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Corresponsabilidad social del cuidado: ¿cómo conciliar la vida laboral y familiar?

Comienza marzo: ¿cómo conciliar la vida laboral y familiar?
Con el retorno a la rutina en mazo, gran parte de las labores del hogar recaen sobre las mujeres, madres, jefas de hogar o trabajadoras de áreas asociadas a este, demostrando que en Chile el trabajo de cuidados ha sido históricamente feminizado y familizado.
Con el retorno a la rutina en marzo, gran parte de las labores del hogar recaen sobre las mujeres, madres, jefas de hogar o trabajadoras de áreas asociadas a este, demostrando que en Chile el trabajo de cuidados ha sido históricamente feminizado y familiarizado.
Aquí es donde entra el concepto de “corresponsabilidad”, entendida como el reparto equitativo o responsabilidad compartida y asumida por igual entre dos o más personas en distintas dimensiones donde se expresa el cuidado: ya sea en, en la esfera pública, personal o laboral.
Aquí es donde entra el concepto de “corresponsabilidad”, entendida como el reparto equitativo o responsabilidad compartida y asumida por igual entre dos o más personas en distintas dimensiones donde se expresa el cuidado: ya sea en la esfera pública, personal o laboral.
Frente a esta realidad, el Núcleo Milenio LABOFAM estudia los efectos de las nuevas modalidades de trabajo flexible en la vida laboral, familiar y política de las personas trabajadoras en Chile, explica Julieta Palma.
Frente a esta realidad, el Núcleo Milenio LABOFAM estudia los efectos de las nuevas modalidades de trabajo flexible en la vida laboral, familiar y política de las personas trabajadoras en Chile, explica Julieta Palma.
Para Camilo Morales, uno de los grandes problemas en torno al desarrollo de políticas públicas dirigidas a niñez es cómo transitamos de una visión que entiende que el lugar de niñas y niños se circunscribe a la vida familiar, y no pensarlos como actores vinculados al mundo social y político.
Para Camilo Morales, uno de los grandes problemas en torno al desarrollo de políticas públicas dirigidas a niñez es cómo transitamos de una visión que entiende que el lugar de niñas y niños se circunscribe a la vida familiar, y no pensarlos como actores vinculados al mundo social y político.
Junto con sus colegas, Catalina Arteaga enfatiza en el rol del Estado como cuidador, no solo disponiendo de recursos, pero también para pensar pensar en una redistribución de relaciones de poder respecto al los cuidados.
Junto con sus colegas, Catalina Arteaga enfatiza en el rol del Estado como cuidador, no solo disponiendo de recursos, pero también para pensar en una redistribución de relaciones de poder respecto a los cuidados.

Llega marzo, es el fin de las vacaciones, y con ello se retoman las distintas rutinas del hogar. Nuevamente hay que levantarse temprano, preparar la mochila y hacer la comida para volver al colegio o al trabajo. En muchas ocasiones, dichas labores recaen sobre las mujeres, madres, jefas de hogar o trabajadoras de áreas asociadas a este, demostrando que en Chile el trabajo de cuidados ha sido históricamente feminizado y familiarizado.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de cuidados? ¿Cuáles son sus dimensiones, qué implica? Nos explica Catalina Arteaga, académica del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales U. de Chile: "Yo adhiero a las perspectivas que incorporan el cuidado dentro de la discusión sobre los trabajos en la medida que implica una serie de actividades de distintas dimensiones: material, afectiva, cognitiva, relacional, simbólica. Y que tiene que ver con las actividades y tareas que hacen los seres humanos, principalmente las mujeres, para el cuidado de la vida y lo que se ha llamado la sostenibilidad de la vida en el tiempo".

"Quienes se benefician del cuidado en términos de su desarrollo, de su bienestar integral, son precisamente las niñas, los niños, los jóvenes, en la medida en que es a través de estos cuidados que tienen experiencias que les permitan desarrollarse integralmente en la vida social, en la vida afectiva que les toca compartir entre ellas y ellos, y también en su relación con los adultos", complementa Camilo Morales, académico del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales U. de Chile.  

