Con el objetivo de analizar el contexto de expansión de la IA generativa, identificando sus implicancias para el rol de las universidades públicas y la pertinencia de la formación universitaria, la jornada inaugural de la 8ª Semana de la Docencia de la Universidad de Chile —que anualmente busca la reflexión institucional sobre las prácticas y los desafíos de la docencia universitaria y del aprendizaje en educación superior— comenzó este lunes 2 de noviembre, con las palabras de bienvenida de la Rectora Alejandra Mizala y la conferencia “Gobernanza crítica de la inteligencia artificial en universidades públicas: enfoques y desafíos”, dictada por la investigadora, especialista en educación y tecnología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Valeria Odetti.
Inaugurando la jornada, la Rectora Mizala destacó que el foco de la conversación esté puesto en el impacto de la inteligencia artificial en el ejercicio docente, ya que "como universidad pública, tenemos una responsabilidad vinculada a las condiciones en las que incorporamos estas tecnologías". "Formamos personas que tendrán que actuar en escenarios que hoy apenas podemos anticipar. Necesitarán aprender durante toda su vida y discernir cuándo apoyarse en una tecnología, cuándo cuestionarla y cuándo prescindir de ella. Nuestra tarea es darles los conocimientos y la autonomía intelectual para hacerlo", dijo, señalando que "el sentido de este encuentro está en fortalecer una docencia que despierte curiosidad, exija pensar y forme personas capaces de aportar con juicio propio a la sociedad".
¿Quién decide cómo se enseña cuando la IA entra a las aulas?
En el marco de la inauguración de la jornada, la investigadora Valeria Odetti, quien estará presente durante toda la Semana de la Docencia, abrió la discusión en torno a la gobernanza crítica de la inteligencia artificial en las universidades públicas, planteando como primer punto que la pregunta no es cómo utilizamos la inteligencia artificial, sino “quién decide cómo se enseña cuando la IA entra a las aulas”. En ese sentido, es importante salir de la mirada instrumental y “pensar qué cambios implica y si estamos de acuerdo y queremos adherir a esos cambios”. Por lo mismo, la profesora valoró que “las instituciones han ido cambiando desde un enfoque instrumental a uno más profundo”.
Para abrir la discusión, Odetti propuso plantear el análisis desde tres elementos: cómo aparece la inteligencia artificial en los relatos, en las normas y en las lógicas gramaticales de la propia herramienta, “para luego sí pensar la gobernanza”. Desde los relatos o discursos sociotécnicos, que son “un conjunto de discursos que circulan acerca de la técnica, previos incluso a nuestro vínculo con esa tecnología y que están construidos desde el poder (...) la tecnología se presenta ante nosotros como una solución a problemas que en realidad debieran tener probablemente otra solución”.
A partir de lo anterior, por ejemplo, planteó que una de las promesas de la IA tiene que ver con la personalización del aprendizaje, pero en realidad se trata de una “personalización sin personalidad”. “La personalización algorítmica, lejos de pensar en la diversidad, lo que necesita es un único estilo de aprendizaje, en el que lo único que nosotros vamos a maniobrar es la velocidad. Piensen en Duolingo (...) donde básicamente las estrategias son tres: memorización, repetición y velocidad. Es justamente la idea opuesta a pensar la diversidad en el aula”, cuestionó.
En la misma línea, también alertó que detrás de la construcción de la inteligencia artificial hay un “sesgo pedagógico”. Una idea conductista de la educación que proviene de la "máquina de enseñar" de Skinner y que está en la base de la arquitectura de los modelos de lenguaje de inteligencia artificial. “En la década del 40 del siglo pasado, Skinner propuso una máquina de enseñar (...) Lo que estaba detrás era un medio conductista del aprendizaje que era fragmentar a unidades mínimas, procesos complejos, esta idea de la respuesta reactiva (...) A eso le llamamos 'sesgo pedagógico' (...) Si bien la máquina de enseñar de Skinner no prosperó y nunca se desarrolló, ni se implementó, esas ideas están opacamente estimulando hoy todo lo que tiene que ver con la inclusión de la inteligencia artificial en las prácticas de enseñanza y de aprendizaje".
Por otra parte, puntualizó, “cuando me decían que para que la inteligencia artificial produjera lo que yo quería, tenía que aprender a pedirle de determinada manera, lo que también me estaban diciendo es qué no le tenía que decir (...) Esos manuales de prompting lo que empezaron a hacer es a moldear prácticas, decirnos sobre qué teníamos que hablar con la inteligencia artificial y qué teníamos que callar (...) Nos pusieron a los docentes en ese lugar de ingenuidad deliberada”. Un lugar del cual, de todas formas, se puede salir, aclaró la docente.
Uno de los aspectos clave para salir de ese lugar de ingenuidad, indicó, es "poner la inteligencia artificial como objeto de estudio, para ver cómo la están usando, para ayudarlos a pensar sobre ese uso, para que decidamos qué cosas la inteligencia artificial nos facilita, pero qué cosas, en realidad, en esa delegación nos está impidiendo aprender (...) Hay una idea que se instaló hace más de 20 años, que tiene que ver con los nativos digitales. Creemos que porque tienen una familiaridad distinta con la tecnología, saben cosas que nosotros no sabemos. Y el problema es que en eso, primero están mucho más expuestos, porque justamente, tal vez sí sepan cosas que nosotros no sabemos, pero no saben cosas que nosotros sí sabemos y que no pueden tener al resguardo".
¿Cómo se sale del lugar de ingenuidad, entonces? Cambiando la pregunta central, desarmando los imaginarios sociotécnicos, creando condiciones institucionales permanentes para la reflexión, poniendo a la IA como objeto de estudio, aprovechando su potencialidad para trabajar escenarios de simulación e interdisciplina y decidir la delegación cognitiva y el saber didáctico a la hora de utilizarla. Desde esta perspectiva, subrayó que se debe “entender que una gobernanza crítica de la inteligencia artificial es negarnos a perder nuestra capacidad individual y colectiva de decidir (...) Una gobernanza crítica también es apostar a dejar como legado un criterio, el criterio para elegir incluso aquello que no estamos dispuestos a ceder”.
Tras la charla, la jornada inaugural de la Semana de la Docencia de la Universidad de Chile continuó con el panel de discusión “Desafíos de la inteligencia artificial generativa desde el rol de la universidad pública”, que contó con la participación de la vicerrectora de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile, Ulrike Kemmerling; la vicerrectora académica de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), Tatiana Díaz; y el vicerrector académico de la Universidad de O'Higgins, Federico Navarro, quienes, con la moderación del profesor y senador universitario Sergio Celis, abordaron la temática desde la perspectiva institucional.
Durante la tarde, en tanto, se desarrolló el taller “Evaluación para el aprendizaje en tiempos de Inteligencia Artificial Generativa”, a cargo de Pablo Lovera, asesor educativo del Departamento de Pregrado y doctor en Filosofía de la Universidad de Chile, donde se analizó críticamente el impacto y los desafíos de la inteligencia artificial generativa en la cultura evaluativa universitaria, mediante la reflexión sobre sus dilemas éticos y pedagógicos, con el fin de construir principios orientadores que permitan el desarrollo de evaluaciones centradas en el proceso, la autorregulación y el desarrollo del pensamiento crítico del estudiantado.
Para conocer más sobre la programación de las próximas jornadas de la Semana de la Docencia, se invita a visitar la página: https://www.semanadeladocencia.uchile.cl/
Quienes no hayan podido asistir pueden volver a vivir esta primera jornada de la Semana de la Docencia, en el siguiente video: