Educación

Investigadores de la U. de Chile participan en publicación internacional sobre formación de docentes

"Los estudiantes de hoy –no importa en qué lugar del mundo vivan- deberán resolver problemas que se ciernen a una escala global. Pobreza. Cambio climático. Terrorismo. Pero para hacerlo, necesitarán una educación de alcance igualmente global, impartida por educadores que estén preparados para centrarse en el niño". De esta forma es presentado el libro "Preparing Teachers to Educate Whole Students: An International Comparative Study", editado por Fernando Reimers y Connie Chung.

La iniciativa, impulsada por los dos investigadores del "Harvard Graduate School of Education", entrega los resultados de un esfuerzo multinacional que analiza programas de formación docente o de directivos de establecimientos educacionales de Chile, China, Colombia, India, México, Estados Unidos y Singapur, que buscan entregar a los jóvenes herramientas para que puedan trabajar colaborativamente, resolver problemas y autoevaluarse.

El artículo sobre nuestro país fue escrito por Cristián Bellei y Liliana Morawietz, del Centro de Investigación Avanzado en Educación (CIAE), y se enfoca en la experiencia desarrollada por el programa “Educación en Ciencia Basada en la Indagación” (ECBI), de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Liliana Morawietz explicó que la publicación es la segunda de una serie iniciada en 2016 con el libro “Enseñanza y aprendizaje en el siglo XXI: metas, políticas educativas y currículo en seis países”, impulsado también por Reimers y Chung junto al mismo equipo –excepto el de Colombia- para investigar qué se estaba haciendo en el mundo en torno a las competencias necesarias para enfrentar el siglo XXI.

“La idea de este segundo volumen fue ver de qué manera se aterrizaban estas definiciones en las escuelas y aulas, a través de experiencias concretas de formación de profesores o directivos, abarcando los mismos países más Colombia”, detalló la investigadora.

La decisión de trabajar a partir de la experiencia del ECBI se debió a que esta iniciativa tiene la particularidad de contar con una serie de reflexiones respecto a la práctica que han desarrollado a lo largo de los años.

El estudio toma como base las conclusiones del primer volumen, por ejemplo respecto a las definiciones de "qué se va a entender como competencias para el siglo XXI y cómo las vamos a observar: que sea un proceso de aprendizaje transferible, o sea que lo que aprendo en ciencias me sirva para otros ámbitos, o la idea de un aprendizaje centrado en los estudiantes y no en el docente", continuó Morawietz. Además, se aplicó la misma pauta de entrevista y protocolos de análisis en todos los trabajos, de manera de contar con un marco común en todos los casos.

Consultada sobre la relevancia de este tipo de publicaciones, la investigadora explicó que este texto se enmarca en una línea de trabajo del CIAE que busca relevar las buenas prácticas en establecimientos que trabajan “en las condiciones regulares de las escuelas de Chile: que no tienen recursos particularmente altos ni estudiantes seleccionados, mostrar qué cosas buenas ocurren en el sistema promedio”.

Junto con ello, Morawietz relevó la importancia de destacar los aportes que existen en disciplinas que no son el foco de una evaluación externa para el desarrollo integral de los jóvenes, y “la importancia de apoyar a los docentes más allá de su formación inicial, en la implementación del currículum, en innovaciones, etc. Es muy importante relevar que los cambios que se quieren hacer en el sistema escolar no ocurren mediante políticas o instrumentos curriculares sino a través del acompañamiento y la formación de los docentes y eso el ECBI lo muestra claramente”, concluyó.

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