Parte de este análisis implica situar el cuidado en el marco de la “división sexual del trabajo”, indica la profesora Arteaga: "En las sociedades, independiente del tipo de sociedad, existe lo que tú llamas 'división sexual del trabajo', y que tiene que ver con el sistema de género, donde a partir de una diferencia biológica sexual se asignan a mujeres y a hombres, o a 'lo femenino' y a 'lo masculino', ciertas tareas. En general, todas las tareas que son asignadas a 'lo femenino' y a las mujeres están devaluadas, invisibilizadas, feminizadas y desvalorizadas. Y eso implica no solo desvalorización en términos monetarios o económicos, sino también simbólicos, materiales. Esto repercute en las distintas dimensiones de la sociedad: las mujeres ganamos menos, participamos menos, cuidamos más, muchas más horas durante el día y la semana. No recibimos remuneración por ese tipo de trabajo de cuidado. Por lo tanto, hay una relación muy estrecha entre sistema de género, división sexual del trabajo y labores de cuidado". 

¿Qué factores influyen en la corresponsabilidad del cuidado?

Aquí es donde entra el concepto de “corresponsabilidad”, entendida como el reparto equitativo o responsabilidad compartida y asumida por igual entre dos o más personas en distintas dimensiones donde se expresa el cuidado: ya sea en la esfera pública, personal o laboral.

Pero, ¿qué tanta corresponsabilidad en torno al cuidado existe hoy entre hombres y mujeres de un hogar?, ¿cómo las personas logran congeniar la vida laboral, familiar y social?, y ¿qué pasa en el caso de las mujeres que cuidan y trabajan? En torno a estas mismas preguntas, el Núcleo Milenio LABOFAM -apoyado por la Universidad de Chile- estudia los efectos de las nuevas modalidades de trabajo flexible en la vida laboral, familiar y política de las personas trabajadoras en Chile.

"En términos más específicos, a nosotros nos interesa analizar tres importantes transformaciones legales que han tenido lugar en los últimos años en el país. La primera se relaciona con la Ley de Teletrabajo. En segundo lugar nos enfocamos en la reducción de la jornada laboral progresiva de 45 a 40 horas. Y en tercer lugar, lo que se conoce como la Ley de Conciliación vida personal, familiar y laboral, que entrega cierta flexibilidad laboral a las personas que tienen a cargo el cuidado de niños, niñas u otras personas dependientes. Entonces, como son políticas que se están recién implementando, nos abre una posibilidad bien interesante de poder ir haciendo un seguimiento de los posibles impactos que estas políticas podrían tener en estos tres ámbitos". 

Así señala Julieta Palma, Directora Alterna del Núcleo Milenio en Política Laboral y Vida Familiar y Colectiva (LABOFAM) y también profesora del Dpto. de Sociología U. de Chile. En concreto, desde el centro se encuentran desarrollando un estudio que indaga cómo mujeres y hombres distribuyen su tiempo libre, revelando brechas de género asociadas al trabajo doméstico y los cuidados.

Para lograr dicho proyecto, las y los investigadores hicieron una extensa revisión de investigaciones que analizaban políticas laborales en Estados Unidos y Europa (puesto que en América Latina dichas políticas laborales siguen siendo muy recientes). En ellas, se observan efectos un tanto contrastantes, dependiendo de la política que se esté investigando, indica Palma. Existen impactos positivos, particularmente cuando son medidas de flexibilidad que son solicitadas por los trabajadores y no impuestas desde el empresariado, porque muchas veces son utilizadas por parte de las empresas como formas de flexibilización pero también de precarización del trabajo, indica Palma.

"Y a la vez, muchas veces reflejan fuertes desigualdades de género. En general, en los hombres es altamente valorado y tiene impactos positivos en términos de poder compatibilizar mejor la vida personal, la vida familiar y la vida laboral. Pero en el caso de las mujeres, muchas veces esto termina siendo una sobrecarga, porque el problema de fondo es que se mantiene la desigual distribución del trabajo doméstico y de cuidados según género. Es muy fuerte en América Latina y también en Chile, eso no ha cambiado mucho. Si bien ha habido en las últimas décadas un mayor involucramiento de los hombres en los cuidados desde el ejercicio de la paternidad, sigue siendo marginal. Y además, hay que pensarlo también en un contexto de transformación demográfica, donde la demanda de cuidados que está creciendo fuertemente no es tanto la del cuidado infantil, sino que es la de personas mayores y dependientes. Y ahí la participación de los hombres es casi inexistente. Entonces, en la medida en que ese contexto se mantiene con pocas modificaciones, la implementación del teletrabajo choca con la distribución en la casa". 

