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Patrimonio universitario

Nuevo libro recorre la historia, la ciencia y la naturaleza del Campus Antumapu

Libro recorre la historia, la ciencia y la naturaleza del Campus Antumapu
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Portada de “Antumapu: patrimonio, ciencia y naturaleza”, obra editada por Marco Pfeiffer, Rodrigo Gertosio y Pedro Calandra. El libro recorre la historia, la arquitectura, el aporte científico y el valor ambiental del Campus Antumapu, desde los antecedentes de la enseñanza agronómica en la Quinta Normal de Agricultura hasta la actualidad.
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La Rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, destacó la trayectoria compartida de las facultades del Campus Antumapu y la importancia de fortalecer el trabajo interdisciplinario para responder a desafíos como el cambio climático y la seguridad alimentaria.
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El decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Claudio Pastenes, destacó el valor de Antumapu como un espacio donde convergen una historia centenaria, la generación de conocimiento y el compromiso de la Universidad de Chile con el desarrollo del país.
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Autoridades, académicos e integrantes de la comunidad universitaria participaron en el lanzamiento del libro Antumapu: patrimonio, ciencia y naturaleza, que rescata el legado histórico, científico y ambiental del campus.
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La Sala Roberto Opazo de la Facultad de Ciencias Agronómicas fue el escenario de la presentación del libro “Antumapu: patrimonio, ciencia y naturaleza”, que reunió a integrantes de la comunidad universitaria.

Con una invitación a reconocer la historia, el patrimonio y la contribución científica del Campus Antumapu, la Universidad de Chile realizó el lanzamiento del libro Antumapu: patrimonio, ciencia y naturaleza. La actividad, efectuada el miércoles 14 de octubre en la Sala Roberto Opazo del Campus Antumapu, reunió a integrantes de la comunidad universitaria en torno a una publicación que recorre la trayectoria de este espacio y su aporte al desarrollo del país.

El libro propone una aproximación a Antumapu que conecta su historia con las transformaciones del territorio y con el conocimiento desarrollado por las comunidades universitarias que han dado vida a este espacio. De esta manera, el patrimonio se comprende no solo desde sus componentes materiales y arquitectónicos, sino también desde las actividades académicas, la investigación y la relación con la naturaleza.

La presentación de la obra estuvo a cargo del periodista Rodrigo Guendelman, del programa Santiago Adicto de Radio Duna. Posteriormente, se realizó una mesa de conversación que permitió profundizar en las distintas dimensiones de la publicación, con la participación de los editores Marco Pfeiffer y Rodrigo Gertosio, junto al decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Jorge Inzulza, en una instancia moderada por Guendelman.

En la ocasión, la Rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, reflexionó acerca de la publicación. “El libro nos invita a reconocer la historia compartida de las facultades de Ciencias Agronómicas, de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, y de Ciencias Veterinarias y Pecuarias. Más allá de sus actuales estructuras administrativas, existe una trayectoria común, construida por generaciones de académicos y académicas, estudiantes, funcionarios y funcionarias. Este camino común nos plantea una tarea para el presente: fortalecer el trabajo conjunto de las facultades que habitan este Campus”, señaló la Rectora Mizala.

En la misma línea, la Rectora destacó la importancia de articular las capacidades y experiencias de las distintas disciplinas frente a los desafíos actuales. “El cambio climático, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y el bienestar animal requieren conocimientos que trascienden las fronteras disciplinarias. Aquí contamos con capacidades y experiencias complementarias que debemos articular para responder mejor a estos problemas”, sostuvo.

Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas, Dr. Claudio Pastenes, dio la bienvenida a los invitados y relevó la importancia de comprender Antumapu no solo como un espacio físico, sino también como un lugar donde convergen la historia universitaria, la generación de conocimiento y la formación de profesionales comprometidos con los desafíos de la sociedad.

