Una trayectoria marcada por la innovación, la inclusión y la vinculación con su entorno volvió a ser reconocida a nivel nacional. Raúl Carrasco Valdebenito, director del Liceo Politécnico Pueblo Nuevo de Temuco, fue distinguido por tercer año consecutivo con el Premio LED (Líderes Educativos Directivos), convirtiéndose en el primer director en obtener este reconocimiento durante tres ediciones consecutivas.
Profesor de Educación Básica y Magíster en Indagación e Innovación Educacional (MI&IE) del Instituto de Estudios Avanzados en Educación (IE) de la Universidad de Chile, Carrasco fue reconocido este 2026 en la categoría Articulación con el Medio, que distingue a líderes que construyen vínculos entre sus establecimientos y actores del entorno social, productivo y educativo.
El reconocimiento se suma a los obtenidos en 2024, en la categoría Innovación Educativa y Competencias para el Siglo XXI, y en 2025, en Convivencia e Inclusión. Así, en tres años consecutivos, su liderazgo ha sido distinguido por distintas dimensiones de la transformación educativa.
“Ganar un tercer Premio LED me generó mucha alegría, pero también me hizo mirar hacia atrás y dimensionar con más claridad todo lo que hemos ido construyendo durante estos años en nuestra comunidad. Este reconocimiento lo siento distinto a los anteriores, porque no lo veo solo como un nuevo reconocimiento, sino como la confirmación de un trabajo colectivo que se ha sostenido en el tiempo”, señala Carrasco.
Para el director, que los tres reconocimientos correspondan a categorías diferentes tiene un significado especial. “Siento que, en conjunto, reflejan una forma de mirar y entender la educación. Durante estos años hemos buscado ampliar las oportunidades de nuestros estudiantes, generar aprendizajes reales conectados con el territorio y fortalecer nuestra relación con empresas, instituciones de educación superior, organizaciones y con la propia comunidad”.
Un reconocimiento a una trayectoria de liderazgo
El Premio LED, organizado por Impulso Docente junto a El Mercurio y otras instituciones, busca reconocer a directores y directoras que están impulsando iniciativas concretas en sus comunidades educativas. En su cuarta versión, los 30 ganadores fueron seleccionados entre 1.243 nominaciones provenientes de las 16 regiones del país.
En el caso de Carrasco, el reconocimiento de este año pone el foco en una de las características que ha marcado su gestión: la capacidad de conectar la educación técnico-profesional con el territorio y generar oportunidades para sus estudiantes a través de alianzas con distintos actores.
Sus proyectos, explica, no surgieron con el objetivo de obtener reconocimientos, sino como respuestas a necesidades concretas de la comunidad educativa.
“Nuestros proyectos no nacieron buscando un reconocimiento, sino respondiendo a necesidades reales del entorno. En ellos se expresan nuestros tres sellos: Innovación, Vinculación con la Comunidad y Trayectorias educativas y laborales”, afirma.
Una formación que cambió su manera de liderar
Como egresado de la primera cohorte del MI&IE, Carrasco reconoce en su formación de posgrado una influencia concreta en su manera de ejercer el liderazgo y abordar los desafíos de su establecimiento.
“El MIIE me ayudó, principalmente, a mirar de otra manera nuestra propia práctica”, explica.
Para el director, uno de los principales aportes del programa fue incorporar una mirada más reflexiva y basada en evidencia a la toma de decisiones.
“Cuando uno dirige un establecimiento pasa buena parte del día resolviendo situaciones y tomando decisiones. No siempre nos damos el tiempo para preguntarnos por qué hacemos determinadas cosas, qué evidencia tenemos o si podríamos hacerlo de otra manera”, señala.
El proceso formativo, agrega, le permitió desarrollar una forma de trabajo que continúa aplicando en su gestión: identificar problemas, comprenderlos a partir de evidencia, construir respuestas junto a otros y luego reflexionar sobre los aprendizajes obtenidos.
“Hoy trato de que las decisiones no surjan solamente de la intuición o de la urgencia, sino también de recoger evidencia, conversar con otros y aprender de lo que vamos haciendo”, sostiene.
Educación técnico-profesional: una experiencia que también es personal
La historia de Carrasco está estrechamente vinculada con la educación técnico-profesional. Él mismo fue estudiante de esta modalidad y estudió Contabilidad en un liceo técnico.
“Esta pregunta para mí tiene mucho que ver con mi propia historia. Estudié Contabilidad en un liceo técnico y vengo de una familia de esfuerzo. La educación técnico-profesional fue una oportunidad concreta para comenzar a construir mi proyecto de vida”, cuenta.
Años después, desde la dirección de un liceo técnico, reconoce que muchas de las experiencias de sus estudiantes también le resultan familiares.
“Muchos años después estoy al otro lado, dirigiendo un liceo técnico, y al mirar a nuestros estudiantes muchas veces me veo reflejado en varias de sus realidades”, relata.
Desde su experiencia, considera que la educación TP cumple un papel que trasciende la formación en una especialidad y que puede convertirse en una plataforma para ampliar las oportunidades de los jóvenes.
“Cuando está conectada con las necesidades del sector productivo y del territorio, puede generar alianzas, anticiparse a los cambios y contribuir a formar el capital humano que las regiones necesitan, abriendo al mismo tiempo nuevas oportunidades para los estudiantes”, plantea.
Por ello, sostiene que los estudiantes deben prepararse no solo para incorporarse al mundo laboral, sino también para continuar estudios, emprender, adaptarse a los cambios y tomar decisiones sobre sus propias trayectorias.
“Creo que seguir desarrollando la educación TP es seguir ampliando las posibilidades de nuestros jóvenes, conectándolos con el mundo que los rodea y entregándoles más herramientas para construir su propio proyecto de vida”, concluye.
La formación de posgrado como motor de cambio
Para María Beatriz Fernández, directora de la Escuela de Postgrado y Postítulo del IE, el tercer reconocimiento consecutivo de Carrasco representa una señal del impacto que puede tener la formación de postgrado en las prácticas de liderazgo educativo.
“Nos alegra que, por tercer año consecutivo, se premie a uno de nuestros graduados con este importante reconocimiento a nivel nacional”, destaca.
La académica releva especialmente que la categoría obtenida este año se vincule con una de las capacidades que busca desarrollar el MI&IE: la articulación de los establecimientos con sus comunidades y con otros actores del sistema educativo.
“La capacidad de articular el trabajo de los establecimientos TP con la comunidad y otros actores relevantes del campo educativo es clave para la transformación educativa, y constituye una de las competencias que desarrollan nuestros estudiantes del Magíster de Indagación e Innovación Educativa durante su formación a través del diseño de proyectos prácticos, viables y participativos de indagación e innovación”, explica.
Fernández destaca, además, que Carrasco fue parte de la primera cohorte de graduados del programa, lo que permite observar cómo las capacidades desarrolladas durante su formación se han proyectado en el tiempo.
“Raúl fue parte de la primera cohorte de estudiantes graduados de este programa y da cuenta de cómo los aprendizajes y las capacidades desarrolladas en él se sostienen en el tiempo”, señala.
A su juicio, la experiencia desarrollada por Carrasco y su equipo en el Liceo Politécnico Pueblo Nuevo demuestra el potencial de un liderazgo educativo con una visión estratégica del territorio.
“Los cambios que él y su equipo han desarrollado en su establecimiento en Temuco dan cuenta de que con una visión y dirección adecuadas, se pueden generar impactos relevantes en la modalidad TP, que conecta de manera estratégica el mundo escolar y el del trabajo”, concluye.
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