Significado de la elección 2005

Significado de la elección 2005

Resumen

El contexto político de esta elección está determinado por las Reformas Constitucionales aprobadas que reducen el próximo mandato presidencial a cuatro años, termina con los Senadores designados y vitalicios (10 en total) y las atribuciones presidenciales de designar y remover a los Comandantes en jefes de las Fuerzas Armadas y General Director de Carabineros, entre otros. Con ello, el gobierno de Ricardo Lagos establece un escenario electoral que merece una interpretación diferenciada en su elección presidencial y parlamentaria. En esta última, se eligieron 120 Diputados y 20 Senadores (correspondientes a la mitad de la cámara alta).


Elocuentemente las elecciones del pasado 11 de diciembre encuentran a nuestro país en un contexto sociopolítico diferente al visto en elecciones anteriores. Esto se debe principalmente a cuatro características relevantes.

La primera de ellas está configurada por la decisión ciudadana respecto de la continuidad de un cuarto gobierno de la Concertación. En efecto, la disputa presidencial apunta a mantener en el poder a la coalición de gobierno por un nuevo periodo, lo que en términos políticos partidarios no sólo se dirige a mantener la confianza en un bloque de centro izquierda, sino muy especialmente a validar los métodos y premisas de desarrollo implementados desde el periodo de Patricio Aylwin.

La contraoferta de la Alianza por Chile, en este caso, se mostró dividida en dos alternativas. Una de ellas de corte netamente liberal, representada por Sebastián Piñera, y otra de derecha neoconservadora, apegada al  modelo económico neoliberal, encabezada por Joaquín Lavín.

De esta manera, el elector se vio enfrentado a una candidata femenina -Michelle Bachelet, representando a la Concertación-, a dos candidatos de derecha y a un aspirante de la izquierda extraparlamentaria, Tomás Hirsch, único que mostró una crítica abierta tanto al sistema político de participación-representación, como al modelo económico vigente.

Así, la conformación discursiva se llevó a cabo de la siguiente manera: por una parte, la campaña oficialista (Bachelet) se centró en el eje continuidad y cambio, mediante lo cual se quiso enfatizar en la profundización de los ejes centrales de las políticas impulsadas por el Presidente Lagos, al mismo tiempo que recoger las demandas y expectativas ciudadanas de cara al Bicentenario del país.

Las propuestas de los demás candidatos apuntaron, en lo general, a establecer una crítica al desempeño concertacionista, enfatizar la necesidad de alternancia en el poder y dejar en evidencia los vacíos de las propuestas oficialistas.

La segunda característica relevante de estos comicios está definida por la coincidencia de la elección presidencial, con la renovación total de la Cámara de Diputados y la mitad del Senado, lo que determina el peso de cada partido al interior de sus coaliciones y establece la forma en que se distribuye el poder entre ellos.

Esto se vuelve significativo en la medida que la distribución de ambas cámara permite, en mayor o menor grado las posibilidad de gobernabilidad nacional, así como la tramitación de proyectos de desarrollo país. La forma en que se reparten los escaños entre los partidos establece el énfasis ideológico, y por tanto la eleción de negociación, entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Un tercer elemento a considerar es que si bien los temas del pasado siguen en agenda, no afectan el debate político ni las propuestas de los candidatos presidenciales, ni parlamentarios. Al efecto, la discusión programática se centró en la coherencia del modelo frente a las desigualdades sociales y si estas podrían ser superadas en virtud de una mayor eficiencia del Estado o del mercado.

De lo anterior surge la cuarta característica, cual es la no competencia del modelo sino de los estilos y prioridades. Ello se evidencia en la forma en que los candidatos presidenciales expresan sus capacidades y recursos de liderazgo, su desarrollo discursivo, los criterio mediante los cuales priorizan las demandas ciudadanas y la calidad de la conducción proyectada al periodo en disputa.

