibilidad”, señaló Riveros, agregando que este desafío implica también ensayar nuevas formas de colaboración, construir espacios comunes y explorar distintas maneras de producir conocimiento, una apuesta que la Universidad de Chile ha venido impulsando institucionalmente.
Cuatro jornadas para pensar la complejidad
La jornada de cierre comenzó con el panel “Prácticas de colaboración en equipos interdisciplinarios y transdisciplinarios: condiciones, desafíos y aprendizajes”, que reunió a Paulina Aldunce (Universidad de Chile); Andrea Chávez (EPIC Network); Gustavo Celedón (Universidad de Valparaíso); e Iván Oliva (Universidad Austral), con la moderación de Pablo Riveros (Universidad de Chile).
Durante la mañana también se desarrollaron cinco mesas temáticas, con discusiones sobre educación sexual integral, sentidos y tensiones de la transdisciplina frente a desafíos socioambientales, prácticas pedagógicas para la reducción del riesgo de desastres, publicación de investigación inter y transdisciplinaria y colaboraciones internacionales.
La programación continuó con presentaciones de trabajos y una nueva sesión de pósteres académicos. Por la tarde, se presentó la intervención artística “Espectra: resonancia, memoria y extinción desde una práctica transdisciplinaria”, desarrollada por los académicos y las académicas de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile Francisca Morand, Javier Jaimovich, Mónica Bate y Eleonora Coloma, que antecedió al panel “Epistemologías y perspectivas para pensar la interdisciplina y la transdisciplina en América Latina”.
El panel contó con la participación de Damián Berridy, de la Universidad Nacional de Cuyo; la profesora Anahí Urquiza, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile; José Manuel Cárdenas, de la Universidad de Talca; y María Goñi, de la Universidad de la República.
Costa Rica será sede del próximo Congreso IEI
Uno de los momentos centrales del cierre fue el anuncio de Costa Rica como sede del 6.º Congreso Latinoamericano de Investigación y Educación Superior Interdisciplinaria.
La vicerrectora de Investigación de la Universidad Nacional de Costa Rica, Silvia Argüello Vargas, agradeció la confianza depositada en su institución y destacó la oportunidad de continuar fortaleciendo las redes construidas durante esta edición.
“Este Congreso constituye mucho más que un encuentro académico: es una oportunidad para establecer puentes entre disciplinas, instituciones, sectores productivos, organizaciones sociales y comunidades”, señaló.
Argüello Vargas adelantó que la Universidad Nacional de Costa Rica asumirá el desafío de organizar una nueva edición que sea inclusiva, participativa y abierta a la diversidad de enfoques, dando continuidad al trabajo colaborativo iniciado durante estos días en Santiago.
De esta manera, el Congreso IEI cierra su quinta edición dejando no solo un amplio intercambio de experiencias y conocimientos, sino también nuevas redes y desafíos para las comunidades académicas de América Latina y el Caribe.
A diez años de la primera edición realizada en Montevideo en 2016, el encuentro vuelve a proyectarse hacia una nueva sede y una nueva etapa, con el desafío de seguir construyendo formas de colaboración que permitan integrar disciplinas, saberes y perspectivas para comprender y transformar los problemas complejos del presente.