Seguridad alimentaria

Investigación U. de Chile revela fraude masivo en venta de tiburones y rayas en Chile

U. de Chile revela fraude masivo en venta de tiburones y rayas en Chile
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Troncos de tiburón comercializados en el Terminal Pesquero Metropolitano (Feb. 2026). Crédito Foto, Dr. Cristian Araneda.
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Las tres especies de condrictios más comercializadas identificadas en el estudio. Crédito Imagen, Dr. Pablo Dufflocq.
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“Mientras más auténtico es el producto, mayor es su valor. Cuando el precio es significativamente bajo, existe una alta probabilidad de que no corresponda a la especie declarada”, explicó el Dr. Cristian Araneda.

Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Chile y publicado en Food Control evidenció una alta incidencia de fraude en la comercialización de productos del mar en el país, particularmente en el mercado de condrictios, grupo que incluye tiburones, rayas y quimeras.

La investigación analizó 81 muestras recolectadas entre 2018 y 2022 en 16 ciudades de Chile, considerando distintos puntos de venta como pescaderías, ferias libres, caletas y supermercados. Los resultados indican que el 80,25% de las muestras presentó problemas de autenticidad alimentaria, ya sea por sustitución de especies (43,21%) o por etiquetado incorrecto (37,04%).

De acuerdo con el académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas (FCA), Dr. Cristian Araneda, este fenómeno se desarrolla en un mercado poco visible para los consumidores. “En Chile, tradicionalmente, la gente no va a comprar tiburón ni raya. Por ello, quisimos entender qué estaba ocurriendo en este segmento y observamos que la mayor parte de los productos se comercializan con problemas en su autenticidad, lo que corresponde a fraude alimentario”, explicó.

Metodología y principales resultados

El estudio utilizó identificación molecular mediante el código de barras de ADN (gen COX1), lo que permitió determinar con alta precisión la especie de origen de cada muestra, aunque en algunos casos la identificación también se realizó por su morfología. A través de este análisis se identificaron 15 especies distintas, en su mayoría condrictios (tiburones, rayas y quimeras).

En cuanto a los tipos de fraude detectados, la sustitución de especies, es decir, la venta de una especie bajo el nombre de otra, representó el 43,21% de los casos, mientras que el etiquetado incorrecto, es decir, la comercialización de un pescado con un nombre no oficial o ficticio, alcanzó el 37,04%.

El académico señaló que existe una relación directa entre el precio y la autenticidad del producto. “Mientras más auténtico es el producto, mayor es su valor. Cuando el precio es significativamente bajo, existe una alta probabilidad de que no corresponda a la especie declarada”, indicó.

En este contexto, especies de menor valor comercial como algunos tiburones pueden comercializarse bajo nombres de mayor aceptación, como “albacora”, debido a similitudes en textura y tamaño. “Esto responde a incentivos económicos, ya que permite aumentar el valor de venta de productos más económicos”, añadió.

Implicancias para la conservación

Un aspecto relevante del estudio es su vínculo con la conservación de este grupo de peces. El 73,3% de las especies identificadas se encuentra en alguna categoría de amenaza según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Según el Dr. Araneda, esto se relaciona con las características biológicas de estos organismos. “Los tiburones presentan ciclos de vida largos, alcanzan su madurez reproductiva tardíamente, tienen baja fecundidad y poca descendencia, lo que los hace especialmente vulnerables a la sobreexplotación”, explicó.

Asimismo, algunas de estas especies están incluidas en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas, por lo que su comercio internacional está regulado para ayudar a su conservación.

Desafíos regulatorios y trazabilidad

El estudio también identificó brechas en la normativa nacional. Si bien existe una nómina oficial de nombres comerciales definida por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (SERNAPESCA), su aplicación no siempre es consistente en los puntos de venta.

“Actualmente no existe una normativa que exija el uso obligatorio de nombres científicos en el etiquetado, lo que dificulta la fiscalización y favorece el uso de denominaciones ambiguas”, señaló el académico.

En este sentido, los autores plantean la necesidad de avanzar en sistemas de trazabilidad más robustos y en regulaciones que permitan una identificación clara de los productos comercializados.

Proyecciones

Finalmente, el estudio destaca la importancia de fortalecer la información disponible para los consumidores y de avanzar en políticas públicas que aborden el fraude alimentario de manera integral.

“Es fundamental mejorar la transparencia del mercado, tanto para proteger a los consumidores como para contribuir a la conservación de estas especies”, concluyó el Dr. Araneda.