Lo anterior no sería posible si Chile no compartiera una tendencia mundial, y especialmente regional, de creciente desideologización de la sociedad, y por lo tanto de la política, que se traduce en que si bien existen sectores comprometidos con los líderes y los partidos, al menos un tercio de la población declara no poseer adhesión por ningún partido o propuesta política, transformándose en una suerte de botín de los candidatos o si se prefiere el "target" que realmente se disputa y que en la práctica termina definiendo la elección. En otras palabras, conviven de una compleja y confusa forma las categorías de derecha, centro e izquierda, con sus nichos bien definidos, y un sector de indecisos que tiende a ampliarse en el tiempo y cuyos esquemas de participación no son tradicionales.

Finalmente, un elemento de consideración es la interpretación y manejo de las expectativas ciudadanas y las alternativas de resolución de problemáticas. Si bien el Estado ha disminuido su participación como agente activo en el mercado, pasando a acentuar su rol regulador y el sector privado se ha transformado en el motor de crecimiento de la economía, ello lejos de generar certidumbre respecto al futuro ha planteado diversas interrogantes en torno a la factibilidad real de obtener un modo de vida y una movilidad social estable en el tiempo.

De esta forma, el futuro se evalúa permanentemente en el presente y para el sector de indecisos reseñados la certeza que les puedan dar las propuestas y candidatos presidenciales resultan centrales a la hora de tomar una opción. En otras palabras, se trata de que en la percepción ciudadana la distancia entre expectativas y realidad sea mínima.

Interpretación de los resultados

La interpretación de los resultados electorales debe considerar en forma diferenciada los porcentajes obtenidos por los partidos políticos -Diputados- y los logros alcanzados por los candidatos presidenciales.

Por una parte, los de Diputados reflejan la distribución socio-ideológica de la población que, en el caso de Chile, es influenciada por la existencia del sistema binominal, con lo cual se establece el peso relativo de cada partido y la forma en que distribuyen los espacios del poder al interior del sistema.

Por otra, la presidencial determina la mayor o menor disposición al cambio en la conducción del país, definiendo dos situaciones que merecen una distinta interpretación.

En este contexto, y como se aprecia en la Tabla N° 1, es posible ver con claridad que existió un voto cruzado que se evidencia al comparar, por ejemplo, la votación obtenida por Michelle Bachelet en la presidencial (45,95%) respecto de la obtenida por la Concertación en Diputados (51,78%) y lo propio en la Alianza, sumando la votación de los dos candidatos presidenciales (48,63%) versus lo conseguido por los aspirantes a la cámara baja (38,70%). Esta situación se consolida en el presente año, con lo cual se visualiza que el electorado discrimina racionalmente su voto de acuerdo a los cargos en disputa.

Tabla Nº  1

Votación Nacional A. Fuerza Regional Indep. B. Concertación Democrática C. Juntos Podemos Más D. Alianza Indeps. (Fuera de Pacto)
Presidencial - 45,95% 5,40% 48,63% -
Senadores 0,64% 55,74% 6,00% 37,24% 0,38%
Diputados 1,17% 51,78% 7,40% 38,70% 0,94%
Promedio Elección Parlamentaria 0,91% 53,76% 6,70% 37,97% 0,66%
Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos del sitio elecciones.gov.cl y del Servicio Electoral

No obstante, es posible colegir que la atención de los partidos políticos de la Concertación se concentró en la obtención de un buen resultado parlamentario, especialmente para el bloque PRSD-PS-PPD -que logra la mayoría en la cámara baja y alta- mientras que la DC, si bien mantiene su votación parlamentaria, disminuye el número de escaños. En el caso de la Alianza, es evidente en Renovación Nacional la concentración del esfuerzo de campaña en la presidencial y el despliegue de una débil campaña parlamentaria; mientras que la UDI aprovecha su estructura territorial para mantener su supremacía como el partido más importante del país. De estas consideraciones es posible deducir, y han sido parte del debate postelección, la mayor o menor coordinación entre ambas campañas y la identificación de las responsabilidades respectivas que explican en parte las adecuaciones de propuestas, discursos y conformación de equipos para la segunda vuelta.

