Monte Patria es un territorio caracterizado por un clima semiárido, con altas temperaturas y una escasez hídrica que desafía la gestión del agua y las actividades productivas, como la crianza de ganado caprino, una actividad tradicional de la comuna y una de las más expuestas a las condiciones ambientales. La sequía prolongada en esta comuna, situada al interior del valle del río Limarí, en la región de Coquimbo, ha reducido la disponibilidad de praderas y forraje, obligando a los crianceros a disminuir sus rebaños y recurrir a alimentación suplementaria.
En este contexto, los pequeños productores de Monte Patria requieren acompañamiento, y ese apoyo se articula a través del Programa Agropecuario para el Desarrollo Integral de los Pequeños Productores Campesinos del Secano (PADIS), iniciativa del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) que se implementa territorialmente en coordinación con el Departamento de Fomento Productivo y Desarrollo del municipio.
Un grupo de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet), compuesto por el Dr. Daniel Cartes, académico del área de Rumiantes del Departamento de Ciencias Clínicas; el Dr. Héctor Pavez, encargado de Mundo Granja; la Dra. Francisca Córdova, coordinadora de Extensión y Vinculación con el Medio; las estudiantes de pregrado Magdalena Díaz, Tamara Toro, Sofía Harriet, Catalina Ramírez, Carla Tapia, Camila Moraga, Ayelén Bozo y Amalia Triviño; y el estudiante Bastián Ulloa, viajó hasta Monte Patria para apoyar al equipo técnico del programa PADIS, identificar necesidades de los crianceros afectados y hacer un chequeo clínico al ganado.
“Nosotros tenemos un convenio vigente con Monte Patria donde se han establecido algunas líneas de acción de trabajo conjunto. Como Universidad de Chile debemos vincular lo que enseñamos con problemas reales; en este caso fuimos a apoyar a la municipalidad con la gran cantidad de animales que han ido muriendo o que se están deteriorando por los efectos del fuerte temporal que generó una serie de problemas con su producción, porque cambian las condiciones de la pradera, cambian las condiciones de alimentación con todos estos eventos ambientales”, explicó el Dr. Christopher Hamilton-West, decano de Favet, destacando el compromiso de estudiantes y profesionales de la facultad que participaron de forma voluntaria en este operativo.
Durante tres jornadas, el equipo recorrió las localidades de Tulahuén, La Cisterna, El Cuyan de Tulahuén, Cárcamo, Laguna Verde, Comunidad Agrícola Las Bateas, Comunidad Agrícola de Monte Patria y sector Piedras Bonitas, en Monte Patria, con el objetivo de dar atención clínica a un total aproximado de 300 animales, enfocada en brindar apoyo vitamínico y suplementación ante la pérdida de condición corporal, además de atender urgencias por lesiones traumáticas. Asimismo, se hizo un catastro de crianceros y un diagnóstico del estado sanitario de su ganado.
“La Medicina Veterinaria tiene un rol fundamental en los territorios cuando se habla de desarrollo rural y agricultura, ganadería de autoconsumo, a pequeña y mediana escala, la cual es más vulnerable y sensible a diversos factores, siendo uno de ellos el climático. Esta región ha sufrido las implicancias de la sequía por más de 15 años y ahora precipitaciones y bajas temperaturas irregulares que causaron estragos. Esto afectó la condición corporal animal, incrementando la tasa de mortalidad de los animales”, detalló la Dra. Francisca Córdova, coordinadora de Extensión y Vinculación con el Medio.
La gestión del equipo de Favet recibió apoyo del sector privado mediante donaciones de insumos farmacéuticos de DragPharma y alimentos de la División Pet Care de Carozzi y de la empresa Comecan. Gracias a estos aportes, también se apoyó a las familias vecinas de Monte Patria con desparasitaciones y atenciones a sus perros y gatos.
Para Carla Tapia, estudiante de cuarto año de Medicina Veterinaria en Favet, la experiencia fue sumamente gratificante y enriquecedora por la labor logística del equipo a cargo, la rápida gestión para responder a esta problemática y el desafío de funcionar en condiciones adversas y movilizar insumos a zonas de difícil acceso, cruzando quebradas y cargando sacos de alimento y fármacos.
“En terreno nos enfrentamos principalmente a condiciones corporales bajas, afecciones podales y cuadros respiratorios, por lo que realizamos despalmes, drenaje de abscesos, curaciones y administración de medicamentos y vitaminas. Más allá de lo clínico, el recibimiento y la calidez de los crianceros fue muy gratificante. Escuchar sus realidades y preocupaciones nos dio un recordatorio del sentido humano a nuestra labor. Adaptarnos a ese escenario me hizo sentir segura, capaz y reafirmó mi vocación de llevar el ejercicio de la medicina veterinaria a donde más se necesite”, detalló Carla Tapia, quien, además, dijo haber regresado orgullosa a su casa por haber participado en este operativo y con la convicción de que estas instancias deben repetirse, de que son el reflejo del rol social y el compromiso público que tiene nuestra universidad.
La comunidad de Monte Patria se mostró realmente agradecida con la labor de profesionales y estudiantes de Favet, así como con la de los equipos de su municipalidad. El alcalde Cristián Herrera quiso reconocer el trabajo colaborativo con dirigentes de crianceros, quienes ya tenían camino avanzado en el catastro de familias afectadas, e hizo énfasis en el gran desarrollo rural que existe en la región de Coquimbo.
Don Óscar Cortés, criancero del sector La Cisterna de Tulahuén, fue uno de los beneficiados con este operativo veterinario y mostró su preocupación por su ganado, ya que señaló que la falta de alimentación hace que los animales se enfermen por un estado deteriorado de salud o simplemente por desnutrición.
“Para que un año sea, entre paréntesis, normal tiene que llover en mayo. Ya en este tiempo es un poco atrasado, por eso los animales están muy flacos y producto de eso se han muerto muchos, se enferman. Toda la crianza se ha muerto, los chiquititos, porque nacen muy débiles, nacen enfermitos y se mueren. Y el problema es que no tienen leche tampoco las cabras para alimentarlos. Todo esto que son vitaminas les va a hacer bien, es un poco para que les ayude a mantenerse hasta que el tiempo por acá se componga”, comentó don Óscar con optimismo.
Este operativo fue muy importante para Favet porque refleja el espíritu de la Universidad de Chile y su compromiso territorial y social con los distintos sectores del país. Es una oportunidad de trabajo colaborativo tanto interno, porque se unen los estamentos académico, funcionario y estudiantil, como externo, por la articulación con servicios públicos y organizaciones privadas. Asimismo, estas instancias involucran a estudiantes con problemas reales que se vinculan directamente con su formación académica. Por último, todo este esfuerzo apunta a un bien aún mayor bajo el enfoque de Una Salud.