Las tecnologías que permiten explorar el universo también pueden ayudar a resolver problemas aquí en la Tierra. Desde las comunicaciones subterráneas hasta el monitoreo de procesos industriales, las capacidades desarrolladas para la investigación astronómica están encontrando nuevas aplicaciones en la minería, la industria agroalimentaria y el cuidado del medioambiente.
Esta conexión es el eje de un reciente artículo publicado en Nature Astronomy, que presenta la experiencia del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) en la transferencia de conocimientos y tecnologías hacia el sector productivo. Entre sus autores se encuentra Ricardo Finger, académico del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile y director del Laboratorio de Ondas Milimétricas (MWL).
Uno de los desarrollos es MAGIC, un sistema de comunicación inalámbrica subterránea basado en inducción magnética, diseñado para transmitir mensajes a través de cientos de metros de roca y otros materiales sólidos. Desarrollado en el MWL, busca fortalecer la seguridad y la continuidad operacional en faenas mineras y otros entornos donde las comunicaciones convencionales presentan limitaciones.
Un laboratorio que conecta ciencia e industria
Ubicado en el Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) y cofinanciado por CATA, el MWL reúne a investigadores, ingenieros, técnicos y estudiantes dedicados al desarrollo de instrumentación astronómica y sus aplicaciones. Allí, los desafíos de observar señales provenientes del cosmos impulsan capacidades que también permiten abordar necesidades concretas de la industria.
“Nos alegra ver este artículo publicado en una revista tan importante como Nature Astronomy, donde además se reconoce y pone como ejemplo algo tan fundamental como la transferencia tecnológica”, afirma Ricardo Finger.
Del conocimiento a las aplicaciones
La innovación no se logra por decreto; se construye mediante la colaboración entre los equipos de investigación y quienes enfrentan problemas en el sector productivo. Identificar una necesidad, adaptar una tecnología y probar su desempeño exige trabajo sostenido, infraestructura y profesionales capaces de conectar ambos mundos.
Entre los proyectos desarrollados en el MWL destacan:
FRAMES: Un sistema que utiliza imágenes capturadas desde distintos ángulos para reconstruir objetos en tres dimensiones y estimar grandes volúmenes irregulares. Desarrollado en colaboración con Agrosuper, permite medir pilas de materias primas y optimizar la gestión de inventarios.
GRADIAN: Un sensor basado en espectroscopía óptica que permite identificar y clasificar granos mediante la detección precisa de su color. Desarrollado también junto con Agrosuper, adapta capacidades de la instrumentación astronómica al monitoreo de procesos de la industria agroalimentaria.
PULSO: Un sistema de instrumentación distribuida y telemetría de largo alcance, basado en el internet de las cosas (IoT), que permite monitorear variables como temperatura, humedad y movimiento en pilas de lixiviación y depósitos de relaves.
El portafolio incluye tecnologías con niveles de madurez entre TRL 4 y TRL 6, según la escala que mide el grado de desarrollo de una tecnología: etapas que abarcan desde la validación de componentes en laboratorio hasta la demostración de prototipos en entornos relevantes para su aplicación. Estos avances permiten evaluar su desempeño y orientar los siguientes pasos hacia su adopción industrial.
La experiencia del MWL muestra cómo la inversión en investigación astronómica puede generar beneficios que trascienden la ciencia: formar profesionales especializados, desarrollar capacidades tecnológicas en Chile y contribuir a resolver desafíos de la sociedad y la industria.