Sobre sus experiencias en el trabajo realizado mediando en los conflictos en el país, el exdirector del Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, Alfredo Zamudio, conversó este viernes durante la Inauguración del Año Académico 2026 de la Universidad de Chile, con una charla que llevó por título “¿Cómo construir desde los desacuerdos? Experiencias de diálogo en Chile”.
“Una parte del trabajo por la transformación pacífica de conflictos es encontrar las palabras que les hagan sentido y que sean culturalmente relevantes y emocionalmente significativas para las personas que tienen rabia y que tienen emociones”, comenzó explicando el académico chileno-noruego, quien estuvo en el país en 2019, en el marco del estallido social, colaborando con el gobierno para trabajar en las transformaciones y dialogar en medio del conflicto.
Zamudio explica que “para transformar a un pueblo en crisis, para responderle y ayudarle, hay que tratar de entender si hay capacidades, si hay conocimientos y si hay voluntad política, y Chile tiene capacidades, tiene muchas instituciones muy fuertes; tiene conocimientos, sabe muchas cosas; pero la voluntad política anda un poquitito dispersa, entonces, ¿cómo logras un proceso donde estas tres cosas confluyan?”, se pregunta el profesional, quien agrega que “hay que entender la diferencia entre negociación, mediación y diálogo. La negociación y la mediación ponen más énfasis en el resultado que en la transformación de relaciones, mientras que el diálogo pone más énfasis en la relación que en el resultado. Para decirlo en sencillo: si tienen poco tiempo, negociación y mediación son lo tuyo, es legítimo, pero si quieres calar hondo, el camino del diálogo puede ser la mejor herramienta para reparar y reconstruir relaciones humanas”.
“Pero ¿por qué es difícil? Porque no es solamente llegar y conversar, muchos pueblos tienen memoria de los abusos de generaciones anteriores. Quienes estudian esto hablan también de los traumas intergeneracionales. Entonces, ante esto, cómo crear espacios para esas memorias y esas experiencias cuando hay asimetrías y una parte que tiene poder le dice 'no quiero escucharte, solamente quiero negociar contigo, ¿para qué vamos a hablar de eso que pasó hace tanto tiempo?’ y hace tanto tiempo puede ser relativo”.
“Hay una palabra bellísima que se llama nütram y que lingüísticamente es diálogo, pero culturalmente significa una buena conversación sobre lo que hubo, sobre lo que hay y sobre lo que puede ser. Miren qué poesía y qué difícil es hacer eso”, reveló.
Trabajar en situaciones de conflicto
Zamudio señaló que "la colaboración humana requiere de puntos de encuentro, muy chévere será ChatGPT y otros más, pero no necesariamente escuchan emociones, el sentir el eco de la respuesta de la otra persona. Escuchar para entender es muy diferente a escuchar para responder. Y reconstruir relaciones, la reconstrucción se escribe con emociones, no se escribe con tratos jurídicos, se escribe con relaciones humanas y esas relaciones humanas necesitan un espacio".
"Los jóvenes necesitan sentir que su voz va a ser escuchada, los estudiantes universitarios, los estudiantes secundarios, y ellos y ellas también pueden ser parte de la construcción de estos puentes y estos puentes nos pueden servir para lo que los puentes son: para cruzar donde antes no hemos ido. Podemos resistir al miedo, de eso se trata, necesitamos puntos de encuentro y pensamiento crítico", dijo.
El académico también recordó que su padre fue detenido en dictadura cuando él era pequeño y que vivió tres años en situación de calle. Una vez liberado, viajaron al exilio en Noruega: “Después de dos semanas en Noruega, yo dejé de tartamudear, encontré mi voz y durante estos 50 años he tratado de aprender el oficio de cómo trabajar en situaciones de conflicto sin meter más la pata -cosa que es difícil cuando uno calza 48,5- y yo les quiero decir, con toda esa memoria en el cuerpo, con todas esas emociones, me ha servido mucho para crear puntos de encuentro, escuchar, recoger historias, emociones, en Colombia, en Sudán, en Bosnia, en Timor Oriental, en otros lugares, en todos estos lugares, en Chile, en Perú, la gran mayoría de las personas no quiere más sufrimiento, quiere ser escuchada. Entonces, la gran responsabilidad de quienes hemos estado con esas emociones y memorias, de haber pasado cosas terribles, y la gran responsabilidad de quienes no lo han sentido o quienes dicen que no existió o que no fue para tanto, esa responsabilidad es de todo este país. ¿Qué tal si hacemos una cosa diferente? ¿Qué tal si construimos espacios para escucharnos sobre lo que hubo, sobre lo que hay y sobre lo que puede ser?".
Encuentros Nansen
En el marco del estallido social, explica Zamudio, nacieron los Encuentros Nansen, que "fueron encuentros y encontronazos" donde se juntaron, en un espacio seguro, miembros de la sociedad civil y el mundo académico, con ministras y ministros de Estado.
"No fue suave, pero fue enormemente transformador para las personas que participaron", contó, revelando que en las entrevistas personales que se realizaron en medio de los 31 Encuentros Nansen que se extendieron también durante la pandemia, hubo un participante que señaló que "me di cuenta de que también necesito ser escuchado, no solamente decir lo que pienso".
Sobre su aporte en la Convención Constitucional, Zamudio explica que faltaron conversaciones entre los constituyentes y la ciudadanía, y la sociedad con el mundo político, "pero no había tiempo y el tercer pilar, la 'voluntad política', andaba un poquito dispersa. Y esto es sin dar diagnóstico, simplemente observar. Nosotros vimos cosas positivas, pero creemos que faltó tiempo para poder seguir creando más confianzas".
También colaboraron en el trabajo de reconstrucción de relaciones en la Araucanía junto a universidades de la zona, donde después de extensos diálogos entendieron que lo que necesitaban no eran los Encuentros Nansen, sino que "tal vez necesitamos retroceder un poco". Lo que sí trabajaron fueron talleres de diálogo: "Ustedes hubieran visto la sonrisa de los rectores y las rectoras, les sacábamos el peso político y lo llevábamos al educativo y formativo para crear espacios de aprendizaje de diálogo con dos objetivos pedagógicos: conocer herramientas y tener la práctica de dialogar".
Acá puedes revisar la charla completa: