Discurso del Prof. Luis A. Riveros, Rector de la Universidad de Chile, en Inauguración Seminario Internacional "Hacia un Nuevo Consenso en Política Económica en América Latina"

Bueno, yo les agradezco la invitación y los felicito además, porque creo que esta es una iniciativa muy importante, consistente en evaluar cuáles son las situaciones que enfrenta América Latina, en materia de política económica. Y creo que las presentaciones han puesto de relieve los problemas que estamos enfrentando en varias dimensiones.

Quiero comentar primero que cuando se habla de América Latina, estamos hablando de promedios, que no necesariamente representan mucho. Detrás de esos promedios se esconde una gran diversidad de situaciones y muchas veces nos engañan, tanto para lo que consideramos buenos resultados o malos resultados. Creo que es muy bueno avanzar en la dirección, sobre todo en la dirección del diagnóstico, respecto a la reforma de política económica, en establecer por lo menos algunas agrupaciones de países con distintas realidades, retos y etapas, en su proceso de reformas, o en su proceso de desarrollo.

El segundo comentario, es que tiene que ver con lo que yo llamaría las dos etapas de las reformas que se han llevado a cabo con distinto ritmo en América Latina. La primera etapa fue la etapa de la corrección de distorsiones básicas, y que tenía que ver con los temas de competitividad de la producción, con los temas de eficiencia del sistema, con el tamaño y rol del Estado y finalmente con el tema enorme de la disciplina macroeconómica.

Yo creo que en distintas etapas, y a distintos ritmos, y en distintas condiciones políticas, los países se han metido en esto, con distintos grados de éxito además, y con distintos grados de sostenibilidad, porque para nadie es un misterio que tener reformas sostenibles requiere una década o más y, por lo tanto, estos resultados que uno observa, y Chile los observó en la década del ’70, inclusive, son fácilmente revertibles, con cambios en la situación externa o con cambios en la situación interna.

Pero, así y todo, esta primera etapa de reformas estructurales, se ha ido completando, se ha ido avanzando. Pero creo que los resultados todavía son bastante preocupantes en general, a pesar de los buenos resultados de varios países en la región.

La segunda etapa es la etapa de lograr estabilidad para crecer. Creo que esa es la etapa a la cual se han referido aquí anteriormente, con estas buenas señales que vienen de los últimos años de la década del ’90, principalmente.

Pero, aquí hay dos temas, que son cruciales para América Latina, en que me da la impresión de que todavía no tenemos nada asegurado. En primer lugar, la inversión. Yo creo que nuestro ambiente económico, político y social en inversión, en el continente, en general es todavía débil, es todavía insatisfactorio, porque el marco de política económica tampoco ha privilegiado la creación de un ambiente sostenible. No es solamente el crear buenos negocios para la inversión extranjera, ni es solamente también crear buenas oportunidades para la inversión interna, es también, una organización del sistema, particularmente, con el Estado en la cabeza, para poder guiar inversión que permita sostener crecimiento.

Pero lo segundo es el tema de inserción internacional. Y como se ha puesto de relieve, este tema no ha dibujado mejores resultados para América Latina, no sólo por esto del relativamente menor comercio intrarregional, que no nos sorprende tampoco, del punto de vista de la composición de la producción y de la exportación. Pero, sí el punto de vista sorprende porque a pesar de haberse logrado una buena cantidad de resultados en materia de reformas estructurales, de haber cambiado un poco el escenario productivo interno, nuestra competitividad internacional, y nuestra habilidad para tener, acuerdos más productivos internacionales, no ha sido en general en América Latina, del todo satisfactorio.

Claro, Chile es punto aparte. Le ha ido muy bien, tiene convenio de libre comercio con todo el mundo, porque se ha diseñado una estrategia país para eso, pero en general América Latina no está dominada por una presencia competitiva, suficiente del punto de vista que asegure estabilidad de crecimiento.

De manera que inversión y que esta inserción competitiva, o inserción comercial internacional, son todavía dos temas que están en la agenda de política económica, que se están abordando de una manera, bastante costumbrista, pero que no están, en definitiva, asegurando que Latinoamérica pueda sostener una tasa de crecimiento suficiente en las próximas décadas. Y a mí me parece que ese es un tema muy importante que está al centro de la discusión de este seminario, que es un poco repensar la agenda de política económica.

Desde luego que los resultados, en general, si uno compara, son resultados bastante satisfactorios, si uno piensa en la economía chilena, y compara con los resultados que miraba en la década del ’60, cuando la tasa de inversión era 16 %, la tasa de inflación eran 26 %, la tasa de crecimiento era 3 %, los resultados de balanza de pago, por lo menos de balanza comercial, eran bastante deficitarios, si los compara con los resultados incluso de la década del ’90, que no fueron los mejores, que si lo compara uno con los resultados de la década que está entre el ‘87 y el ‘95,’96 aproximadamente. Bueno, la tasa de inflación era del 5 %, la tasa de crecimiento del 7 %, la tasa de inversión de un 27 %, o sea, el resultado es fantástico. Pero, entonces, uno mira al otro lado de la medalla; en la década del ’60, la tasa de desempleo estaba entre el 5 y el 6 %, en esta década exitosa, y en período de crecimiento, la tasa del desempleo anda por el 9 %, 10 %. Mayor todavía, en los años de mayores dificultades, a comienzos de la presente década.

