En el Salón Ricardo González del Archivo Nacional de Chile se realizó el coloquio “Archivos, Género e Historia: recorridos interdisciplinarios”, actividad de cierre del proyecto liderado por la profesora Carolina González Undurraga, académica del Departamento de Ciencias Históricas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.
La iniciativa contó con el apoyo del Fondo de Vinculación con el Medio 2026 de la Facultad y se desarrolló gracias a la colaboración entre el Departamento de Ciencias Históricas, el Archivo Nacional Histórico y el Archivo de Mujeres y Géneros. El encuentro permitió compartir experiencias de investigación, docencia y trabajo archivístico, poniendo en el centro las posibilidades que ofrecen los archivos para pensar la historia desde una perspectiva crítica, situada e interdisciplinaria.
Durante la jornada, la profesora Carolina González Undurraga explicó que “lo que pretendía este proyecto era fortalecer la salida pedagógica al Archivo Nacional Histórico y al Archivo de Mujeres y Géneros, destacando su importancia para los procesos de enseñanza-aprendizaje y para la investigación histórica con enfoque de género”, señaló la académica, relevando su importancia para los procesos de enseñanza-aprendizaje y para la formación investigativa de estudiantes de la Licenciatura en Historia.

En esa línea, la profesora González Undurraga subrayó que uno de los objetivos centrales fue promover una relación más compleja con los documentos y con la institución archivística. “La relación con el material de archivo y con el archivo como institución no debe estar encuadrada desde el extractivismo de datos para la investigación, sino desde un diálogo entre saberes y comunidades”, afirmó.
El proyecto contempló visitas pedagógicas, trabajo con materiales documentales, actividades de formación y ejercicios metodológicos orientados a que las y los estudiantes pudieran aproximarse al archivo no solo como fuente de información, sino también como problema histórico, político y epistemológico. Según explicó la profesora, estas experiencias buscaron incentivar “la pasión por el archivo” y entregar herramientas para que las y los estudiantes desarrollen investigaciones más sólidas durante su trayectoria formativa.
En representación del Archivo Nacional Histórico, Luis Martínez valoró la realización del coloquio y destacó la relevancia de pensar conjuntamente los conceptos de archivo, género e historia. “Cada uno de esos conceptos encierra un mundo particular, con sus propios principios y metodologías”, señaló durante sus palabras de bienvenida.

Martínez también se refirió a los desafíos actuales del Archivo Nacional en materia de descripción, acceso y digitalización documental, señalando que la institución se encuentra trabajando en procesos que permitirán mejorar la consulta de sus fondos y colecciones, así como avanzar en la disponibilidad de documentación digitalizada para investigadoras, investigadores y comunidades usuarias.
Por su parte, Mauricio Folchi, director del Departamento de Ciencias Históricas, destacó la importancia de recomponer el vínculo entre la formación historiográfica y el trabajo archivístico. “Los historiadores dependemos de los archivos y, durante los últimos años o décadas, ese vínculo se ha debilitado. Necesitamos que las y los estudiantes vuelvan a los archivos con interés, ánimo y pasión”, sostuvo.
El profesor Folchi agregó que todo proceso de archivo está atravesado por formas de visibilidad e invisibilización, cuestión especialmente relevante para los estudios de género. “En el caso del género, como en otras dimensiones históricamente invisibilizadas, hay que buscar de otra manera para poder preguntar de otra manera”, indicó.
El coloquio reunió a investigadoras que trabajan desde distintos períodos, corpus y enfoques, permitiendo abrir una conversación sobre los modos en que los archivos conservan, silencian, reorganizan y hacen reaparecer huellas de experiencias históricas marcadas por relaciones de poder, violencia, memoria y género. Las presentaciones abordaron, entre otros temas, archivos personales, visualidades feministas, publicaciones de mujeres, registros documentales y estrategias metodológicas para interrogar fuentes históricas desde perspectivas feministas e interdisciplinarias.

