Certificación por el plazo máximo

Fonoaudiología, reacreditada por siete años

"Estamos muy contentos; pero, más que con el resultado final, con lo que fue el proceso de autoevaluación con miras a la reacreditación, porque fue hecho a conciencia, con alta participación del claustro académico. La comisión ad hoc que trabajó en el tema -integrada por las profesoras Mariangela Maggiolo, Carmen Julia Coloma, Lilian Toledo y Macarena Martínez- lo hizo de forma excelente, prepararon un muy buen informe de autoevaluación en el que se mostró que habíamos superado las debilidades que nos señaló el primer proceso de acreditación, y que somos una unidad muy sólida, bien posicionada, en la que se están haciendo bien las cosas", dijo la directora de la Escuela de Fonoaudiología, profesora Ximena Hormazábal.

- ¿Cuáles fueron esas debilidades?

En primer término, en opinión de quienes nos acreditaron hace seis años no se contaba con un marco disciplinar que orientara la formulación del perfil de egreso y el plan de estudios, sino que lo desarrollábamos en el hacer. Para superar esa debilidad se construyó un dossier de documentos, que se complementó con los avances que alcanzamos gracias al trabajo que nos tocó implementar para el proceso de innovación curricular, el que nos llevó a pensar la disciplina: el cómo lo estamos haciendo, en qué modelo nos sustentamos. Otra debilidad superada fue la vinculación con el medio profesional y laboral, gracias a una estrategia institucional orientada a gestionar una unidad de seguimiento de egresados y la conformación de de comités consultivos, entre otras acciones.

"También se mencionaba que contábamos con aportes institucionales insuficientes para asegurar la sustentabilidad de la carrera, por lo que se temía que nuestras gestiones en el orden de buscar recursos propios afectaran la enseñanza y aclaramos que, así como incrementamos la cantidad de cursos y de actividades que generan ingresos, al mismo tiempo la investigación, la docencia y la extensión siguen desarrollándose igual. Otros reparos fueron en cuanto a la cantidad de textos propios de nuestra profesión disponibles para el estudiantado, para lo cual hicimos gestiones con la Dirección Académica y con Biblioteca Central y pudimos hacer adquisiciones significativas", explicó la profesora Hormazábal.

- O sea, para ustedes como cuerpo académico la instalación de dos procesos paralelos, como son reacreditación e innovación curricular, no fue una dificultad adicional, sino que se alimentaron uno al otro...

Exacto. Además, el 2012 fue muy especial porque celebramos los 40 años de la escuela, entonces había una mística, un ambiente especial entre nuestros estudiantes, académicos y funcionarios. De hecho, en lo que fue el informe de autoevaluación se detectaron algunas debilidades, tales como la formación en idioma inglés y el parque de computadores disponible para uso de los estudiantes, para las cuales se propusieron estrategias de solución, gracias a los avances alcanzados como fruto de la innovación curricular. Incluso, se señaló como negativo el hecho de que no contamos con un programa de magíster, y aunque a nuestro parecer es una crítica que no procede porque esta es una reacreditación de pregrado, les dimos a conocer nuestra propuesta en materia de Trastornos Específicos del Lenguaje, que está en proceso en la Dirección de Postgrado y Postítulo de la Universidad de Chile; por lo tanto, estamos avanzando para que cumpla con todos los criterios de acreditación desde su partida.

- ¿Cuáles son los desafíos en los que están trabajando hoy?

Lo que nos tiene monitoreando procesos de calidad es la implementación de la nueva malla curricular, revisando la puesta en marcha de las innovaciones propuestas. Y, por otra parte, los fundamentos que estarán en la base de lo que será nuestra transformación en departamento. Estamos bastante tranquilos y confiados, pues cumplimos con lo establecido en el reglamento para facultades e institutos en cuanto a cantidad de jornadas completas equivalentes, mientras que en cuanto a las jerarquías contamos con seis profesores asociados y un postulante a titular, lo que sumado a las diferentes líneas de investigación propias nos ubica en un muy buen pie para esta nueva etapa. En ese sentido, el reto actual es compatibilizar las funciones propias de un departamento con las inherentes a una carrera, pero el claustro está motivado y contento; este es el minuto para hacer este cambio y dar un salto cuali y cuantitativo de la disciplina, porque en el pregrado lo estamos haciendo bien -así lo demuestra la reacreditación y eso no va a cambiar-, por lo que este proceso repercutirá en una inyección de energía a la investigación y al desarrollo disciplinar, temas en los que tenemos camino recorrido desde hace tiempo.

 

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