Salud integral

Estudio con participación U. de Chile asocia obesidad con síntomas más severos de menopausia

Estudio asocia obesidad con síntomas más severos de menopausia
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La actividad física regular se asocia con menores síntomas climatéricos y puede contribuir a una mejor calidad de vida en esta etapa.
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"La menopausia no debe verse solo como un cambio hormonal inevitable, sino como una oportunidad para fortalecer la salud integral", dice la Dra. María Soledad Vallejo, del Hospital Clínico Universidad de Chile.
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Una alimentación equilibrada puede ser una aliada importante para cuidar el peso, la salud metabólica y el bienestar durante la postmenopausia.
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"La sintomatología de la mujer durante la menopausia no está relacionada solo con la terapia hormonal, sino con todas las cosas que le pasan en su vida", señala el Dr. Sócrates Aedo.
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Consultar oportunamente permite abordar síntomas, evaluar riesgos y acompañar de manera integral los cambios asociados al climaterio.
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El Dr. Juan Enrique Blümel, profesor del Departamento de Medicina Interna Sur de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, es coautor del estudio publicado en Menopause.

Bochornos, cansancio, irritabilidad, ansiedad, trastornos del sueño y molestias urogenitales son parte de los síntomas que muchas mujeres pueden experimentar durante el climaterio y la postmenopausia. Pero su intensidad no depende solo de los cambios hormonales. Un nuevo estudio con participación de la Universidad de Chile plantea que la obesidad se asocia con síntomas menopáusicos más severos y que este vínculo también opera a través de otras condiciones de salud, como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares o respiratorias e inactividad física.

La investigación, publicada en la revista Menopause bajo el título Unraveling the association between obesity and climacteric symptoms: a generalized structural equation modeling approach, corresponde a un subanálisis del estudio multinacional REDLINC XII. El trabajo consideró datos de 722 mujeres postmenopáusicas de nueve países de América Latina y evaluó la relación entre obesidad, enfermedades crónicas, actividad física y severidad de los síntomas climatéricos.

Entre sus autoras se encuentra la Dra. María Soledad Vallejo Maldonado del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico Universidad de Chile, quien destaca que el aporte del estudio está en mirar la obesidad más allá del peso corporal.

"El principal hallazgo del estudio fue demostrar que la obesidad se asocia fuertemente con una mayor severidad de los síntomas del climaterio en mujeres postmenopáusicas, tanto de manera directa como indirecta a través de enfermedades y factores relacionados, como la hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares o respiratorias e inactividad física", explica la doctora Vallejo.

La académica agrega que lo novedoso del trabajo es que no analizó la obesidad como un factor aislado, sino mediante un modelo estadístico que permitió observar cómo distintas variables interactúan entre sí. De esta forma, la investigación mostró que las mujeres con obesidad tenían mayor probabilidad de presentar síntomas climatéricos más severos al considerar conjuntamente los efectos directos e indirectos de las enfermedades asociadas.

En términos simples, plantea la Dra. Vallejo, la obesidad puede actuar como "una cadena" de problemas de salud que terminan agravando la forma en que se vive la menopausia. "El exceso de grasa corporal favorece la inflamación, altera las hormonas y neurotransmisores relacionados con el sueño, el estado de ánimo y la regulación de la temperatura corporal, lo que puede aumentar los síntomas como bochornos, cansancio, irritabilidad, ansiedad y trastornos del sueño", señala.

A esto se suma que la obesidad aumenta el riesgo de hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares, condiciones que también deterioran la calidad de vida. "En otras palabras, no es solo el peso corporal, sino todo el impacto metabólico y funcional asociado a la obesidad lo que influye en cómo se vive la menopausia", puntualiza la especialista del Hospital Clínico Universidad de Chile.

