La trayectoria de la Dra. Ana María Lennon-Duménil es un testimonio de excelencia científica con sello nacional. Formada inicialmente en Biología en la Universidad de Chile entre 1989 y 1993, consolidó su carrera en Europa tras obtener su doctorado en el Instituto Pasteur y realizar un postdoctorado en la Universidad de Harvard. Desde 2004, lidera su propio laboratorio en el prestigioso Instituto Curie en Francia, donde ha sido pionera en el estudio de la biofísica celular.
Su reciente incorporación a la Academia Francesa de Ciencias, en 2024, destaca la relevancia global de su trabajo sobre las células dendríticas y su capacidad para migrar y alertar al sistema inmune.
En su paso por la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, la investigadora conversó sobre el futuro de la inmunoterapia, el impacto del sistema inmune en el envejecimiento y la necesidad de proteger la educación pública.
- ¿Qué motiva su presencia hoy en la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile?
Me ha invitado el Dr. Fermín González, con quien nos hemos cruzado en congresos de biología celular e inmunología y quien me invitó por una propuesta de colaboración en materia de células dendríticas en el ámbito de la cavidad oral y la enfermedad de la periodontitis.
Además, mis padres y mi abuelo son egresados de la Universidad de Chile, por lo tanto, estoy muy asociada de corazón, y también en términos prácticos, con esta institución. Mantengo muchos colaboradores aquí y el vínculo se ha mantenido constante a lo largo de los años. Es una relación que valoro profundamente.
- Para un público general, ¿cuál es el rol de las células dendríticas? Usted las ha descrito como las "centinelas" del sistema inmune.
Son centinelas particularmente importantes. Aunque se encuentran en números pequeños en los tejidos, son las primeras en detectar el peligro y avisar a los linfocitos -que son los "soldados"- que hay que eliminarlo. Son células esenciales que no se conocieron bien hasta los años noventa, porque no son muy abundantes, a diferencia de los macrófagos, que son sus "primos", pero no tienen esa función de migración y activación de la respuesta inmune adaptativa. Son, por decirlo de algún modo, "mis amores" científicos, puesto que, al llegar a trabajar a Estados Unidos, formé parte de los laboratorios donde se realizaron estudios pioneros sobre estas células, especialmente sobre sus movimientos y desplazamientos.
- ¿Qué tan determinantes son estas células al enfrentar infecciones e inflamación, condiciones transversales en las patologías actuales?
En el caso de la infección, simplemente no hay respuesta inmune sin las células dendríticas. Si no son capaces de activarse y cumplir su labor, una persona puede morir a causa de la infección. En cuanto a la inflamación crónica, el escenario es más complejo. Actualmente estamos estudiando cómo estas células contribuyen o responden a dicha inflamación; se necesitará más tiempo para comprenderlo a cabalidad.
El desafío de la inmunoterapia y la homeostasis tisular en el envejecimiento
- En su seminario en la Facultad de Odontología de la U. de Chile, usted abordó la reprogramación de estas células frente a tumores. ¿Cuál es el nudo crítico que hoy preocupa a los investigadores en esta área?
En el contexto del cáncer, la clave es lograr una respuesta inmune suficientemente eficiente para eliminar el tumor de forma completa y rápida. Si solo se elimina un porcentaje, las células tumorales restantes volverán a crecer y se activarán mecanismos que, normalmente, inactivan la respuesta inmune para proteger al tejido de una autodestrucción. Ese es, a mi juicio, el desafío principal: lograr una primera respuesta que sea total. Todavía no lo hemos conseguido, pero estamos en camino.
- ¿Cómo interactúa este sistema de alerta inmunitaria con el proceso de envejecimiento humano?
Es una excelente pregunta. Se está comprendiendo que el sistema inmune, en general, tiene un rol vital en el envejecimiento de los tejidos. Experimentos en modelos animales han demostrado que, al transferir un sistema inmune joven a un individuo viejo, el tejido puede rejuvenecer. Más allá de eliminar infecciones o tumores, el sistema inmune cumple un rol homeostático: ayuda al tejido a mantenerse, a no dañarse y a funcionar correctamente. Ese es un aspecto que me interesa explorar en el futuro cercano.
- ¿Qué tan cerca estamos de que estos hallazgos de laboratorio se traduzcan en aplicaciones clínicas masivas?
Las inmunoterapias para el cáncer ya funcionan y llevan trece años salvando vidas, con dos Premios Nobel, en patologías como el melanoma o el cáncer de pulmón, donde se usan como primera línea de tratamiento. Sin embargo, no funcionan perfectamente en todos los pacientes ni en todos los tipos de cáncer. Debemos encontrar nuevas combinaciones para evitar que el tumor regrese, porque una vez que vuelve, los mecanismos de resistencia lo vuelven muy difícil de tratar. Sobre el envejecimiento, los estudios son válidos también en humanos y hay gente abordándolo, aunque de ahí a que nos cambien el sistema inmune para rejuvenecer, aún hay camino.
- Respecto a la diversidad en la ciencia, ¿cuál es su visión sobre la contribución de las mujeres en el crecimiento del conocimiento científico?
En todos los ámbitos, y en la ciencia en particular, se necesitan hombres y mujeres. La investigación es productiva y revolucionaria cuando los investigadores son diversos y tienen distintas miradas, percepciones, razonamientos y maneras de funcionar. Debemos evitar la uniformidad de perfiles científicos y mantener la diversidad de género, cultural y de pertenencia social.
- Finalmente, ¿qué mensaje enviaría a la comunidad académica y a los estudiantes que hoy se forman en la investigación?
A los estudiantes, que son piezas clave en los laboratorios, les diría: perseverancia y pasión. Hacer ciencia es difícil y uno se enfrenta mucho al fracaso. Para sobreponerse, hay que amar lo que uno hace. Es una profesión extraordinaria, pero requiere humildad para entender nuestras limitaciones y aprender de los errores. Asimismo, hago un llamado para que la Universidad de Chile siga luchando por los recursos que se le han quitado progresivamente. Objetivamente, sigue siendo la institución que forma a los mejores estudiantes, a pesar de la escasez de financiamiento.