El anhelo constante por una piel “perfecta” y uniforme tiene una fuerte relación con la amplia oferta de cremas despigmentantes y aclaradoras disponibles en el mercado, que prometen reducir manchas y mejorar el tono cutáneo. Sin embargo, su uso masivo también ha abierto el debate sobre sus reales efectos y los riesgos asociados cuando no existe supervisión profesional.
La profesora Olosmira Correa Briones, académica del Departamento de Ciencias y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la U. de Chile, analiza esta tendencia y advierte sobre la importancia de un uso informado y responsable.
Históricamente, la piel clara ha sido asociada a estándares de belleza y estatus. En ese contexto, estos productos han ganado popularidad, pero ¿qué tan efectivos son realmente? “Sí funcionan, pero no hacen milagros. Estas cremas ayudan a aclarar las manchas, pero no siempre las eliminan en su totalidad”, explica la académica. Además, advierte que “el cambio es lento y progresivo, puede tomar semanas o meses, y depende mucho de la constancia y, sobre todo, del uso diario de protector solar. Sin protector solar, el tratamiento prácticamente no sirve”.
En el mercado existen activos considerados seguros y eficaces. “La niacinamida ayuda a emparejar el tono de la piel y es bien tolerada, mientras que los retinoides favorecen la renovación celular, aunque pueden irritar al inicio del tratamiento”, señala Correa. Por ello, enfatiza que “es importante contar con recomendación médica, especialmente cuando se utilizan los activos despigmentantes más potentes”.
Uno de los compuestos más conocidos es la hidroquinona, considerada durante años el “gold standard” en tratamientos despigmentantes. “Es uno de los principios activos más efectivos para aclarar manchas, por eso se ha usado durante años”, afirma. Sin embargo, su uso genera debate: “puede causar efectos secundarios si se usa mal o por mucho tiempo”. Si bien estudios en animales han sugerido un posible riesgo de cáncer, la académica aclara que “esto no se ha demostrado en personas, pero aun así se recomienda usarla solo con supervisión médica, en dosis y tiempo controlado”.
Entre los efectos adversos destaca la ocronosis exógena, una condición poco frecuente pero compleja que ha sido reportada en Europa, lo que ayuda a explicar las restricciones a su uso. “En vez de aclarar la piel, aparece una mancha oscura azulada o grisácea”, explica. Esta reacción suele asociarse al uso prolongado, a altas concentraciones o a productos no regulados, y “lo más complicado es que puede ser difícil de revertir”.
En Chile, la hidroquinona se comercializa especialmente en preparados magistrales bajo régimen de venta con presentación de receta médica. “Se utiliza en casos como melasma, manchas por sol o marcas después del acné, pero siempre debe indicarla un dermatólogo, porque no todas las manchas se tratan igual”, subraya.
Uno de los principales riesgos actuales es la compra de estos productos a través de internet o en canales no autorizados. “No sabes realmente qué contienen estos productos: pueden ser falsificados o adulterados, incluir ingredientes peligrosos y dañar la piel en vez de mejorarla”, advierte. Además, agrega que “usar hidroquinona sin guía puede empeorar las manchas o generar efectos adversos”.
Finalmente, la académica recalca tres recomendaciones clave: “no autodiagnosticarse, no automedicarse y utilizar siempre protector solar FPS 50+ durante el tratamiento”.
En un contexto en que la estética y la salud se cruzan, el llamado es claro: informarse, consultar a especialistas y priorizar el cuidado seguro de la piel.