“Antumapu es mucho más que un campus universitario: es un espacio donde se encuentran una historia centenaria, que se remonta a mucho antes de la edificación de este campus, tiene que ver con el desarrollo de las ciencias agronómicas, pecuarias, silvícolas y ambientales y el compromiso de la Universidad de Chile con el país. Este libro nos permite reconocer ese legado, además de comprender cómo ha evolucionado nuestra relación con el territorio que habitamos, y proyectar hacia el futuro el valor de este patrimonio para las nuevas generaciones”, señaló Pastenes.

Antumapu: un patrimonio vivo al servicio del país

La historia de Antumapu está estrechamente vinculada con el desarrollo de las ciencias agrarias en Chile y con una tradición universitaria que se remonta a la Quinta Normal de Agricultura. Como recoge el libro, su aporte ha trascendido la formación de profesionales, extendiéndose a ámbitos como el desarrollo agrícola, la sanidad animal, la vitivinicultura, la conservación de la naturaleza y la elaboración de políticas públicas.

Marco Pfeiffer, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas y editor de la publicación, destacó que para comprender la contribución de Antumapu al país es necesario remontarse a los orígenes de la educación agronómica en Chile y a la tradición científica desarrollada en la Quinta Normal de Agricultura.

“Hemos sido mucho más que solamente una generación de conocimiento y formación de profesionales”, señaló Pfeiffer, quien relevó el papel que desempeñaron Antumapu y la Universidad de Chile durante gran parte del siglo XX en el desarrollo de políticas públicas. Entre los ejemplos mencionó los avances en sanidad animal, el desarrollo de la fruticultura y la vitivinicultura, la inocuidad alimentaria y la conservación de la naturaleza.

El académico también destacó la contribución de distintas disciplinas universitarias a la construcción de políticas y herramientas para el desarrollo del país, como la Carta Nacional de Suelos, impulsada desde la década de 1940 con la participación de profesionales vinculados tanto a la Universidad como a organismos públicos.

En su reflexión, Pfeiffer subrayó que la relación entre agricultura y naturaleza ha estado presente desde los orígenes de la enseñanza agronómica. La Quinta Normal fue un espacio de encuentro entre distintas disciplinas dedicadas al estudio y la apreciación del entorno natural, una tradición que se proyectó en la formación universitaria.

“Muchas veces pensamos que la agricultura solamente tiene una mirada productivista. Sin embargo, la apreciación de la naturaleza y del entorno está muy vinculada a los orígenes del conocimiento agrícola. La apreciación de la naturaleza junto con la productividad iban de la mano y han ido de la mano todo este tiempo, aunque no siempre lo veamos con total claridad”, explicó.

Una arquitectura que refleja el espíritu de una época

Desde la perspectiva arquitectónica, Rodrigo Gertosio, arquitecto, académico de la Universidad San Sebastián y editor del libro, destacó el valor del conjunto de edificios y espacios que conforman el Campus Antumapu, diseñado por el Grupo TAU. Su configuración constituye un testimonio de las formas de proyectar los campus universitarios a mediados del siglo XX, donde la disposición de las construcciones, los espacios intermedios y la relación con el entorno adquirieron un papel central.

“Antumapu representa el espíritu de una época y es un fiel reflejo de cómo se proyectaba la arquitectura en ese momento. La disposición de los edificios, los espacios de encuentro que se generan entre ellos y la manera en que el campus se integra a un terreno originalmente agrícola son parte de sus grandes virtudes. Además, sus materiales y formas se conservan en un estado muy original, lo que permite apreciar la vigencia de una arquitectura concebida hace más de 50 años”, explicó Gertosio.

El arquitecto también destacó la innovación del proyecto y la sensibilidad con que se abordaron aspectos como la iluminación natural, el asoleamiento y las distintas texturas y materiales. La propuesta del Grupo TAU logró configurar espacios diversos, conectados mediante recorridos caminables y concebidos en relación con el paisaje.

Para Gertosio, el desarrollo de la publicación también significó ampliar su propia mirada sobre Antumapu. Lo que comenzó como un análisis arquitectónico se convirtió en una oportunidad para conocer otras dimensiones del campus, vinculadas con la botánica, los árboles, los cultivos y la historia de las disciplinas que conviven en este espacio universitario.

“Yo soy arquitecto, no pertenezco a este mundo, pero me maravilla esta arquitectura. El proyecto comenzó cuando llegué acá con mi gran amigo Marco Pfeiffer y nos encontramos con esta maravilla. Como no existía una publicación sobre el tema, se abrió una oportunidad muy interesante para estudiar su historia. Pero el libro fue mucho más allá de la arquitectura: aprendí muchísimo sobre botánica, árboles, frutas y animales. Para nosotros, tener el libro impreso es fantástico. Estoy muy feliz y orgulloso del trabajo que hicimos y espero que todos lo disfruten tanto como nosotros disfrutamos hacerlo”, expresó.

Una historia que conecta la educación agronómica con el desarrollo del país

Pedro Calandra, uno de los editores de la publicación, destacó que para comprender el origen de Antumapu es necesario remontarse mucho antes de la llegada de las facultades al actual campus, en 1967. Su historia forma parte de una trayectoria más amplia de la educación agronómica en Chile, cuyos antecedentes se encuentran en la creación de la Quinta Normal de Agricultura, en 1843, y en el establecimiento de la educación superior agronómica, en 1876.

El traslado al actual emplazamiento fue resultado de una serie de circunstancias históricas, entre ellas los daños provocados por el terremoto de 1965 en el antiguo edificio de la enseñanza agronómica y la necesidad de contar con infraestructura adecuada para el desarrollo de la investigación científica. En ese contexto, la adquisición del fundo La Carmelina permitió concretar el proyecto de un nuevo campus destinado a reunir actividades vinculadas con el ámbito agropecuario.

“Antumapu es la sucesora de una cadena de lugares, eventos y hechos de la historia de Chile. En la década de 1960 coincidieron varios acontecimientos: el terremoto de 1965, que dañó gravemente el antiguo edificio, y el perfeccionamiento de jóvenes profesores en universidades de California, quienes regresaron con sus doctorados. Necesitábamos una infraestructura digna para la investigación científica y así se construyó este moderno campus, que cambió la apariencia de lo que era la ciencia y la sede universitaria en Chile”, explicó Calandra.

El editor también relevó la diversidad de aportes que las facultades y sus comunidades han realizado a lo largo del tiempo, desde la formación de profesionales y el desarrollo de la agricultura hasta la participación de académicos y egresados en procesos relevantes para la historia nacional. En su perspectiva, esta trayectoria permite comprender que el quehacer universitario ha estado vinculado tanto con la producción silvoagropecuaria como con la conservación de la naturaleza.

Su testimonio refuerza una de las ideas centrales de la publicación: Antumapu no surgió como un espacio aislado, sino como parte de una tradición de educación, investigación y compromiso público que se ha transformado junto con el país.

Preservar el legado y proyectarlo hacia el futuro

La publicación invita a reflexionar sobre los desafíos que enfrenta Antumapu en un contexto marcado por las transformaciones ambientales, territoriales y sociales. Preservar su patrimonio y su vocación formativa supone también reconocer la necesidad de fortalecer el trabajo interdisciplinario y la colaboración entre las facultades que comparten este espacio universitario.

En este sentido, Antumapu: patrimonio, ciencia y naturaleza es una contribución al reconocimiento de la memoria universitaria y al conocimiento de un campus cuya historia forma parte del desarrollo científico y académico del país.

Su lanzamiento reafirma la importancia de conservar y difundir este legado, proyectándolo hacia las nuevas generaciones y fortaleciendo el vínculo entre la Universidad de Chile, su comunidad y la sociedad.