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Vicerrectora de Asuntos Académicos

Ulrike Kemmerling Weis: “La Universidad de Chile es la mejor universidad del país y por eso debe mantener su carácter público, pluralista, laico e inclusivo”

Ulrike Kemmerling: "La U. de Chile es la mejor universidad del país"
Vicerrectora VAA
“Buscamos optimizar la gestión de los procesos a cargo de la Vicerrectoría, que abarca desde el acompañamiento en el desarrollo académico hasta la evaluación técnica de las solicitudes de revalidación de carreras”, dijo la vicerrectora Ulrike Kemmerling.

En su oficina de la emblemática Torre 15 —edificio de Servicios Centrales de la Universidad de Chile— nos recibe Ulrike Kemmerling, profesora titular que lleva poco más de tres meses a la cabeza de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos (VAA). De formación, es cirujana dentista de la Universidad de Concepción, magíster en Ciencias Odontológicas con mención en Patología Oral y doctora en Ciencias Biomédicas por la Universidad de Chile.

Dentro de su vasta experiencia al interior de la Casa de Bello, la Dra. Kemmerling se ha desempeñado —en el ámbito de la gestión institucional y directiva— como directora académica de la Facultad de Medicina (2022-2026), subdirectora del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) (2021-2022) y directora del Programa de Anatomía y Biología del Desarrollo (2017-2021).

Asimismo, integró el Consejo Académico del Programa de Bachillerato y ha formado parte de las Comisiones Locales de Evaluación Académica de la Facultad de Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias (desde 2020) y de la Facultad de Odontología (desde 2023). También ha participado activamente en el Consejo de Facultad, el Consejo de la Escuela de Medicina y en Comisiones de Innovación y Ajuste Curricular.

Y en 2026, recibió la invitación de la Rectora Alejandra Mizala para formar parte del equipo directivo. “Es un tremendo honor y estoy feliz”, asegura. Y agrega: “Me gustan los desafíos, me gusta hacer cosas distintas. En ese contexto, pasar de mi área de investigación, que es la interacción hospedero-patógeno a nivel de placenta, a la gestión universitaria supone un gran desafío. Además, de formación profesional soy dentista. Entonces tú comprenderás que la placenta y los parásitos no pueden estar nada más lejos de los dientes y de la boca (ríe). Con esto quiero graficar que siempre me ha gustado enfrentar desafíos nuevos”.

Nos cuenta que dentro de sus múltiples roles y específicamente en su labor de investigación, se ha centrado en el estudio de los mecanismos de interacción hospedero-patógeno, específicamente la transmisión congénita de la enfermedad de Chagas, la virulencia de Trypanosoma cruzi y la respuesta inmune y celular de la barrera placentaria. Ha sido investigadora principal y coinvestigadora de múltiples proyectos con financiamiento nacional (FONDECYT) e internacional (como UNU-Biolac, ERASMUS+ y consorcios ERANet), los cuales se traducen en más de 100 publicaciones en revistas científicas indexadas.

- ¿Esperaba este nombramiento? ¿O la tomó por sorpresa?

Obviamente, una no se lo espera, son cargos de exclusiva confianza de la rectora. Ella me envió un mensaje días después de su elección, preguntando si podíamos reunirnos al día siguiente, y le dije que sí. ¿Quién le dice que no a una rectora recién electa y por la cual obviamente voté? Pensé “algo se viene” porque una rectora electa no te viene a ver por cualquier cosa o a agradecer personalmente el apoyo. Entonces, conversamos un buen rato y me ofreció trabajar con ella, haciéndome cargo de la vicerrectoría de asuntos académicos, y eso es un tremendo honor. Estoy muy feliz por la confianza de la Rectora Mizala.

Soy académica de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, profesora titular desde 2019. Estaba en la dirección académica de Medicina, una facultad compleja, además muy ligada al Hospital Clínico. En la dirección académica, una está a cargo de más de 50 departamentos, 3 institutos y más de 2.200 académicos. Entonces, haber estado a cargo de esa tarea, diría que fue un buen entrenamiento para llegar a la Vicerrectoría. Además, en mi rol de directora académica estaba a cargo de los procesos de aseguramiento de la calidad, como las acreditaciones de pregrado y postgrado. También la Unidad de planificación forma parte de esa dirección. Asimismo, consolidamos un cuerpo profesional en el área de ingeniería orientado al fortalecimiento de los procesos institucionales mediante sistemas y plataformas digitales. Dicha labor ha generado aportes sumamente significativos, por lo que proyectamos escalar y adecuar estas iniciativas al trabajo de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos.

En la Vicerrectoría las funciones también son muy diversas, algunas se replican, otras son nuevas, pero todas estas van en la misma dirección, que es velar por la calidad académica de nuestra universidad.

- Y eso, ¿cómo nutre su nueva responsabilidad?

Una va adquiriendo experiencia. Llevo casi 30 años en la Universidad, si se suman el postgrado y los años como académica, y una ha desarrollado distintas funciones, a nivel de investigación, a nivel de docencia. También he sido coordinadora de nivel, a cargo de la implementación de procesos de innovación curricular. He tenido labores de gestión a nivel dirección de programas, en la subdirección del ICBM, y después en la dirección académica. Entonces se va adquiriendo experiencia a lo largo de la vida académica, que después cuando a una le llega un desafío como este, te permite adquirir la experiencia suficiente para desempeñar el cargo, que espero sea de forma satisfactoria.

Un claro ejemplo de ello es mi trayectoria académica: realicé un magíster en patología oral en la U. de Chile y, posteriormente, un doctorado en ciencias biomédicas centrado en neurociencias. De forma progresiva me distancié de la odontología hasta abandonar la práctica clínica hace unos veinte años. En su lugar, me dediqué por completo a la investigación, cuya exigencia creció gradualmente hasta requerir una dedicación exclusiva. Siempre he disfrutado de mantenerme activa y de asumir nuevos retos, transitando desde la odontología hacia la patología oral y la neurociencia; incluso en mis momentos de descanso me dedico a la orfebrería.

- ¿Cómo ha sido la experiencia en la VAA durante esta primera etapa? ¿Cómo ha sido la experiencia de conformar el equipo?

Debido a la magnitud y relevancia de las diversas unidades que integran la Vicerrectoría de Asuntos Académicos, el inicio de la gestión contempló una etapa de transición junto a la profesora Leonor Armanet. Durante unos diez días previos a la toma de cargo, mantuvimos jornadas diarias de trabajo para transmitir la información institucional y reunirnos con las jefaturas de cada área. Tras asumir formalmente, dediqué el primer mes a sostener encuentros directos con cada uno de los equipos, con el propósito de conocernos, recoger sus inquietudes y necesidades, dar a conocer mi enfoque directivo y consolidar dinámicas de trabajo basadas en la confianza mutua.

En este periodo he experimentado una excelente recepción; cuento con equipos altamente cualificados y fuertemente comprometidos, lo que me llena de satisfacción y entusiasmo.

- La formación académica es uno de los tres mandatos fundacionales de la Universidad. Como profesora y con toda su experiencia antes de asumir este cargo, ¿qué visión tenía sobre este quehacer?

Tenemos que asumir el compromiso de formar a nuestras y nuestros estudiantes tanto en el nivel de pregrado como en el de posgrado. En ese sentido, considero que nos encontramos en un proceso continuo, aunque aún con camino por recorrer para alcanzar de forma efectiva a todos los programas de la universidad: la consolidación de una cultura de aseguramiento de la calidad educativa. Aquello implica que los ejercicios de autoevaluación y la ejecución de planes de mejora continua dejen de concebirse como meros requisitos frente a un hito de acreditación o certificación, y se incorporen de manera sustantiva a la dinámica cotidiana de nuestra labor docente, académica e investigadora.

Creo que eso es un cambio cultural que obviamente se demora, y uno de los grandes desafíos que tenemos es justamente facilitar este proceso, darnos a conocer más y ayudar más, porque todos llegamos a la universidad, cuando somos académicos, muy buenos en nuestro quehacer disciplinar, pero no somos expertos en hacer autoevaluación y en elaborar planes de mejora.

Desde acá, nuestra labor es apoyar firmemente en ello. Y desde el punto de vista del desarrollo académico propiamente tal, también tenemos un desafío, particularmente en los procesos de evaluación académica.

También la consolidación del cuerpo docente plantea metas clave, en particular sobre el perfeccionamiento de los procesos de evaluación e incorporación a la carrera académica. La Dirección de Desarrollo Académico —organismo creado en 2019 tras el penúltimo proceso de acreditación— se encuentra en una etapa estratégica en la que requiere ser potenciada. De igual manera, se busca promover esquemas de mentoría y fomentar una mayor comprensión de lo que implica la trayectoria e inserción en la carrera académica entre el personal docente.

Por otra parte, la equidad de género constituye un eje transversal prioritario en el desarrollo profesional de la Universidad. Se observa una marcada disparidad en la progresión hacia los grados de profesora asociada y titular, pues las mujeres representan únicamente el 30% de las titularidades en la institución. Esta brecha resulta aún más evidente al considerar que hay facultades sin profesoras titulares y otras que apenas superan ese porcentaje. Ante este panorama, resulta indispensable continuar reforzando las instancias de apoyo e insistir en el trabajo conjunto con los órganos encargados de dichos procesos.

