Patrimonio

Arquitectura bajo tierra: cómo arquitectos U. de Chile transformaron las catacumbas de Derecho

Arquitectos U. de Chile transforman las catacumbas de Derecho
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La intervención, desarrollada por las oficinas de Humberto Eliash y Jorge Marsino, reinterpreta el espacio subterráneo del edificio patrimonial de Juan Martínez con soluciones contemporáneas de iluminación, habitabilidad y circulación.
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En el proyecto “Cimientos de la Facultad”, los arquitectos U. de Chile lideraron la transformación de las antiguas catacumbas del histórico edificio de Derecho en nuevos espacios para la vida universitaria.
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Bajo el histórico edificio de Derecho, una amplia planta subterránea antes subutilizada fue reconvertida en salas de estudio, zonas de encuentro, gimnasio y cafetería para la comunidad universitaria.

Los arquitectos asumieron el desafío de intervenir un Monumento Histórico sin alterar su identidad arquitectónica. “Esta intervención aprovecha 1.000 m² que estaban subutilizados debajo del edificio patrimonial de Juan Martínez y los convierte en salas de estudio, gimnasio, espacios de trabajo colaborativo y cafetería para los estudiantes”, sostuvo el arquitecto y académico Humberto Eliash. La obra es considerada una de las más significativas realizadas en el inmueble desde su construcción.

El decano Manuel Amaya, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile, quien participó en la ceremonia de inauguración realizada el 5 de marzo, destacó la propuesta arquitectónica, que logra un diálogo entre el rescate patrimonial y la incorporación de espacios de calidad orientados al trabajo, el estudio y la recreación de la comunidad universitaria.

Recuperar el patrimonio desde la arquitectura contemporánea

El edificio principal de la Facultad de Derecho fue proyectado entre 1934 y 1938 por el arquitecto Juan Martínez Gutiérrez, autor de algunas de las obras públicas más emblemáticas del país. Su valor patrimonial obligó a que cualquier intervención contara con la autorización del Consejo de Monumentos Nacionales.

En este contexto, el trabajo de Humberto Eliash y Jorge Marsino consistió en reinterpretar el espacio subterráneo existente sin perder su carácter original. La propuesta arquitectónica mantuvo la materialidad y la impronta brutalista de las antiguas catacumbas, incorporando al mismo tiempo soluciones contemporáneas de iluminación, acústica, seguridad y habitabilidad.

El proyecto permitió habilitar nuevos metros cuadrados dentro del edificio histórico, transformando espacios antes subutilizados en salas de estudio grupal, áreas de descanso y recintos para actividades deportivas y recreativas.

Además, la intervención incorpora un túnel de conexión con el casino del edificio Los Presidentes, integrando los nuevos espacios al circuito cotidiano de la Facultad.

Una intervención mayor en un edificio histórico

Desde la Facultad de Derecho destacaron la magnitud de esta operación arquitectónica. El decano Pablo Ruiz-Tagle subrayó que se trata de una obra de especial relevancia para la comunidad universitaria.

“Este proyecto constituye la intervención más intensa realizada al edificio principal desde 1938”, señaló, enfatizando que la obra no solo tiene una dimensión constructiva, sino también simbólica para la Facultad.

Las nuevas instalaciones incluyen salas de trabajo grupal cuyos nombres —República, Democracia, Codificación, Constitución y Derechos Humanos— reflejan los valores institucionales que la Facultad busca proyectar hacia el futuro.

Arquitectura para una comunidad en expansión

La recuperación de las catacumbas forma parte de un plan más amplio de modernización que contempla más de doce proyectos de infraestructura y suma más de 3.500 metros cuadrados de intervención en distintos espacios de la Facultad.

Entre las obras ya ejecutadas destacan el Jardín de la Escuela, un nuevo espacio de encuentro que transformó un área pública deteriorada en un lugar de convivencia; y la terraza Benjamín Vicuña Mackenna, ubicada en el tercer piso del edificio Pío Nono, que incorpora 165 metros cuadrados adicionales con vistas al cerro San Cristóbal.

A estas intervenciones se suman trabajos de restauración patrimonial, como la limpieza y protección de la fachada histórica del edificio, además de proyectos en desarrollo que incluyen la modernización del Aula Magna y nuevas dependencias académicas.

Arquitectura, memoria y futuro

Con esta intervención, la Facultad de Derecho no solo recupera un sector olvidado de su edificio histórico, sino que reafirma el papel de la arquitectura como herramienta para conectar patrimonio, vida universitaria y proyección futura.

El resultado es una obra que, bajo tierra, redefine la relación entre memoria y contemporaneidad dentro de uno de los edificios universitarios más emblemáticos de Chile.

Finalmente, el proyecto estuvo a cargo de Humberto Eliash, Jorge Marsino y María Inés Buzzoni. La curaduría de la exposición estuvo a cargo del académico del Departamento de Urbanismo de la FAU, Rodrigo Sepúlveda. En tanto, las maquetas fueron desarrolladas por los arquitectos FAU Joaquín Rodríguez y Sebastián Aguilera.