Pluralidad académica

Universidad de Chile propone abordar brechas lingüísticas en educación superior

U. de Chile propone abordar brechas lingüísticas en educación superior
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile.
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile.
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile.
Alicia Salomone, académica del Departamento de Literatura, directora de Relaciones Internacionales de la U. de Chile e integrante del equipo editor.
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile.
El encuentro reunió a la comunidad universitaria en torno a los desafíos lingüísticos de la educación superior.
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile.
Soledad Chávez, directora del Departamento de Lingüística, senadora universitaria y editora del documento.
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile.
Ximena Tabilo, Antonieta Hidalgo y Ángela Tironi, del Centro de Lenguas y Culturas del Mundo de la U. de Chile.
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile.
El documento está disponible para descarga y aborda el español académico, el inglés, lenguas indígenas y la lengua de señas chilena como parte de una política lingüística integral.
Raúl Villarroel Soto, decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile.
La presentación del policy paper abrió una conversación sobre equidad, inclusión e internacionalización en la educación superior chilena.

El documento, financiado por el programa “Dispositivos para la promoción del quehacer interdisciplinario y transdisciplinario” de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, busca instalar en el debate público y universitario la necesidad de una política lingüística integral para el sistema de educación superior del país. Fue editado por un equipo interdisciplinario compuesto por Soledad Chávez, Alejandra Bottinelli, Alicia Salomone, Osvaldo Guzmán, Ludmila Kalasnikova, Moisés Llopis y Ximena Tabilo, y propone comprender las lenguas como dimensiones estructurales de la vida académica, que inciden directamente en el acceso al conocimiento, la inclusión educativa y la proyección internacional de las instituciones.

En la apertura, Alejandra Bottinelli Wolleter, académica del Departamento de Literatura y directora de Relaciones Internacionales de la Facultad de Filosofía y Humanidades, señaló que este policy paper surge desde la convicción de que las lenguas son espacios de encuentro cultural, producción de conocimiento y participación democrática. “Para nuestra Facultad, la interculturalidad, a través del estudio de las lenguas, representa un principio orientador del quehacer universitario, que trasciende la mera coexistencia de lenguas y culturas, promoviendo su reconocimiento activo, el diálogo entre saberes y la generación de condiciones más equitativas para la participación de comunidades diversas en la vida académica”, señaló, destacando los programas de lectorados, las actividades internacionales y la labor del Centro de Lenguas y Culturas del Mundo.

“Propone avanzar hacia un enfoque plurilingüe que reconozca nuestras lenguas, fortalezca el aprendizaje de lenguas adicionales y, al mismo tiempo, incorpore activamente la diversidad lingüística y cultural presente en nuestras comunidades universitarias y también en nuestro país”, agregó.

Por su parte, el decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Raúl Villarroel Soto, apuntó que las políticas lingüísticas no son neutras. Toda lengua expresa relaciones de poder, memorias e historias de exclusión. Por eso, este documento propone comprender la política lingüística como un acto de justicia y hospitalidad académica, capaz de reconocer la diversidad cultural y lingüística que habita nuestras universidades.

“Como la principal universidad del país, es nuestro deber liderar esta deconstrucción del monolingüismo tradicional. Este documento, que presentamos hoy, nos invita a un cambio de paradigma urgente. La incorporación de una política lingüística integral ya no es una opción simplemente accesoria, sino una necesidad estratégica para todo nuestro sistema de educación superior. La Universidad de Chile reafirma hoy su vocación de vanguardia. Es nuestro deber, como principal universidad pública del país, liderar este cambio paradigmático”, subrayó el decano Villarroel.

Leonor Armanet Bernales, vicerrectora de Asuntos Académicos de la Universidad de Chile, destacó que este documento instala una discusión estratégica para la educación superior chilena, porque pone en el centro la relación entre lenguaje, formación universitaria y democratización del conocimiento. Sin condiciones lingüísticas adecuadas, el acceso al conocimiento sigue siendo desigual.

Asimismo, agregó que el policy paper propone una mirada especialmente relevante: “más que una dimensión técnica, se trata de una reflexión institucional sobre el tipo de formación que se proyecta y que reconoce la diversidad de su comunidad, que reduce barreras de acceso al conocimiento y que forma profesionales capaces de dialogar en contextos globales, sin perder su anclaje local, y que entiende la comunicación en diferentes lenguas como un componente sello de la formación que imparte”.

