Empecemos con un poco de contexto, tras el terremoto del 27 de febrero del año 2010 el país pudo presenciar una buena calidad de nuestra ingeniería sísmica, pero no llegaba a ser ideal. El INN identificó problemas relacionados con la clasificación de sitios y confinamiento de elementos de hormigón armado, e incluso pérdidas operacionales en la industria nacional por daños en equipos y sistemas secundarios. Estas consecuencias dieron una lección clara para seguir afrontando nuestra naturaleza sísmica como país: proteger la vida es la base, pero el estándar debe apuntar a establecer resiliencia y continuidad operacional. Situémonos en el escenario de un hospital, donde una emergencia médica no puede verse interrumpida por un terremoto, entendiendo además que no es una situación aislada ni improbable para nuestra historia geológica.
Este punto de partida impulsó un ciclo de actualizaciones en las técnicas de diseño sismorresistente, llevadas a cabo por el INN y el sector profesional. Un año después del 27F se propuso añadirle a la NCh433 como medida transitoria el decreto supremo 61, para corregir aquellos aspectos mejorables de la norma vigente, basándose en la experiencia y conocimiento acumulados durante décadas de movimientos telúricos. Sin embargo, contar con dos documentos analizados y desarrollados bajo paradigmas y contextos diferentes producía confusiones y problemas de interpretación, además de resultar poco práctico tener un documento que se contrapone con las estimaciones de la norma oficial, como indica el profesor de nuestro departamento Rubén Boroschek en una entrevista vía el podcast “Rocadictos”: “en la práctica teníamos dos documentos que no eran completamente compatibles”.
¿Que cambió?
Entre las principales modificaciones de la NCh433:2026 destaca una caracterización más detallada de las condiciones del suelo, incorporando nuevos criterios para evaluar cómo las características del terreno influyen en la respuesta sísmica de las edificaciones. Asimismo, la actualización contempla consideraciones especiales para construcciones ubicadas en las cercanías de fallas geológicas activas, además de ajustes en los espectros de diseño utilizados para estimar las solicitaciones sísmicas sobre las estructuras. Por otra parte, se actualizan las disposiciones aplicables a distintos sistemas constructivos, incluyendo estructuras de madera, acero y hormigón prefabricado, junto con modificaciones en los límites de desplazamiento admisibles para determinados sistemas estructurales. Estos cambios buscan incorporar los avances de la investigación y la experiencia acumulada tras el terremoto de 2010, perfeccionando los criterios utilizados para el diseño sismorresistente de edificios en Chile.
La participación de la Universidad de Chile
El profesor Boroschek es experto en ingeniería sísmica, y además de impartir cursos de dinámica de estructuras y diseño sísmico para estudiantes nuestra casa de estudios participó activamente en el comité de expertos convocado luego del terremoto de 2010 y en el posterior trabajo desarrollado por el INN. Del mismo modo, contamos con otras figuras ilustres de nuestro departamento que tuvieron injerencia en el desarrollo de la normativa, como son el profesor Fabián Rojas, coordinador de posgrado para la mención de estructuras, sismología y geotecnia, o el trabajo de los profesionales del IDIEM, entidad que potencia la idea de ayudar al desarrollo sísmico del país por parte de la facultad, entregando herramientas y conocimientos a lo largo de las décadas. Por ejemplo, el departamento cuenta con una red de acelerómetros desde fines de los años setenta, otorgando registros precisos para los terremotos de 1985, 1987, 1991 y 2010, mostrando la importante trayectoria de la Universidad de Chile.
La actualización no sólo refleja conocimiento generado durante las últimas décadas, sino que abre nuevas preguntas de investigación sobre amenaza sísmica, comportamiento estructural, materiales y diseño basado en desempeño, y tener a docentes con aportación directa en el desarrollo normativo, trabajando en el departamento nos garantiza que nuestros alumnos se mantengan a la vanguardia de las discusiones actuales y venideras acerca de cómo queremos desarrollar nuestra sociedad.