A la fecha, más de 60 estudiantes han participado en las sesiones.

El PACE UCH apuesta por los proyectos participativos como metodología para el desarrollo de habilidades

El acoso y convivencia escolar, el aseo de las instalaciones, la discriminación, los perros vagos o cómo el ruido del aeropuerto de Pudahuel afecta el rendimiento escolar son algunas de las problemáticas identificadas por los estudiantes de los liceos que forman parte del Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE UCH) durante la Sesiones de Diagnóstico Participativo, llevadas a cabo en el marco de la elaboración de los Proyectos Participativos PACE UCH 2018, que se ejecutarán el próximo año a partir de una nueva metodología, en la que el alumno es protagonista de su propio aprendizaje.

Para Fabián Retamal, coordinador de enseñanza media del PACE UCH, los proyectos participativos "son parte de una metodología de aprendizaje y una apuesta de trabajo con el ciento por ciento del curso para el desarrollo de capacidades y habilidades de conciencia social y cultural. Los alumnos se comprometen con el desarrollo del proyecto, primero porque atiende a sus necesidades, segundo porque no es impuesto y tercero porque son ellos los responsables de su ejecución. Valores como la autonomía, el respeto y la colaboración aparecen como relevantes para los estudiantes, por lo que esperamos transformaciones significativas a partir de estas actividades".

A la fecha se han llevado a cabo cuatro sesiones en los liceos científico humanistas del PACE UCH, específicamente en el liceo Ciudad de Brasilia de Pudahuel y Malaquías Concha de la Granja, mientras que en noviembre se llevará a cabo la sesión en el liceo Gladys Valenzuela de Lo Prado. Y en marzo de 2018, se realizarán en los liceos técnico profesionales, específicamente en el Centro Educacional Valle Hermoso de Peñalolén y Centro Educacional Mariano Latorre de La Pintana.

En general, la participación de los estudiantes y recepción ha sido positiva: “Me gustó la actividad, porque así los compañeros se dan cuenta de los daños que nos hacemos" (alumna del Liceo Malaquías Concha); "creo que es muy relevante que se den el tiempo de escucharnos para hacer algo que nosotros mismos decidamos” (alumno del Ciudad de Brasilia); "si bien, nosotros nos vamos el próximo año del liceo, en esta instancia podemos dejar nuestra huella” (alumna del Liceo Malaquías Concha).

Etapas de los proyectos participativos

La primera instancia correspondió a una socialización de la metodología, para ello se llevó a cabo una reunión en cada establecimiento en la que además de los alumnos y profesores, participaron diversos actores locales, entre ellos integrantes de la junta de vecinos, bomberos, clubes de tercera edad, carabineros del sector y concejales, los que les plantearon a los estudiantes los problemas que ellos reconocían en su trabajo territorial. Gracias a este abanico de temas abordados, los jóvenes tuvieron una semana para reflexionar y pensar en problemáticas situadas.

Posteriormente, se llevaron a cabo las sesiones de diagnóstico, en las que los estudiantes definieron los problemas que reconocían en su contexto escolar y barrial a partir de un instrumento de árbol de problemas. Así, pudieron establecer las causas de raíz de cada problema y los efectos que estos causaban en sus vidas, proyectando soluciones posibles.

Dentro de las próximas semanas se trabajará en torno a cartografías comunitarias con un instrumento de mapeo colectivo que permitirá reconocer a actores, redes y espacios donde se intervendrá durante un proyecto participativo el 2018.

Finalmente, una vez que los estudiantes reconozcan los problemas que los afectan, vendrá la etapa de definición de soluciones y diseño del proyecto para abordarlas.

"La participación de los estudiantes fue fundamental para el éxito de este proceso, ya que la metodología se plantea con una lógica horizontal y comunicativa, donde los principales actores que levantan y ordenan la información son los mismos estudiantes. La buena comunicación entre compañeros, el respeto por los tiempos de habla, el debate y la discusión hicieron que surgieran un abanico de problemáticas, todas con sus respectivas causas y efectos, las que serán luego transformadas en proyectos que ejecutarán los jóvenes", afirma Nicolás Peña, antropólogo del Equipo PACE UCH a cargo del trabajo con comunidades.

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