Rector de la U. de Chile llamó al país a traer paz a familiares de detenidos desaparecidos

Más de 1.800 personas llegaron hoy miércoles hasta la Casa Central de la Universidad de Chile para participar del acto denominado "40 años de memoria: Con Chile y la Universidad en el corazón", con que la casa de estudios se hizo parte de la conmemoración de cuatro décadas del Golpe de Estado de septiembre de 1973.

"Estamos aquí convocados por el deseo de la restauración", enfatizó el principal orador de la jornada, elrector Víctor Pérez, quien añadió que "evocar hoy a los profesores y profesoras, estudiantes, funcionarios y funcionarias, egresados de la Universidad y sus familiares que fueron ejecutados, desaparecidos, detenidos, torturados, encarcelados, exiliados, relegados, exonerados, expulsados, obligados a renunciar y sumariados durante la dictadura militar constituye un acto ineludible de cara a los 40 años del Golpe de Estado".

En la ocasión, se develó una placa conmemoratoria, con un poema de Neruda, en el Patio Domeykoen recuerdo de los afectados por la dictadura, lo que justificó Pérez  "como obligación de memoria". También realizó un reconocimiento "a la generosidad y la valentía" de la inmensa mayoría de la comunidad "que hizo posible la mantención y preservación de nuestra Universidad y de sus valores".

"Miles de familias chilenas, algunas por casi cuarenta años, y muchas relacionadas con la Universidad de Chile, han vivido todo este largo tiempo  deambulando, como las refugiadas de Kazantzakis, pero sin tener el consuelo de llevar  a sus espaldas los huesos de sus padres, madres, esposos, esposas, hijos, hijas, hermanos y familiares, sin tener el fundamento sobre el cual ellos y ellas puedan construir su nueva aldea, su nuevo hogar, su identidad. ¿Cómo es posible querer olvidar lo pasado en estos cuarenta años, hablar de reconciliación, pedir perdones, decir que hay que mirar hacia adelante, si nos olvidamos de que como país no somos capaces, todavía, de decirles a aquellas miles de familias, dónde pueden ir a colocar una flor al lugar en que están enterrados o en que fueron arrojados los restos de sus seres queridos?", dijo.

"¿Cómo y por qué seguir negando a esas familias ese mínimo gesto de humanidad y de dignidad? ¿Hasta cuándo les hacemos interminables sus noches y agonizantes sus días? ¿Es que de tanto ver a esas madres, con las fotos familiares arrugadas y apretadas en sus pechos, hemos olvidado el brutal drama y la angustiosa pena que arrastran día a día? ¿Es que estamos esperando que ya no quede ninguna de ellas para no tener que sentir vergüenza de nuestra falta de humanidad al mirarles a sus ojos?", interpeló.

Añadió: "Desde esta Casa Central hago un llamado humilde, suplicante, a todas las mujeres y a todos los hombres de buena voluntad  de nuestro país para que aunemos nuestras voces y acciones en pos de llevar la paz a las familias de los detenidos desaparecidos. Sólo cuando esas miles de madres encuentren el sosiego del reencuentro con sus hijos e hijas, sólo entonces podremos hablar de que existe la esperanza de una reconciliación en nuestro país".

Durante la ceremonia además se recordó otros actos conmemorativos en que la Universidad ha rendido homenaje y reconocimiento a miembros de la comunidad que fueron víctimas de la dictadura, como en 1991 cuando se entregaron más de 50 títulos póstumos a estudiantes desaparecidos y ejecutados.

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