Desde esta perspectiva, la discusión acerca de la posibilidad de sumatoria de los votos de Lavín y Piñera, o si el techo máximo de Michelle Bachelet es lo obtenido por la Concertación en parlamentarias, constituye una cuestión referencial que no modifica sustantivamente lo que ya se sabía antes de la elección: que Bachelet tiene un piso de voto asegurado que fluctúa entre el 35 y 45%, mientras que la Alianza, ahora representada por Piñera tiene un piso que varía entre 25 y 35%. Los resultados de la votación obtenida por ellos, es en virtud de la opción tomada por los indecisos, independiente que se les quiera denominar como voto útil o voto oculto.

Otro dato interesante es lo que se muestra en la Tabla N° 2, donde se observa que hay un universo de 1.064.343 personas que finalmente no votaron en la presidencial, a lo que hay que sumar aquellos que lo hicieron en nulo o blanco. Todo ello significa 1.327.314 que pasan a constituirse en el polo de atención dedicada de los candidatos y sus discursos.

Tabla Nº  2

  Presidencial Senadores Diputados
Votos Nulos 179.112 2,18% 254.712 4,49% 379377 4,61%
Votos Blancos 83.859 1,02% 151.373 2,67% 218242 2,65%
Votos Válidamente emitidos 6.893.583 83,85% 4.715.108 83,19% 6518001 79,28%
Total de participación 7.156.554 87,05% 5.121.193 90,35% 7115620 86,54%
Total de No Participación 1.064.343 12,94% 546.548 9,64% 1.105.277 13,44%
TOTAL 8.220.897 100% 5.667.741 100% 8.220.897 100%
Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos del sitio elecciones.gov.cl y del Servicio Electoral

En definitiva, y más allá de las interpretaciones de cada comando y las inferencias electorales de los expertos, la primera vuelta ha definido un escenario nuevo para la segunda, donde si bien Michelle Bachelet mantiene la mejor opción, ella no está asegurada y abre la posibilidad para que Sebastián Piñera pueda optar a un eventual triunfo.

Escenario de segunda vuelta. Condiciones y desafíos

Considerando las características del electorado, las expectativas de la ciudadanía y la distribución de votos en la primera vuelta, ambos candidatos se enfrentan desafíos similares, pero de distinta magnitud y que se traducen en:

a) Ambos deben asegurar la votación obtenida en la primera vuelta y eso implica una línea de trabajo que está asociada directamente al trabajo en terreno de los parlamentarios electores y de los dirigentes políticos más reconocidos.

b) Ambos precisan desarrollar una campaña en terreno muy intensa y dirigida para encantar al universo de indecisos, convencer a los que votaron nulo/blanco y los que estando inscritos no concurrieron al proceso y a restarle votación al adversario.

c) Para Michelle Bachelet eso significa obtener el apoyo al menos del partido comunista y consolidar la votación DC.

d) Para Sebastián Piñera significa generar una imagen de confianza hacia la UDI, convencer a sus adherentes más duros y atraer a los sectores DC que visualizan un riesgo en el mayor énfasis de izquierda de la Concertación, en virtud de la distribución de poder después de la elección.

Lo anterior supone una campaña contra el tiempo destinada a conformar equipo que refleje de alguna forma las capacidades y recursos con lo que contaría un eventual gobierno, la definición de una estrategia calificada para asegurar el voto que se tiene y sumar los que necesitan y tener la habilidad de despliegue territorial por todo el país en un periodo de tiempo de 20 días, en los cuales las ideas fuerzas y las propuestas diferenciadoras se constituirán en los elementos centrales para el logro de los objetivos.

Contacto

Prof. Guillermo Holzmann Pérez
Magíster en Ciencia Política, U. de Chile
Profesor Asistente
E-mail: gholzman@uchile.cl