Griselda Hinojosa nació el 20 de abril de 1875 en Copiapó, en el seno de una familia de incipiente clase media. Fue la cuarta hija de Pablo Hinojosa y Mercedes Flores y destacó desde temprana edad por su notable intelecto. Tras cursar la educación primaria en la Escuela Particular de Niñas Rafael Valdés y continuar su educación en el Liceo de Niñas de su ciudad natal, su admirable rendimiento le abrió el acceso a espacios limitados para las mujeres en su época.
Gracias a una disposición educativa promulgada en 1880, que permitió a las tres estudiantes con mejores promedios de su generación acceder a cursos superiores en el Liceo de Hombres, Griselda pudo profundizar en el estudio de las Ciencias Naturales. Sin embargo, el propósito tras esta iniciativa era que posteriormente las graduadas de cursos científicos pudieran replicar estos conocimientos en la enseñanza de los colegios femeninos.
Motivada por los aprendizajes adquiridos durante esta instancia, Griselda optó por rendir los exámenes necesarios para ingresar a la universidad. Esta decisión fue posible gracias a la promulgación del Decreto Amunátegui en 1877 y la determinación de Hinojosa de apartarse de las expectativas sociales y profesionales de las mujeres en aquella época, dedicándose de lleno a la vocación científica.
En aquella época, la presencia femenina en las aulas universitarias continuaba siendo escasa. Mientras que en el campo de la medicina figuras como Eloísa Díaz y Ernestina Pérez abrían el camino para que futuras mujeres pudieran dedicarse a esta profesión, en el ámbito de la farmacia la historia todavía esperaba a su pionera.
Iván Oyarzún, director ejecutivo del Museo de Química y Farmacia Profesor César Leyton de la Universidad de Chile, señaló que el mayor aporte de Griselda es el carácter pionero en la formación de mujeres en la ciencia. “Más que visionaria, fue una de las primeras en abrir camino. Entre la titulación de Griselda Hinojosa y la de Eloísa Díaz, quien suele concentrar gran parte del reconocimiento por ser la primera mujer médica en Chile y Latinoamérica, hay una cercanía temporal, pero Griselda queda, en cierta medida, en el olvido. Sin embargo, su rol es igualmente significativo”.
Griselda Hinojosa abandonó su ciudad natal para mudarse a Santiago en 1891, ciudad donde residió por casi una década. Fue en este nuevo entorno donde esta pionera comenzó sus estudios en la Universidad de Chile, institución en la que debió cursar trece asignaturas distribuidas en cuatro años de formación, luego de la implementación de una nueva reforma al plan de estudios en 1888.
Durante esta época, Hinojosa no solo se dedicó al estudio, sino que también desarrolló su pasión por la escritura y la poesía, una afición que la acompañó por el resto de su vida. Estos registros permiten que en la actualidad se puedan conocer más detalles sobre su estadía en Santiago y su fascinación por el estudio y el aprendizaje. Sin embargo, también muestran la soledad que la acompañaba fuera de los horarios de clases, en especial en espacios donde las mujeres no eran parte de la esfera pública.
En el libro Griselda… la olvidada (1992), de los autores Raúl Álvarez y Enriqueta Flores, se puede apreciar una crónica de Hinojosa en la que detalló esta experiencia. “Voi en el último año de estudios, no he sido mui fatal pues mis compañeros me quieren i respetan, lo que empeña mi gratitud que será eterna. Mis profesores han sido también excelentes i solo alcanzo a manifestarles débilmente mis agradecimientos. Es mi consuelo, mi escuela; los mejores ratos son las horas de mis clases oyendo la benéfica palabra del profesor, o las de trabajo en que aplicamos las teorías o lecciones dadas. Fuera de la escuela mi vida es mui triste; he tenido que hacer frente a muchos combates, pero la verdad me ha vindicado en unos i la razon ha vencido en otros”.
