El ex subsecretario del Trabajo Mauricio Jelvez vuelve al debate público con Chile: un camino al desarrollo integral, libro publicado por Editorial Universitaria que propone una revisión crítica del modelo chileno y plantea la urgencia de construir un proyecto país que articule dimensiones económicas, sociales, políticas y humanas.
Con una trayectoria que combina academia, política pública y consultoría internacional, Jelvez reconoce avances relevantes desde los años noventa, como el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Sin embargo, advierte que estos logros resultan insuficientes frente a las actuales demandas sociales. “Hoy el crecimiento potencial apenas llega al 2%, y las personas viven con una sensación permanente de inseguridad social”, sostiene.
Uno de los diagnósticos centrales del libro apunta a la ausencia histórica de una hoja de ruta compartida. “Chile nunca ha tenido un proyecto de desarrollo consensuado política y socialmente”, afirma el autor, señalando que la falta de acuerdos básicos ha impedido construir una estrategia de largo plazo, a diferencia de lo ocurrido en otros países.
Jelvez cuestiona además una visión reducida del desarrollo basada exclusivamente en indicadores económicos. “No puede medirse solo en PIB per cápita. El desarrollo debe ser integral, porque si falla uno de sus componentes se resiente todo el proyecto nacional”, explica.
La obra también aborda el desgaste de los proyectos políticos tradicionales y el déficit de ideas sobre el tipo de sociedad que Chile busca construir. En ese contexto, el autor apunta al agotamiento de la centroizquierda y a la necesidad de renovar el debate programático. “No hemos sabido actualizar nuestras ideas sobre la sociedad que queremos, y este libro intenta abrir esa conversación”, señala.
Otro eje relevante es el rol del Estado. Para Jelvez, no existe experiencia de desarrollo exitoso sin una institucionalidad pública fuerte. “No hay país desarrollado sin un Estado activo. Ninguno. Ni siquiera Estados Unidos, que impulsó fuertes políticas de inversión pública y subsidios en sus inicios”, afirma. Desde esa mirada, plantea avanzar hacia un Estado capaz de promover la diversificación productiva, la innovación y un sistema de protección social robusto.
El libro interpela también a las nuevas generaciones, llamándolas a asumir un papel activo en la construcción del país. “No basta con reclamar derechos. El desarrollo también exige deberes y compromiso. Cada joven debería preguntarse cómo, desde su profesión, puede contribuir a Chile”, plantea.
Dirigido a tomadores de decisiones, estudiantes, académicos y ciudadanía interesada en el futuro del país, Chile: un camino al desarrollo integral busca instalarse como un aporte al debate público. “El desarrollo es posible, pero debemos dejar de hacer muchas cosas mal y empezar a hacer bien otras que hemos ignorado”, concluye el autor.