Filósofa Olga Grau en Congreso Futuro:

"Tal vez no deberíamos hablar de niñez, sino de niñeces, para nunca olvidar el carácter plural y múltiple que tiene la infancia"

“Me gustaría partir citando una frase muy significativa de Gabriela Mistral, que fue una poeta grandiosa y una gran pensadora de la infancia: ‘La infancia servida abundante y hasta excesivamente por el Estado, debería ser la única forma de lujo, vale decir de derroche que una actividad honesta se diera para su propia honra y su propio goce. La infancia se merece cualquier privilegio’”. Así comenzó la intervención de la académica de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile, Olga Grau, quien esta mañana se sumó a los expositores del Congreso Futuro, actividad que ha convocado a voces relevantes del conocimiento, las artes y la innovación, con el propósito de repensar los cambios que atraviesa el mundo actual.

En el panel titulado “Niñez al centro”, la profesora Grau compartió con la Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, y la directora ejecutiva de la Fundación Súmate del Hogar de Cristo, Liliana Cortés, con el propósito de reflexionar sobre el lugar que ocupan los niños, niñas y adolescentes en nuestra sociedad, y los desafíos de la infancia en un mundo que históricamente los ha relegado al segundo plano.

Afirmando que como sociedad tenemos una gran deuda con la niñez, la profesora Grau comenzó poniendo sobre la mesa cuáles son los principales “atascos” para poder avanzar en una transformación. “Los cambios estructurales, los cambios, económicos, sociales y políticos tienen que producirse desde un sentir, desde una sensibilidad inteligente, que nos haga pensar en la posibilidad de un mundo inclusivo, de un mundo de convivencia (…) Que la niñez esté en el centro significa que como adultos y adultas perdemos un cierto lugar. Es decir, no podemos estar en el centro de la misma manera, porque hemos sido el centro, de ahí la palabra adultocéntrico. Debemos tener la voluntad política para que haya una real participación de niñas y niños, y tiene que haber esa retirada de alguna manera”, expresó.

Siguiendo las palabras de la filósofa, la defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, agregó que hoy, “la construcción de un país se debe hacer para, con y por los niños, niñas y adolescentes. Y eso involucra que también los adultos nos comprometamos con un encuentro intergeneracional virtuoso, en el que comprendamos que les niñes tienen la posibilidad de aprender de nosotros como adultos, pero nosotros como adultos también tenemos la posibilidad de aprender de ellos y ellas. Porque el hecho de que sean niños no implica que su condición es asimilable a ser incapaces, que es un poco la estructura desde la cual se concibe la niñez en un modelo tutelar, que sigue imperando en nuestra sociedad, muy sostenido en lo que tiene que ver con el adultocentrismo y el paternalismo desde el cual se construye y se ha construido no solo política pública, sino también sociedad”.

Desde la Fundación Súmate, su directora, Liliana Cortés, advirtió que es tiempo de que los adultos sean capaces de ver la realidad que viven los niños y niñas. “Es un mundo lleno de talento y de creatividad. Tienen muchas formas de resolver la vida, que pueden ser muy útiles para nosotros los adultos, y ahí hay un reconocimiento para llegar a ellos”.

Destacando la importancia que han tenido los niños, niñas y niñes en nuestro país el último tiempo, la profesora Grau relevó que fueron ellos y ellas “los que saltaron los torniquetes del Metro de Santiago, poniendo el motor inicial de una revuelta que nos hizo mirarnos de una cierta manera y lo que introducen es la posibilidad de una nueva Constitución, de regular nuestra convivencia de una nueva manera”.

En este contexto de cambios sociales, Patricia Muñoz subrayó la importancia que ha tenido la Defensoría de la Niñez en instalar este tema en la discusión pública de manera permanente, “que los niños, niñas y adolescentes no deben seguir siendo mirados como meros objetos de protección, sino como las personas que son tan dignas e iguales que los adultos, pero obviamente no solo con sus mismos derechos, sino con derechos adicionales por el solo hecho de ser niños. Ese es un desafío en el que tenemos que transitar”.

Finalmente y pensando sobre este proceso de transformaciones, la filósofa Olga Grau advirtió: “Pienso que tal vez no deberíamos hablar de niñez, sino de niñeces en el centro, para nunca olvidar el carácter plural y múltiple que tiene la infancia y la adolescencia también (...) Estamos interpelados, con peligro de vida incluso, a hacer una transformación o si no nos vamos al despeñadero. Estamos en una crisis mundial, planetaria, ecológica, pero también social. Entonces, tenemos que trabajar con dos conceptos importantes: uno que es la redistribución de los bienes sociales, culturales y económicos, y otro sería el del reconocimiento. Y ambos conceptos nos llevan a pensar en la justicia social. Estamos viviendo un país tremendamente injusto y tenemos que resolver esos dos elementos que son bases de la configuración social. Colectivamente, desde nuestros propios espacios, armando redes, disponernos para la escucha de nuestras niñas, niños y niñes. Esa subjetividad política nos está empoderando y nos va a hacer ver muchas cosas. Es un cambio de época”.

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