Mia Dragnic, coordinadora de Vinculación con el Medio de la Facultad de Filosofñia y Humanidades destaca que "el Fondo contribuye a enriquecer la formación de las y los estudiantes al apoyar iniciativas como esta, que fortalecen el vínculo entre la Universidad y las instituciones públicas. El trabajo directo con el Archivo Nacional Histórico y el Archivo de Mujeres y Géneros entrega herramientas fundamentales para las humanidades e invita a comprender los archivos como espacios de producción de conocimiento y memoria, promoviendo una aproximación crítica a las fuentes históricas y a los procesos mediante los cuales estas se preservan e interpretan. Este tipo de experiencias reafirma la importancia de contar con fondos concursables que puedan extenderse a todos los estamentos de la comunidad universitaria, ya que fortalecen las bases de una educación pública crítica y comprometida con el patrimonio".
En sus palabras de cierre, Carolina González Undurraga enfatizó que la actividad permitió preguntarse “qué ocurre cuando articulamos el trabajo de archivo con un enfoque de género y con un enfoque interdisciplinario para el trabajo histórico”. Asimismo, destacó dimensiones comunes entre las presentaciones, como la espacialidad de los archivos, la temporalidad de los documentos, las capas de producción documental, la materialidad de los registros y el lugar de la ausencia como detonante de nuevas preguntas de investigación.
“Los archivos funcionan en red, los registros históricos funcionan en red, y unos nos llevan a otros”, planteó la académica, destacando que el trabajo con documentos exige también una reflexión ética y epistemológica. “Cuando pensamos en estudios de género y estudios feministas, asumimos un lugar epistémico: son preguntas sobre la construcción del conocimiento”, agregó.
La profesora también relevó uno de los desafíos transversales de la jornada: cómo narrar, escribir e investigar sobre la violencia en general y sobre la violencia de género en particular. Desde esa perspectiva, el cierre del proyecto permitió reafirmar el lugar del archivo como espacio de formación, investigación y vinculación pública, pero también como territorio de disputa por la memoria, la interpretación histórica y la producción crítica de conocimiento.

La experiencia estudiantil fue también una dimensión central del proyecto. Camila Cuevas, estudiante de la Licenciatura en Historia y moderadora del primer panel, destacó que el trabajo desarrollado durante el semestre transformó tanto su relación con las fuentes como las preguntas desde las que se aproxima a ellas. “Mi experiencia trabajando con material de archivo este semestre ha sido la más enriquecedora de toda la carrera. Existe un proceso muy lindo en esas horas dedicadas a buscar, comprender y describir el archivo. Uno inevitablemente se encariña con el material y con la investigación que está realizando. Además, trabajar con el archivo desde una perspectiva de género y de las disidencias sexuales ha cambiado la forma en que me interrogo y construyo preguntas. Esta aproximación nos plantea desafíos empíricos y metodológicos de los que la historiografía debe hacerse cargo y nos obliga a salir de la lectura tradicional del documento”, afirmó.
Cuevas subrayó, además, el carácter colectivo de este proceso: “Este ejercicio me ha enseñado que esta es una tarea que debemos construir en conjunto. Fomentar el encuentro entre estudiantes, funcionaries, docentes, profesionales de archivos y otras personas vinculadas a este campo es fundamental para transformar el archivo en un lugar con vida”.
Por su parte, Valentina Castro, moderadora del segundo panel, valoró los aprendizajes adquiridos a través del curso y de su propia investigación. “Este semestre me he acercado más al archivo, no solo por el curso y la investigación que estoy desarrollando, sino también por el interés que despierta en mí acudir a él. He aprendido cada vez más a adentrarme en los archivos, específicamente en los expedientes judiciales: cómo acceder a ellos, leerlos y formular preguntas a partir de su contenido. La visita guiada al Archivo Nacional Histórico realizada en abril y el coloquio efectuado hace unos días han sido una gran fuente de inspiración para continuar con este trabajo. Me he dado cuenta de las variadas formas de trabajar con los archivos y de cómo acercarlos didácticamente a la comunidad”, señaló.
Ambos testimonios evidenciaron que la aproximación directa a los documentos no solo fortalece la formación metodológica, sino que también modifica las preguntas, los vínculos y las responsabilidades que se construyen en torno al archivo.