- Si le pidiera identificar tres lineamientos o ejes en los que está trabajando hoy la vicerrectoría…

En primer lugar, buscamos optimizar la gestión de los procesos a cargo de la Vicerrectoría, que abarca desde el acompañamiento en el desarrollo académico hasta la evaluación técnica de las solicitudes de revalidación de carreras. Asimismo, se pretende agilizar la revisión de informes y fortalecer las sugerencias, ofreciendo un soporte más efectivo e inmediato a las unidades, comités y escuelas responsables de estas dinámicas en cada facultad, tanto en el nivel de pregrado como en el de posgrado.

En segundo lugar, se contempla perfeccionar el acompañamiento institucional en las instancias de acreditación, certificación y creación de nuevos programas o carreras. Esto requiere una labor coordinada no solo con las distintas unidades académicas para brindarles un mayor respaldo, sino también con otras vicerrectorías y con el Senado Universitario, organismo encargado de la ratificación final de las nuevas ofertas académicas.

Por último, el tercer pilar se enfoca en potenciar la comunicación estratégica. Se orienta a visibilizar internamente la labor desarrollada para que impacte en todas las facultades y estamentos, al mismo tiempo que se proyecta hacia la comunidad externa. El objetivo es difundir con claridad y precisión toda la oferta de carreras de pregrado, postgrados, especializaciones y programas de educación continua a sus respectivos públicos objetivo.

- Casi 30 años vinculada a la U, ¿cómo ha visto evolucionar a la Universidad de Chile y hacia dónde debería apuntar los próximos años?

Honestamente no es porque esté trabajando aquí hace casi 30 años, pero creo que la Universidad de Chile es la mejor universidad del país y lo debe seguir siendo, para eso debe mantener su carácter público, pluralista, laico e inclusivo que le es propio. Seguir posicionándose a nivel regional, a nivel latinoamericano, pero también a nivel global. Aumentar nuestros lazos internacionales. Y bueno, los desafíos que se nos vienen son los desafíos que se vienen para todos, incorporar inteligencia artificial en nuestros programas de estudio, en nuestra gestión, en nuestra forma de interactuar y comunicar.

Creo que a nosotros nos corresponde educar a la población con palabras acordes, de modo que las personas las entiendan, sobre todo en conceptos como la globalización, las migraciones, el cambio climático y todos los fenómenos que están ocurriendo. Por eso es tan importante que seamos una universidad inclusiva, tolerante, con la gente que viene de otra parte, con otra visión, con otra cultura, otra forma de ver el mundo. Yo misma soy extranjera, soy migrante, llegué hace mucho tiempo, y me siento muy honrada de poder contribuir a este país que me acogió cuando era adolescente.

- Hablábamos recién del rol de la universidad y uno de los pilares también del modelo educativo tiene que ver con la equidad: con su experiencia y ahora como vicerrectora, ¿cuál cree usted que es el lugar que debe ocupar justamente la equidad en el modelo, en la forma que tiene la Universidad de relacionarse con sus estudiantes, con sus académicos, con la sociedad en general?

Más que determinar la importancia de la equidad, considero que esta es un pilar esencial e indispensable. En mi visión, constituye el punto de partida básico: todas las personas merecemos respeto, igualdad de oportunidades y un trato digno. Esto aplica desde el acceso a la educación en general y la superior en particular, desde el primer día de los estudiantes hasta cada integrante de la universidad, ya que todos somos funcionarios, ya sea en el ámbito académico, profesional, administrativo o auxiliar. Por lo mismo, es una labor que debemos seguir fortaleciendo.

Paralelamente, es necesario analizar y dar seguimiento a los cupos de inclusión existentes, que resultan sumamente valiosos. Muchas veces, las distintas capacidades o necesidades específicas se van identificando progresivamente una vez que los estudiantes ya han ingresado a la universidad.

- ¿Cuál le gustaría que fuera el sello de la Vicerrectoría durante estos cuatro años?

Mi mayor aspiración es que nos conozcan como una Vicerrectoría de Asuntos Académicos cercana. Busco consolidar un espacio accesible para académicos, funcionarios y estudiantes, en el que sus solicitudes reciban respuestas oportunas, claras y efectivas.

Para impulsar cualquier avance real —ya sea en la gestión institucional del pregrado y el posgrado, el desarrollo académico o el sistema de aseguramiento de la calidad—, la cercanía resulta indispensable. Necesitamos que la comunidad sienta la apertura de escribirnos y la certeza de ser escuchada sin dilaciones innecesarias. Entender que las personas requieren respuestas oportunas es la clave; por ello, hacer de la proximidad nuestro sello distintivo es la prioridad fundamental.