De manera que aún así, en el caso exitoso de la región, en la estrella de la región del punto de vista de estos resultados, del proceso de reformas estructurales y de haber conseguido buenas condiciones, en el caso chileno de estabilidad para el crecimiento, todavía, presenta preocupaciones respecto de si este es el tipo de resultados que tenemos que seguir esperando hacia adelante. Entonces, creo yo que el tema central es que en estas dos etapas de reformas estructurales y de la consecución de estabilidad para el crecimiento, se han descuidado tres cuestiones que son fundamentales.

Uno, es el tema del rol del estimulo, y de gestión que tiene que conservar el Estado. El Estado ha sido demonizado, y reconozcamos que ha habido buenas razones para eso; nosotros disfrutamos de Estados que no sufrieron reformas suficientes en la década el ‘50 y el ’60. Y, por lo tanto, habían acumulado una gran cantidad de ineficiencias, de mala gestión, de uso político. En todos los países de la región, más tarde o más temprano, estas cosas se han ido abordando. Pero, se ha hecho con este criterio tan latino, del blanco o negro, entonces, si no sirve el Estado, eliminemos el Estado, y eso es un poco, las consecuencias de lo que hoy día estamos pagando, en nuestra historia económica.

Lo segundo, desde luego, es el tema de la protección medio ambiental. Yo creo que ahí enfrentamos problemas muy importantes. El tema básico es por qué el bienestar mayor de la generación de hoy compromete el bienestar de las generaciones futuras, y ese es un tema que no hemos resuelto políticamente. Además, por el tema de la gestión del Estado.

Y finalmente, el tema mayor de distribución del ingreso. Incluso en el caso chileno, cuando uno mira ese tema, no cierto, y compara de nuevo, los años ’60, hay un estudio que bastante importante, por lo menos para la Región Metropolitana, que compara los ‘60 con los ‘80 y uno lo puede comparar con los ‘90, obviamente, donde el deterioro de la distribución del ingreso es importante, independientemente de los temas de pobreza que son distintos.

Ahora, un comentario más, sobre el tema de pobreza. Cuando uno habla de pobreza, evidentemente que la sensibilidad a esto de las líneas de la pobreza es extremadamente alta. En Chile uno mueve 10 % de la línea, no cierto, hacia arriba, y los porcentajes de pobreza aumentan significativamente, porque hay una gran cantidad de clase media, que está pegada a esta línea de pobreza y, por lo tanto, el criterio si uno le pone o no le pone, un pan más de mantequilla, o algo así, a la canasta, evidentemente que introduce una gran sensibilidad. Y por lo tanto, uno puede pasar fácilmente del 18 % al 25 % de pobreza, de manera que son números bastante febles.

Pero, en general, el tema de distribución del ingreso, que es un tema relativo, y en un estricto sentido neoliberal, no es un tema importante, porque el tema importante de resolver, es lo de la pobreza absoluta. Sí hemos resuelto el problema de la pobreza absoluta, que importa como en Chile, la diferencia entre el quintil más pobre y el más rico sea, de 1 a 20, o algo por el estilo, que es el doble de lo que ocurre en los países con los cuales queremos competir de todas maneras.

Yo creo que ahí están las debilidades fundamentales, y creo que obra como elemento central ahí, el tema del Estado y obviamente una decisión política, sobre si el mercado resuelve temas; como salud, educación, movilidad social, que son básicamente los temas de previsión y empleo. Yo creo que el mercado tiene un rol muy importante que cumplir, sin ninguna duda, pero el Estado, al intervenir en áreas en nuestros países, nos muestra que no estamos simplemente preparados para enfrentar abiertamente en el mercado. Digo el caso de Educación, por ejemplo, donde en Chile tenemos los mejores indicadores, de la Región en términos de cobertura; de cobertura de educación básica, de educación media, de educación superior.

Problemas de calidad. Niños de cuarto básico en este país todavía no saben leer y todavía no saben realizar las sumas, las restas, y las multiplicaciones. Y eso, entonces, habla de un problema bastante serio, porque el mercado no asegura calidad, el mercado asegura cantidad. Y el problema de cantidad, evidentemente, no es muy satisfactorio en un país, que tiene que sostener una estrategia que tiene que ver con capital humano, tiene que ver con tecnologías, y profundización de conocimiento para poder ser exitoso, en materia de sostenibilidad de crecimiento.

De manera que a mí me parece que hay una falla del Estado, y creo que en los temas de discusión en esta materia, de cómo miramos de nuevo la agenda y como la realizamos, creo que el tema número uno es éste de tener decisión política respecto hasta dónde llega el Estado, y hasta donde llega el mercado. El mercado y el Estado en estas materias que son tan cruciales; salud, previsión, educación, medio ambiente, etc.

