Economía digital

Criptomonedas: especialista U. de Chile explica qué son, cómo funcionan y cuáles son sus riesgos

Experto U. de Chile explica qué son las criptomonedas y sus riesgos
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Juan Pablo Forno, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.
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El uso de criptomonedas se realiza a través de billeteras digitales, que permiten enviar y recibir activos sin intermediarios.
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El ecosistema de las billeteras digitales combina herramientas, cálculo y tecnología para validar transacciones en redes descentralizadas.
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Las criptomonedas presentan alta volatilidad, con variaciones de precio que pueden cambiar en períodos breves.
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Más allá de su uso como inversión, las criptomonedas forman parte de un sistema digital que redefine cómo se transfiere y registra el valor.

Las monedas digitales existen desde hace más tiempo de lo que muchas personas imaginan. En medio de un escenario global atravesado por rápidos cambios tecnológicos, las criptomonedas han ganado visibilidad como parte de una economía cada vez más digital. Aunque no son nuevas, las recientes fluctuaciones del Bitcoin han vuelto a instalar el tema en la conversación pública, reactivando dudas sobre qué son realmente, cómo operan y por qué siguen generando tanto interés. 

Frente a este escenario, Juan Pablo Forno, director académico del Diplomado de Inteligencia Artificial, Estrategia y Aplicaciones de Negocios, de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, explica en términos simples qué son estos activos digitales, cómo funcionan y qué riesgos implican para quienes no están familiarizados con su uso.

Qué son las criptomonedas y cómo funcionan

El especialista explica que el sistema financiero tradicional se basa en intermediarios como bancos, gobiernos e instituciones que validan, registran y garantizan las transacciones. Aunque este esquema ha sido clave para el desarrollo económico global, también presenta limitaciones, entre ellas costos de intermediación, lentitud en las transferencias, restricciones de acceso y, en ciertos contextos, pérdida de valor del dinero.

Frente a estas limitaciones, las criptomonedas aparecen como una alternativa para intercambiar valor sin depender de una autoridad central. “Una criptomoneda es un activo digital que utiliza criptografía y redes descentralizadas para permitir transacciones seguras y verificables entre personas”, explica.

El elemento central que permite esto es la tecnología blockchain, que puede entenderse como un libro contable digital, público y distribuido, en el que se registran todas las transacciones. A diferencia del sistema bancario tradicional, este registro no está en manos de una sola institución, sino que es mantenido simultáneamente por miles de computadores en todo el mundo.

En el caso de Bitcoin, la validación de las transacciones está a cargo de los llamados mineros, quienes utilizan poder computacional para resolver problemas matemáticos complejos. Al hacerlo, validan transacciones y agregan nuevos bloques a la cadena, recibiendo una recompensa. Este sistema, conocido como Proof of Work, ha sido criticado por su alto consumo energético, lo que ha impulsado alternativas más eficientes como Proof of Stake.

El académico enfatiza, además, que no todas las criptomonedas cumplen la misma función. Bitcoin fue diseñado como reserva de valor, mientras que otras, como las stablecoins, buscan estabilidad al vincularse a monedas tradicionales. También existen plataformas como Ethereum, que permiten ejecutar contratos automáticos y desarrollar aplicaciones digitales descentralizadas. Las criptomonedas no son solo una forma de dinero, sino una infraestructura digital que redefine cómo se registra, transfiere y programa el valor. Si bien existe un componente especulativo en el mercado, reducir las criptomonedas a este aspecto sería simplificar en exceso un fenómeno mucho más profundo: el desarrollo de un nuevo modelo de confianza basado en tecnología, en lugar de instituciones centralizadas", afirma.

Aunque suelen aparecer en la agenda pública por las alzas y caídas de Bitcoin, las criptomonedas también han ganado terreno en contextos económicos específicos. En países con alta inflación, devaluación de la moneda o restricciones para acceder a divisas extranjeras, estos activos han comenzado a cumplir un rol más concreto.“El uso de criptomonedas no responde a una adopción tecnológica impulsada por innovación, sino a una adaptación frente a limitaciones estructurales del sistema económico”, explica Forno.

Riesgos y desafíos para quienes no conocen el sistema

Pese a sus potencialidades, el académico advierte que las criptomonedas también presentan riesgos importantes, especialmente para quienes no están familiarizados con su funcionamiento. El primero es el desconocimiento:“Invertir en un activo sin comprender su naturaleza implica una alta probabilidad de tomar decisiones inadecuadas”, sostiene.

A esto se suma la volatilidad, ya que muchas criptomonedas experimentan fluctuaciones significativas en períodos breves. También existe un componente clave de seguridad: en este ecosistema, la responsabilidad de la custodia recae en el usuario, es decir, la pérdida de claves privadas o el acceso a plataformas fraudulentas puede significar la pérdida total de los fondos.

El académico también advierte sobre la existencia de proyectos sin sustento o directamente fraudulentos, además de un entorno regulatorio aún en desarrollo en muchos países. Sin embargo, enfatiza que: “El principal riesgo suele ser conductual: decisiones impulsadas por expectativas poco realistas, falta de información o presión social”.

Chile y el desafío de comprender estas tecnologías

En el caso chileno, el uso de criptomonedas ha sido más bien moderado en comparación con otros países de la región. Dado que la economía local presenta mayor estabilidad relativa, su uso como resguardo frente a la inflación ha sido menorActualmente, su uso se concentra principalmente en inversión, más que en transacciones cotidianas”, explica Forno.

No obstante, destaca que las oportunidades más relevantes no se limitan solo a la inversión, sino también al desarrollo de aplicaciones en pagos digitales, contratos automatizados y tokenización de activos. En ese contexto, concluye que el desafío no es solo tecnológico, sino también educativo. “Las criptomonedas no deben entenderse únicamente como una oportunidad de inversión ni como una moda tecnológica. Son, fundamentalmente, una nueva forma de organizar la confianza en entornos digitales”, concluye.