Las vivencias de Griselda en la capital contribuyeron a la formación de su perspectiva social. En las calles fue testigo de las penurias que aquejaban a las clases populares y trabajadoras, lo que la llevó a cuestionar duramente el rol de la Iglesia Católica en la entrega de ayuda y suministros. Asimismo, su pensamiento, influido por el enfoque positivista, buscaba la modernización de la sociedad chilena y la liberación femenina mediante el desarrollo intelectual.
Por otro lado, los años en que Griselda cursó estudios en la Universidad de Chile fueron claves para su desarrollo profesional, orientando su formación hacia el área de la química, disciplina en la que buscó profundizar sus habilidades. Durante el último año de carrera, Griselda realizó un trabajo que consistió en la demostración práctica de al menos seis operaciones químicas, decidiendo obtener el principio activo del Solanum Tomatillo o Natre. Sin embargo, en medio de la presentación, uno de los equipos necesarios para realizar el experimento falló, lo que generó un retraso en su titulación.
Finalmente, el 4 de diciembre de 1899, Hinojosa recibió su título con la memoria Contribución al estudio del Solanum Tomatillo, convirtiéndose en la primera farmacéutica del país y marcando un precedente a nivel nacional. En este sentido, Oyarzún señaló que en su trabajo se evidencia un interés particular por la botánica, lo que da cuenta de su enfoque científico y de su línea de investigación. Asimismo, destacó el impacto que tuvo este hito histórico en el desarrollo de la disciplina.
“Es interesante el fenómeno que se produce posteriormente. A partir de un estudio realizado en el Museo de Química y Farmacia, en base a las primeras tesis del área, se observa que el ingreso de mujeres después de 1900 aumenta de manera considerable. En ese contexto, las carreras científicas con presencia femenina eran muy limitadas, destacando principalmente enfermería”, señaló Oyarzún.
Tras su titulación en 1899, Griselda retornó a su ciudad natal, donde comenzó su exitosa carrera como farmacéutica, fundando la botica y droguería “Copiapó” junto a un talentoso comerciante local, Percival Rojas, quien en un acto poco común en la época difundió en la prensa que aquel espacio era dirigido por “la intelijente i competente farmacéutica Srta. María Griselda Hinojosa Flores”.
Otro elemento que destacan desde el Museo de Química y Farmacia es la temprana definición que ella misma le entregaba a su disciplina, dándose a conocer al público y a la prensa como “farmacéutica química”, en concordancia con sus intereses académicos. Este hecho representa un hito que adelantó los títulos compuestos que tendrían los químicos farmacéuticos en el transcurso del siglo XX.
Casi una década después, Griselda volvió a Santiago, donde trabajó en una botica en la calle Santo Domingo. Posteriormente, decidió independizarse y, junto a su marido, abrió su propio local llamado “Manuel Antonio Matta”, ubicado en Santa Rosa con esquina Matta. Años después, falleció el 12 de junio de 1959, a los 84 años.
En la actualidad, el legado de esta pionera perdura en diversos espacios que reconocen su trayectoria. El 8 de marzo de 2024, se inauguró el Patio Universitario Griselda Hinojosa Flores en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile. Asimismo, el Museo de Química y Farmacia Profesor César Leyton destaca su aporte y dedicación al desarrollo de esta disciplina. Este reconocimiento también se extiende a su ciudad natal, donde una botica municipal lleva su nombre.
“Para el Museo de Química y Farmacia, ha sido fundamental destacar el rol de las mujeres en la ciencia, visibilizar sus aportes e investigar sus trayectorias. A partir de estudios sobre las primeras décadas del siglo XX, hemos podido conocer mejor las temáticas que abordaban, sus intereses y cómo se insertan en el desarrollo de la disciplina”, señaló Oyarzún.
En esa misma línea, para el Archivo Central Andrés Bello de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones, resulta fundamental poner en valor figuras históricas femeninas como Griselda Hinojosa, con el fin de rescatar sus aportes y contribuir al desarrollo de una memoria más diversa e inclusiva. De este modo, al visibilizar estas trayectorias, el público puede reconocer el rol que las mujeres han tenido y continúan teniendo en la construcción del ámbito científico.