Investigadora belga de visita en la U. de Chile

Tine Buffel: "Las ciudades deberían ser el mejor lugar para envejecer, pero muchas veces ocurre lo contrario"

Tine Buffel: "Las ciudades deberían ser el mejor lugar para envejecer"
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“Las ciudades deberían ser el mejor lugar para envejecer, pero muchas veces ocurre lo contrario”, planteó la socióloga Tine Buffel durante su visita a la U. de Chile.
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La profesora Tine Buffel expuso en el seminario internacional “Vivienda para personas mayores: Recomendaciones para entornos residenciales amigables para la vejez”, realizado en el marco de un proyecto liderado por la académica Geraldine Herrmann.
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Tine Buffel junto a Geraldine Herrmann, académica del Departamento de Urbanismo de la FAU e investigadora responsable del proyecto que motivó la visita de la experta a Chile.

En su visita a Chile como expositora en el Seminario internacional "Vivienda para personas mayores: Recomendaciones para entornos residenciales amigables para la vejez", realizado como parte de los objetivos del proyecto ANID Fondecyt Regular 1230127 liderado por la académica del Departamento de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), Geraldine Herrmann, la experta Tine Buffel puso énfasis en aspectos fundamentales para articular políticas e iniciativas que aporten a mejorar la calidad de vida de una población cada vez más numerosa en el mundo.

Su trabajo reúne a investigadores de distintas disciplinas junto a organizaciones comunitarias y responsables de políticas públicas, con el objetivo de comprender las desigualdades en la vejez urbana y proponer soluciones para construir ciudades más inclusivas.

En esta entrevista, Buffel aborda el rol de los barrios y las redes comunitarias, la importancia de las metodologías participativas y los desafíos comunes que enfrentan ciudades de distintos contextos, como el Reino Unido y Chile.

- Usted lidera un grupo interdisciplinario sobre envejecimiento urbano. ¿Cuál es el objetivo central de esta investigación?

Nuestro grupo reúne a sociólogos, gerontólogos sociales, arquitectos, especialistas en salud pública y políticas públicas, entre otros. También trabajamos con organizaciones comunitarias y actores políticos. El objetivo es entender qué hace que envejecer en la ciudad sea desafiante para muchas personas y, al mismo tiempo, identificar qué podemos hacer para mejorar la experiencia de la vejez en los entornos urbanos.

- ¿Qué la motivó personalmente a investigar la relación entre envejecimiento y ciudad?

Las ciudades deberían ser lugares donde las personas puedan envejecer bien, ofreciendo recursos sociales, espacios de encuentro y acceso al transporte público. Sin embargo, vemos que quienes viven en barrios pobres, en viviendas inadecuadas o con escaso acceso a servicios enfrentan muchos más desafíos. En el Reino Unido, por ejemplo, la esperanza de vida saludable puede variar hasta 19 años entre quienes viven en zonas más ricas y quienes viven en contextos de pobreza. Esa desigualdad en la vejez es lo que buscamos comprender y reducir.

- ¿Qué papel cumplen los barrios y las redes comunitarias en el bienestar de las personas mayores?

Las redes comunitarias son fundamentales. A medida que las personas envejecen, pasan más tiempo en su barrio y muchas han vivido allí durante décadas. Eso genera un fuerte sentido de pertenencia. La cohesión social del barrio permite acceder a apoyo, mantener contactos y sentirse parte de una comunidad, lo que es esencial para el bienestar. Además, en situaciones de emergencia o dificultad, los vecinos suelen ser la primera red de apoyo.

- Hoy muchas personas mayores viven solas. ¿Cómo influye esto en la importancia del entorno comunitario?

Es una tendencia creciente en muchos países. Cuando una persona vive sola, el acceso a vecinos y redes comunitarias se vuelve aún más importante. Puede significar compañía, ayuda cotidiana o simplemente la posibilidad de sentirse conectado con otras personas. En muchos casos, estas redes informales son clave para mantener una buena calidad de vida en la vejez.

- Su investigación utiliza metodologías participativas. ¿Cómo funcionan y por qué son relevantes?

En nuestro trabajo, las personas mayores no son solo participantes, sino también co-investigadoras. Las capacitamos para que investiguen junto a nosotros y conversen con otras personas mayores sobre sus necesidades. Esto nos permite acceder a voces que normalmente no aparecen en la investigación, especialmente de personas más aisladas o que han sido excluidas por razones sociales, económicas o culturales.

- ¿De qué manera estos métodos influyen en las políticas públicas?

Nuestro grupo trabaja directamente con responsables de políticas públicas de la ciudad de Manchester y del gobierno regional. Nos reunimos regularmente y compartimos los resultados de la investigación. Las historias y experiencias de las personas mayores, recogidas a través de métodos participativos, suelen ser muy poderosas para influir en decisiones políticas, porque conectan a los responsables públicos con realidades concretas.

- Actualmente investigan procesos de regeneración urbana en Manchester. ¿Qué riesgos identifican en estos proyectos?

En Manchester existe un gran proyecto de regeneración urbana que incluye la construcción de miles de viviendas y nuevos parques. El riesgo es que estos desarrollos se orienten principalmente a nuevos residentes con mayores recursos, como jóvenes profesionales, y que las personas mayores que han vivido allí durante décadas terminen siendo desplazadas. Por eso trabajamos con residentes mayores para documentar sus historias y destacar qué elementos del barrio —como mercados, parques o espacios de encuentro— son fundamentales para su vida cotidiana.

- A pesar de las diferencias entre países como Chile y el Reino Unido, ¿qué desafíos comparten respecto al envejecimiento urbano?

Uno de los principales desafíos es que las ciudades no están siendo diseñadas pensando en el envejecimiento de la población, a pesar de que este fenómeno avanza rápidamente en todo el mundo. Además, las personas mayores suelen ser las más afectadas por crisis como el cambio climático, las olas de calor o eventos extremos. Por eso es fundamental que la planificación urbana incorpore la perspectiva de la edad.

La ciudad y el derecho a envejecer dignamente

Para Buffel, pensar en una ciudad amigable con las personas mayores implica ir mucho más allá de los servicios de salud. También significa considerar el diseño de los espacios públicos, la accesibilidad de los edificios, la calidad de la vivienda, el transporte público y la existencia de centros comunitarios y oportunidades de participación social y cultural.

“La vejez digna es una combinación de factores físicos, sociales y ambientales”, explica. “Las ciudades deben ofrecer espacios donde las personas puedan encontrarse, participar y sentirse parte de la comunidad”.

Sin embargo, la investigadora advierte que existen tensiones estructurales que dificultan este objetivo. Según señala, el creciente peso de los intereses privados en el desarrollo urbano ha reducido el espacio de intervención de las políticas públicas y ha impulsado la privatización de muchos espacios urbanos.

A pesar de ello, Buffel sostiene que aún existen oportunidades para avanzar. “Incluso en este contexto, es posible trabajar con comunidades, investigadores y autoridades para mantener la idea de ciudades amigables con la edad en la agenda pública”, afirma.

Considerando que en muchos países más de tres cuartos de la población vive en áreas urbanas, la investigadora concluye que el desafío es urgente: diseñar ciudades que no solo permitan vivir más años, sino vivirlos mejor. Porque, como plantea, el futuro urbano del mundo será también el futuro de sociedades cada vez más longevas.