Pero, en segundo lugar, creo que la agenda debe también, y poner énfasis en la discusión, respecto de la reforma del Estado. Yo creo que ninguno de nosotros estaría contento con pedir más Estado, con este Estado. Pero, evidentemente que esta materia de reforma del Estado, se ha ideologizado también bastante. Yo he sido testigo en varios países latinoamericanos de esta discusión. Una discusión más bien ideológica. Creo que tiene que tener hoy día, un sentido, en términos de la respuesta que hay que dar a esta primera pregunta, respecto a que es lo que tiene que hacer el Estado, en estas materias que son tan cruciales, para la sostenibilidad del crecimiento y la mejoría en la distribución del ingreso.

Creo que el tercer tema importante, es el tema de la inversión. Cuando uno mira a Latinoamérica en su conjunto es preocupante la cuestión del medio ambiente para la inversión y por lo tanto, para la sostenibilidad del crecimiento. A mí me parece, que las condiciones políticas, que la propia inestabilidad, crea un medio ambiente que es un poquito inapropiado. Yo soy de los que sostengo que también la mala distribución del ingreso y los problemas sociales, crean un mal ambiente para la inversión, y en consecuencia los que creen que primero resolvemos el tema del crecimiento económico, y luego el problema de la distribución, desconocen que son ecuaciones simultáneas. Porque la distribución, dado que crea estabilidad política y social, es evidentemente un mal ingrediente del punto de vista de la inversión y del crecimiento económico.

Entonces, a mí me parece que el tema de la inversión, de las condiciones que hay que crear; generar, promover, desde el Estado, o con mejores políticas de mercado, para poder atraerla y sostenerla, a mí me parece que es un tema central en esta agenda.

Y finalmente, me parece que el cuarto tema crucial es el tema de la distribución del ingreso. Sobre eso, como sabemos, hay discusiones que son larguísimas. Este no es un tema que se pueda solucionar con una administración de gobierno, o con tres o cuatro medidas tributarias; sabemos que es un tema mucho más importante. Pero, por la experiencia de nuestro país, que ha tenido Chile, que ha tenido tanto éxito en muchas materias, creo que aquí hay un gran sentido de frustración, respecto de lo que sí hemos sido capaces de lograr, y de hacer, para entregar efectivamente resultados en materia de mejoría y distribución del ingreso.

A lo mejor, la decisión política es no meternos en el tema de distribución del ingreso, y dejarlo así como está. Pero por lo menos cuando uno escucha un discurso político, hay una preocupación. Hace pocos días un conocido dirigente empresarial expresó esta misma preocupación, sobre la materia distributiva. A mí me parece, de que hemos sido incapaces de tener una agenda de trabajo en esta materia.

Y me parece, y con esto cierro mi comentario, que es por un grave defecto de la forma en que hacemos política y de nuestra clase política. Los incentivos de la política hoy día, en los países, particularmente en nuestros países, muy especialmente en Chile, están en el corto plazo. Obviamente, que se premia la realización de corto plazo, y cuando a un político le decimos, hagamos algo en educación, la primera propuesta es aumentemos la cobertura de algo, o aumentemos el tamaño de los colegios, o hagamos algo que tenga algún sentido de inauguración, de titular en la prensa.

Pero no tiene el político el incentivo de pensar a diez o quince años, que fueron en nuestra región las grandes reformas que se hicieron sobre todo en el aparato social. Pensar a diez o quince años, evidentemente, hoy no es fácil; los incentivos están puestos mucho más cerca, sobre todo cuando cosas como la educación y la salud, se han entregado a la administración de unidades políticas menores, a nivel del gobierno central.

De manera, que yo tengo mucho escepticismo, respecto a que seamos capaces de abordar efectivamente un tema de mejoría, de distribución del ingreso, por este sentido de largo plazo. En pobreza podemos seguir haciendo muchas cosas, muchos programas; me parece que son cosas muy encomiables, pero no resuelven el tema de fondo, que es el tema de las diferencias. Porque las diferencias en distribución de ingreso no es simplemente, diferencias en términos de quienes son más ricos y más pobres, que es una cuestión que uno puede aceptar, porque es así la vida, pero aquí hay un tema de diferencias en oportunidades.

Y por lo tanto, en la generación de capacidades para poder afrontar una meta de sostenibilidad del crecimiento, que evidentemente, como todos los países, decimos que queremos ser desarrollados, hay que ponerlos en la perspectiva del tiempo. Estamos hablando de sostener el crecimiento, probablemente quince años o dos décadas, para llegar a niveles de ingreso, que más o menos sean compatibles con el mundo al cual queremos referirnos y, por lo tanto, eso es incompatible, especialmente con estos incentivos de políticas, que hoy están presentes y que en definitiva tienen estas reformas. Reformas todavía a medio andar, en materias tan importantes como las que mencionaba. Las que he mencionado y que tienen que ver con los criterios fundamentales para poder encontrar que el desarrollo sea también, una solución a un problema humano, más allá, que la solución a un mero problema económico.

Muchas gracias nuevamente por la invitación.

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