El estudio utilizó la Escala de Calificación de la Menopausia, instrumento que mide síntomas somáticos, psicológicos y urogenitales, y aplicó un modelo de ecuaciones estructurales generalizadas para evaluar asociaciones directas e indirectas. En el análisis directo, las mujeres con obesidad presentaron 75% más probabilidades de reportar síntomas más severos en comparación con mujeres sin obesidad. Además, el modelo mostró que la asociación se intensifica cuando se consideran factores intermedios como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares o respiratorias e inactividad física.

Para el doctor Sócrates Aedo, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Finis Terrae y autor principal del artículo, uno de los principales mensajes del estudio es que los síntomas durante la menopausia deben comprenderse desde una mirada integral, que considere el estado metabólico, las enfermedades crónicas, la actividad física y la salud emocional. En esa línea, destaca que la obesidad aparece como un factor especialmente relevante y que su abordaje debe entenderse como un desafío de salud pública.

"La sintomatología de la mujer durante el periodo de la menopausia no está relacionada solo con la terapia hormonal, sino con todas las cosas que le pasan en su vida. La obesidad, la hipertensión, la diabetes, la actividad física y el uso de ciertos medicamentos influyen en cómo se expresan síntomas como el cansancio, la angustia, la irritabilidad o los bochornos", plantea Aedo.

El especialista agrega que el mensaje para las mujeres no es únicamente preventivo, sino también de recuperación y acompañamiento. "Ojalá lleguemos con un peso saludable a esta etapa, pero si no, también está el desafío de poder cambiarlo, porque se puede cambiar. El mensaje es cómo me cuido y cómo me atiendo de la mejor forma, con el objeto de lograr una mejor calidad de vida", sostiene.

Desde una mirada preventiva, la doctora Vallejo añade que la menopausia no debe ser vista únicamente como un cambio hormonal inevitable o como el fin de una etapa, sino como una oportunidad para fortalecer la salud integral. Mantener un peso saludable, realizar actividad física regularmente y controlar factores como la presión arterial, la glicemia y el colesterol puede ayudar no solo a prevenir enfermedades futuras, sino también a disminuir la intensidad de los síntomas y mejorar la calidad de vida.

"El estudio también mostró que las mujeres físicamente activas y aquellas con mejores hábitos de salud presentaban menos síntomas del climaterio. Por ello, adoptar estilos de vida saludables como caminar regularmente, evitar el sedentarismo, cuidar la alimentación y consultar precozmente con profesionales de salud puede tener un impacto muy positivo en esta etapa de la vida", afirma la académica.

El trabajo también observó que la inactividad física y el uso de antidepresivos se asociaron con mayor severidad de síntomas, mientras que un mayor nivel educacional, la actividad física regular y el uso actual de terapia hormonal de la menopausia se relacionaron con menores puntajes en la escala de síntomas. Las y los autores advierten, eso sí, que se trata de un estudio observacional y transversal, por lo que permite identificar asociaciones, pero no establecer causalidad.

La publicación reúne a un equipo internacional con autorías de Chile, Argentina, Brasil, México, Panamá, Ecuador, Perú, Costa Rica, Bolivia y Colombia. Desde nuestro país participan Juan Enrique Blümel Méndez, profesor asociado del Departamento de Medicina Interna Sur de la Facultad de Medicina de la U. de Chile y coautor del estudio; María Soledad Vallejo Maldonado, del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico Universidad de Chile; y Sócrates Aedo, de la Universidad Finis Terrae. También integran el trabajo Claudia Rey, Doris Rodríguez-Vidal, Alejandra Elizalde y Mónica Ñañez, de Argentina; Marcio Alexandre Rodrigues, de Brasil; Carlos Salinas, de México; Konstantinos Tserotas, de Panamá; Andrés Calle, de Ecuador; Maribel Dextre y Eliana Ojeda, de Perú; Carlos Escalante, de Costa Rica; María Teresa Espinoza, de Bolivia; y Gustavo Gómez-Tabares y Álvaro Monterrosa-Castro, de Colombia.