Las plantas de vivero de mayor tamaño pueden presentar una mayor supervivencia una vez que son trasplantadas en terreno, incluso en zonas semiáridas, bajo determinadas condiciones. Este hallazgo cuestiona la creencia tradicional de que los ejemplares grandes sufren más estrés y mueren con mayor frecuencia en estos ambientes. La conclusión forma parte del capítulo "Quality matters. A quantitative review on the effect of seedling morphology and nursery practices on the outplanting performance of forest plantings" (Villar-Salvador et al., 2026), publicado en el libro Guidelines for Climate Adaptive Forest Restoration and Reforestation Projects (Stanturf et al., 2025), de la editorial Elsevier.
El capítulo representa una síntesis cuantitativa de relevancia mundial, elaborada por más de 20 investigadores de instituciones de España, Italia, Serbia, Grecia, Bosnia y Herzegovina, Suecia, Noruega, Estados Unidos, China y Chile. Por la Universidad de Chile participó Juan Ovalle, académico del Departamento de Silvicultura y Conservación de la Naturaleza de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza (FCFCN), quien además lidera el Laboratorio de Restauración de Bosques de la Universidad de Chile. El trabajo fue liderado por Pedro Villar-Salvador, de la Universidad de Alcalá (España).
A partir de un metaanálisis de cientos de estudios científicos publicados a lo largo de 50 años en diversos biomas del planeta, los autores reunieron evidencia sólida para definir cómo la calidad de las plantas producidas en vivero y las prácticas de plantación influyen en el éxito de los proyectos de reforestación. Solo la base de datos utilizada para analizar el efecto del tamaño de las plantas incluyó 324 casos de estudio, que abarcan 86 especies (varias de ellas nativas de Chile) en 142 localidades de distintas regiones del mundo.
Uno de los principales resultados indica que las plantas de mayor tamaño tienen más probabilidades de sobrevivir tras el trasplante en determinadas condiciones, incluso en sitios secos. Esto se explica porque cuentan con mayores reservas de nutrientes y carbohidratos y con una superficie fotosintética más amplia, lo que les permite desarrollar raíces rápidamente después de ser plantadas y establecerse antes de enfrentar condiciones de estrés hídrico. Según el análisis, esta ventaja es especialmente clara en las plantas producidas en contenedor.
El estudio también determinó que este beneficio se potencia cuando la plantación se combina con una preparación intensiva del suelo, como el acaballonado, el subsolado o los hoyos mecanizados, particularmente en climas secos, donde estas técnicas aumentan la disponibilidad de agua y facilitan el desarrollo de raíces profundas.
Un segundo hallazgo se refiere a la aclimatación o "endurecimiento" en vivero, es decir, la preparación de las plantas antes del trasplante para que resistan mejor las condiciones de terreno. Los resultados muestran que esta práctica no garantiza automáticamente un mejor rendimiento en campo: su efectividad depende de la resistencia natural de cada especie y del nivel de aridez del sitio de destino. En el caso del endurecimiento por sequía, las especies con alta tolerancia a la falta de agua se beneficiaron en una amplia variedad de condiciones, mientras que las menos tolerantes solo mejoraron su supervivencia en sitios severamente secos. Por ello, los autores concluyen que las pautas de aclimatación deben diseñarse a la medida de cada especie y de cada entorno.
"Este estudio que reúne evidencia de cinco décadas nos demuestra que las plantas de vivero de mayor tamaño tienen una ventaja crucial: poseen mayores reservas de nutrientes y carbohidratos, lo que les permite desarrollar raíces rápidamente antes de que se agote la humedad del suelo producto de la temporada seca estival. Este hallazgo derriba un mito histórico en el ámbito forestal, ya que tradicionalmente se pensaba que las plantas grandes sufrían más y morían rápidamente en zonas semiáridas, cuando la evidencia global nos dice hoy todo lo contrario", señala Juan Ovalle, académico del Departamento de Silvicultura y Conservación de la Naturaleza de la FCFCN de la Universidad de Chile.
En un escenario en que el cambio climático desafía el establecimiento de nuevos bosques en numerosas regiones, el capítulo se traduce en recomendaciones prácticas para el cultivo en vivero y la plantación, diferenciadas para climas secos y húmedos, dirigidas a viveristas, gestores forestales y responsables de proyectos de restauración.
El libro Guidelines for Climate Adaptive Forest Restoration and Reforestation Projects, de acceso abierto, reúne 11 capítulos elaborados por 130 autores, integrantes de la red europea PEN-CAFoRR (Pan-European Network for Climate Adaptive Forest Restoration and Reforestation), iniciativa del programa COST. La obra busca entregar conocimiento práctico para producir material forestal adaptado al cambio climático, esencial para la regeneración y la restauración de bosques del siglo XXI.