Salud pública

Estudio U. de Chile revela cómo las brechas sociales marcan la alimentación en internet

Estudio: Brechas sociales también marcan forma de alimentarse en internet
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En Chile, donde la obesidad en población adulta alcanza un 42%, el estudio advierte que el entorno alimentario digital influye cada vez más en las decisiones de compra y consumo.
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“El ambiente alimentario digital no es un espacio neutro, sino que suele reproducir las desigualdades socioeconómicas”, dijo Paulina Molina Carrasco, autora principal del estudio y estudiante del Doctorado en Salud Pública de la U. de Chile.
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El estudio se basó en 11 grupos focales realizados en la Región Metropolitana con 78 personas adultas de distintos contextos socioeconómicos.

El Grupo Transdisciplinario para la investigación, docencia y extensión en Obesidad de Poblaciones (GTOP) publicó recientemente el artículo científico “Exploring Socioeconomic Disparities in Adults’ Interactions with the Digital Food Environment: A Qualitative Study”, que aporta nueva evidencia sobre cómo las desigualdades sociales se expresan en los entornos alimentarios digitales en Chile.

El estudio fue elaborado íntegramente por integrantes de GTOP -Paulina Molina Carrasco, Natalia Gómez San Carlos, Lorena Rodríguez Osiac, Daniel Egaña Rojas, Carolina Franch Maggiolo y Patricia Gálvez Espinoza- y se basa en 11 grupos focales realizados en la Región Metropolitana con 78 personas adultas de distintos contextos socioeconómicos.

La investigación fue publicada en Sage Journals, una reconocida plataforma de la editorial SAGE Publishing que reúne más de 1.000 revistas científicas revisadas por pares en áreas como ciencias sociales, salud, humanidades y ciencias de la vida, consolidándose como un espacio de difusión de investigación de alto impacto a nivel internacional.

Los resultados muestran que la interacción con el entorno alimentario digital es generalizada, pero presenta diferencias significativas según el nivel socioeconómico. En sectores de mayores ingresos, el uso de plataformas digitales para la compra de alimentos -incluyendo supermercados y servicios de delivery- forma parte de la vida cotidiana. En contraste, en sectores de menores ingresos, este uso es más esporádico y está condicionado principalmente por promociones, restricciones presupuestarias y apoyo de familiares jóvenes. Esto último evidencia dinámicas intergeneracionales relevantes, donde personas jóvenes actúan como mediadoras en el uso de tecnologías digitales dentro del hogar, facilitando el acceso a plataformas de compra y configurando, en parte, las decisiones alimentarias familiares.

“En esta investigación cualitativa nos dimos cuenta de que los adultos en Santiago interactúan con el ambiente digital por dos motivos: para acceder a diferentes tipos de alimentos y comidas preparadas, en su mayoría, opciones poco saludables, y para acceder a información, ya sea recibiendo publicidad por aplicaciones y redes sociales o buscando activamente información sobre alimentación”, explicó Paulina Molina Carrasco, autora principal del artículo y estudiante del Doctorado en Salud Pública de la U. de Chile.

El análisis evidencia que el entorno alimentario digital opera simultáneamente como un espacio de acceso, consumo y diferenciación social, donde factores como la conectividad, la alfabetización digital y los recursos económicos determinan las posibilidades de interacción y elección alimentaria.

En Chile, donde la prevalencia de obesidad en población adulta alcanza un 42%, la expansión de estos entornos digitales adquiere una relevancia crítica, al influir en las decisiones de compra, los patrones de consumo y, en consecuencia, en la salud de la población.

Desigualdades digitales que impactan la alimentación y la salud

El estudio también identifica que el entorno alimentario digital no solo facilita el acceso a alimentos y su compra, sino que también funciona como un espacio de comunicación e influencia, donde la publicidad digital -principalmente de alimentos de baja calidad nutricional- tiene una presencia constante.

Las personas de nivel socioeconómico alto tienden a desarrollar una mayor capacidad crítica frente a estas estrategias de marketing, reconociendo el rol de los algoritmos y adoptando medidas para reducir su exposición, como el bloqueo de notificaciones. En cambio, en contextos de menores ingresos, la interacción con la publicidad digital es más pasiva y está orientada a obtener beneficios económicos inmediatos, como descuentos o promociones.

Cuando comparamos las diferencias por nivel socioeconómico, descubrimos que la interacción con el ambiente digital es distinta. Los adultos de mayor nivel socioeconómico utilizan las plataformas digitales para comprar alimentos saludables de una forma mucho más rutinaria y motivados por la conveniencia, mientras que en las personas de menores ingresos la compra digital es más esporádica, se reserva para ocasiones especiales y muchas veces está mediada por los integrantes más jóvenes del hogar”, señaló Molina.

“En general, ambos grupos enfrentan un bombardeo constante de este tipo de publicidad, pero en las personas de mayor nivel socioeconómico hay una postura más crítica y estrategias para bloquear o ignorar estos anuncios, mientras que en los niveles socioeconómicos más bajos la postura es más pasiva y está más atenta a la oferta y los descuentos”, agregó.

Otro hallazgo clave es que las plataformas digitales tienden a concentrar la oferta en alimentos ultraprocesados y preparaciones de alta densidad energética, mientras que el acceso a opciones saludables aparece más limitado en contextos socioeconómicos bajos, lo que podría reforzar desigualdades en la calidad de la alimentación.

Estos resultados subrayan la necesidad de fortalecer el abordaje del entorno alimentario digital desde las políticas públicas, considerando medidas más estrictas, como la regulación del marketing digital de alimentos, el desarrollo de estrategias de alfabetización digital en salud y la promoción de una mayor disponibilidad y visibilidad de alimentos saludables en plataformas digitales.

Vimos que el ambiente alimentario digital no es un espacio neutro, sino que suele reproducir las desigualdades socioeconómicas que también se dan en los ambientes alimentarios físicos. Por eso, nuestros resultados destacan la importancia de reforzar las regulaciones sobre marketing digital de alimentos e implementar nuevas políticas públicas para promover la alfabetización tecnológica y el acceso a alimentos más saludables en estos entornos digitales”, planteó la investigadora.

Cabe señalar que la publicación fue financiada gracias a la convocatoria “Financiación de publicaciones para estudiantes y jóvenes investigadores de Colansa”. Colansa (Comunidad de Práctica Latinoamérica y Caribe Nutrición y Salud) es un grupo de profesionales y organizaciones de la sociedad civil y la academia que contribuye al desarrollo de sistemas alimentarios saludables, sustentables, equitativos e inclusivos, y que promueve una mejor nutrición y salud de las poblaciones en Latinoamérica y el Caribe.

Además, estos hallazgos forman parte de los resultados del Proyecto Fondecyt Regular 2023 “Practices and interactions of actors in food environments: Rethinking the social determination of food” (Proyecto #1230545).