Alicia Salomone, académica del Departamento de Literatura, directora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile e integrante del equipo editor, explicó que los procesos de internacionalización que ha impulsado la Universidad de Chile durante la última década evidenciaron que las competencias lingüísticas son fundamentales para la circulación del conocimiento y la participación en redes académicas internacionales. Este documento recoge esa experiencia y la proyecta hacia una discusión institucional más profunda.

“La inserción regional y global requería del desarrollo de ciertas competencias que complementaran las disciplinares y posibilitaran potenciar el impacto de la formación recibida. Me refiero a competencias comunicativas académicas en lenguas extranjeras, por un lado, y, por otro, al propio fortalecimiento de las competencias comunicativas académicas en lengua española, porque, como solía decir Pierre Bourdieu, el lenguaje académico no es la lengua materna de nadie y, por lo tanto, hay que adquirirlo, aprenderlo y ejercitarlo”, expresó.

Hacia un enfoque plurilingüe

En un contexto marcado por la globalización, la internacionalización de la educación superior y la creciente movilidad académica, el documento plantea la urgencia de superar enfoques monolingües, centrados exclusivamente en el español, y modelos instrumentalizados, basados únicamente en el inglés, para avanzar hacia una perspectiva plurilingüe que reconozca la diversidad lingüística como un recurso estratégico.

Soledad Chávez, directora del Departamento de Lingüística, senadora universitaria y editora del documento, advierte que “propusimos el concepto de ‘lenguas adicionales’ porque permite desplazar jerarquías tradicionales y comprender que las universidades son espacios donde confluyen múltiples repertorios lingüísticos. No se trata de reemplazar una lengua por otra, sino de ampliar las posibilidades de comunicación, aprendizaje e inclusión”.

En este sentido, agrega que “Chile sigue siendo una sociedad profundamente monolingüe y eso genera brechas importantes en el acceso al conocimiento y a la internacionalización. Este documento busca abrir una discusión institucional y pública sobre cómo construir una política lingüística más democrática, sostenible y coherente con la diversidad cultural del país”.

Uno de los principales diagnósticos del documento es la ausencia de políticas lingüísticas institucionales articuladas en la educación superior chilena. Actualmente, las decisiones en torno al uso, enseñanza y aprendizaje de lenguas suelen ser fragmentadas y desiguales, lo que reproduce brechas en el acceso a oportunidades académicas, especialmente en el dominio del inglés y en el manejo del español académico.

Asimismo, el texto advierte que el predominio del español como lengua de instrucción -si bien cumple una función cohesionadora- ha tendido a invisibilizar otras lenguas presentes en la comunidad universitaria, mientras que la creciente centralidad del inglés en la investigación y la publicación científica ha generado nuevas formas de desigualdad, asociadas al acceso diferenciado a su aprendizaje.

Las lenguas deben entenderse como un recurso estratégico para la educación superior, pero también como una responsabilidad pública. Hablar de políticas lingüísticas es hablar de equidad, de inclusión y de las condiciones que permiten participar plenamente en la vida universitaria”, destaca Soledad Chávez.

Frente a este escenario, el documento propone una política lingüística integral basada en principios de equidad, reconocimiento de la diversidad lingüística, calidad pedagógica, accesibilidad comunicacional, responsabilidad pública y sostenibilidad institucional. Entre sus líneas de acción se incluyen el fortalecimiento del español académico como herramienta inclusiva, la integración curricular del aprendizaje de lenguas adicionales, el impulso al inglés y otras lenguas estratégicas, y la valorización de las lenguas indígenas y de la lengua de señas chilena.

El policy paper también subraya el rol de las universidades públicas en la promoción de un modelo de desarrollo lingüístico que contribuya no solo a la competitividad internacional, sino también a la construcción de una sociedad más democrática, inclusiva y culturalmente diversa.

La presentación del documento marca un hito en la discusión sobre el lugar de las lenguas en la educación superior chilena, abriendo un espacio para reflexionar sobre las condiciones lingüísticas que hacen posible la producción, circulación y apropiación del conocimiento en el país.

Revisa la presentación y el panel: