Ante la creciente expansión de la inteligencia artificial generativa (IAG) en la vida diaria y profesional, la Facultad de Ciencias Sociales y la Vicerrectoría de Tecnologías de la Información presentaron un curso que entregará a las y los estudiantes herramientas esenciales para comprender y analizar críticamente los usos de la inteligencia artificial. Este curso de formación general se dictará los jueves a las 15:00 horas en el Campus Juan Gómez Millas.
“La creación de este curso de formación general es una respuesta concreta a los desafíos disciplinares y de formación que la inteligencia artificial nos impone hoy. Como Facultad, entendemos que la innovación no consiste solo en adoptar nuevas herramientas, sino también en liderar la apertura de debates que nos permitan revisar críticamente sus impactos”, destacó la directora académica de la Facultad de Ciencias Sociales, Antonieta Urquieta.
El programa académico busca introducir a las y los estudiantes de distintas disciplinas en una comprensión crítica de la inteligencia artificial generativa desde una perspectiva que articula las humanidades, las artes y las ciencias sociales. Su propósito es doble: por un lado, entregar fundamentos conceptuales básicos sobre esta tecnología y sus modos de funcionamiento; por otro, promover un análisis reflexivo sobre sus implicancias sociales, culturales, éticas, ambientales y psicológicas, comentó Sara Rojas, líder de la Oficina de Inteligencia Artificial de la VTI y relatora del curso.
Entre los objetivos del ramo destaca que las y los participantes puedan analizar críticamente los fundamentos, sesgos e implicancias sociales, culturales, éticas, ambientales y psicológicas de la inteligencia artificial generativa, mediante lecturas, debates y ejercicios prácticos, con el fin de desarrollar un pensamiento crítico y responsable frente a esta tecnología. Asimismo, se busca que puedan utilizarla de manera informada y criteriosa como una herramienta de apoyo en distintos procesos académicos, artísticos y sociales, reconociendo sus limitaciones, implicancias y potencialidades.
El programa, explicó Sara Rojas, comienza con una introducción a los fundamentos técnicos y filosóficos de la inteligencia artificial generativa, abordando conceptos como la mente, la conciencia y la subjetividad. Se examina el funcionamiento del procesamiento de lenguaje natural y de los modelos de lenguaje de gran tamaño, integrando ejercicios prácticos de formulación de instrucciones con herramientas actuales como NotebookLM, Gemini y Claude. Asimismo, se analiza críticamente cómo los intereses asociados a la innovación y al entrenamiento de modelos pueden derivar en sesgos históricos y culturales que afectan la construcción de la realidad.
En una segunda etapa, el curso profundiza en los efectos psicológicos y cognitivos del uso intensivo de estas tecnologías, evaluando su impacto en la memoria, la creatividad y la escritura. También se debaten los riesgos emocionales asociados al uso de la IAG, como la soledad y sus efectos sobre la identidad, y se cuestiona la posible deshumanización de las y los usuarios. A esto se suman consideraciones éticas sobre la privacidad, la vigilancia y el impacto ambiental, así como sobre la manera en que esta tecnología puede reproducir desigualdades sociales desde un enfoque interseccional.
Finalmente, la cátedra explora las oportunidades y desafíos de la IAG en las humanidades, destacando su uso como herramienta para la investigación, la educación y la creación artística. Se analizan las tensiones entre la ampliación del conocimiento y la autonomía humana, además de casos de estudio sobre derechos de autor y marcos de gobernanza. El programa concluye con una reflexión sobre escenarios futuros, debatiendo si la inteligencia artificial se posicionará como un colaborador, una amenaza o un medio neutral para la sociedad.
“Este curso es una pieza clave en nuestra estrategia académica, porque asume que nuestras y nuestros estudiantes no deben ser receptores pasivos de la tecnología, sino sujetos activos en la discusión crítica de estas herramientas. Al integrar la inteligencia artificial generativa en el currículo de pregrado, estamos transformando una necesidad tecnológica en una oportunidad de reflexión ética y colectiva, reafirmando el compromiso de la Universidad de Chile con una formación integral que se anticipa a los cambios de la sociedad”, concluyó la académica Urquieta.