Y Julieta Palma profundiza: "Por otra parte, el teletrabajo tiene un riesgo potencial que no solamente se expresa en lo familiar y la distribución del trabajo en la familia, sino que también en un potencial debilitamiento de su participación política. Por ejemplo, participar de sindicatos. Al replegarse al espacio privado, a la esfera doméstica, la mujer pierde la posibilidad de generar redes con otras personas, de articularse, de participar políticamente y un debilitamiento en general de su posición en el trabajo. Y lo mismo ocurre con la Ley de Conciliación. Si bien otorga mayores flexibilidades que facilitan el poder asumir la responsabilidad de cuidado, también el riesgo que presenta es este impacto diferenciado en hombres y mujeres. Entonces, en la medida en que los hombres no se involucran más en el cuidado, van a hacer menos uso de esta normativa. O sea, se corre el riesgo de que terminemos con un 'postnatal dos'". 

Frente a esta realidad, desde LABOFAM señalan que es clave monitorear este proceso e ir generando insumos para la política pública laboral. Actualmente, el trabajo del Núcleo se encuentra recolectando datos a través de una encuesta longitudinal que se está aplicando en diferentes empresas que tienen sindicatos. 

¿Cómo podemos imaginar otro modelo de cuidados? 

Finalmente, si tuviésemos que pensar otro modelo de cuidados, ¿te imaginas cómo sería? ¿qué haría falta? Para abordar estas preguntas, reflexiona el profesor Camilo Morales:

"Yo creo que uno de los grandes problemas que forman parte de la discusión en torno al estudio y al desarrollo de políticas públicas dirigidas a niñez es cómo transitamos de una visión que entiende que el lugar de niñas y niños se circunscribe a la vida privada, particularmente al espacio de la vida familiar, y no pensarlos como actores vinculados al mundo social y también al mundo político. No son actores secundarios. Y es precisamente en ese espacio donde podemos avanzar en entender la relevancia que tiene su voz, su opinión y su capacidad de agencia para poder participar más activamente en sus propias vidas y también incidir en la vida de otros".

Una perspectiva que aborda desde su perspectiva Julieta Palma desde el Núcleo LABOFAM: "Yo diría que si debe pensar en cómo generamos mejores condiciones de vida para las personas, y en particular para las personas que tienen responsabilidades de cuidado, yo creo que es necesario pensar la política laboral con otro tipo de política, más en la línea de la política social. Y en específico, yo diría que esto necesariamente debería ir de la mano de un mayor desarrollo de los servicios de cuidado. Y por servicio de cuidado no solamente me refiero a la ampliación que si bien ha ocurrido desde el año 2006 con el gobierno de la ex presidenta Michelle Bachelet, creo que ahora es necesario replantearse en términos de las transformaciones demográficas. Necesitamos también servicios de cuidado diurno, servicios de cuidado de larga estadía para personas mayores. Eso cada vez va a ser un tema más relevante. ¿Por qué? Porque estas políticas suelen tener un supuesto muy familista, que en el fondo da a entender que los niños y adultos mayores se cuidan en la familia y además muy maternalista, es decir, que son las madres las que están a cargo. Entonces yo creo que es importante avanzar en otra línea de política que saque un poco esa sobrecarga de la familia y que el Estado sea responsable en el cuidado de los individuos".

U. de Chile y corresponsabilidad en el cuidado

En esta línea, parte de las acciones que ha tomado la Universidad de Chile para fortalecer la corresponsabilidad social en el cuidado, es el convenio que mantiene con la Junta Nacional de Jardines Infantiles - JUNJI, en la construcción de  jardines y salas cunas en terrenos universitarios. 

Este acuerdo ha permitido levantar los jardines infantiles “Nietos de Bello” en Campus Beauchef; “Akün Karü” en Campus Juan Gómez Millas; “Santos Dumont” en el Campus Eloísa Díaz; y el recientemente inaugurado Jardín “Santa Rosa”, ubicado al interior del Campus Sur.

Con estas iniciativas, el objetivo es ofrecer a estudiantes y trabajadores/as de la comunidad universitaria un sistema de cuidados institucional que les permita continuar con sus trayectorias académicas y profesionales sin que el cuidado infantil recaiga de manera desproporcionada en las mujeres. Para más información sobre cómo postular, les invitamos a visitar el sitio web de JUNJI.

Si quieres saber más al respecto, te invitamos a revisar el capítulo 198 de Universidad de Chile Podcast. Ya disponible en Spotify, Tantaku, Apple Podcast y YouTube.