Día Mundial de la Tortuga

Especialistas U. de Chile llaman a proteger las tortugas y a reforzar su tenencia responsable

Especialistas U. de Chile llaman a proteger a las tortugas
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El Día Mundial de la Tortuga, el 23 de mayo, busca concientizar sobre la importancia de proteger a estas especies.
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David Véliz, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
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Las costas chilenas forman parte del hábitat y ruta migratoria de cinco especies de tortugas marinas que recorren el Pacífico. Creditos: Tortumar.
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Aunque no anidan en Chile, distintas tortugas marinas utilizan aguas nacionales como zonas de alimentación y tránsito.
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Las tortugas terrestres y semiacuáticas mantenidas como mascotas requieren cuidados específicos de temperatura, humedad, alimentación y espacio.
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Las tortugas "son animales que dependen al 100% de sus familias para suplir sus necesidades", explica Daniela Marcone.
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La liberación de tortugas exóticas en ambientes naturales puede afectar tanto al animal como a la biodiversidad local.
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Daniela Marcone, especialista en animales exóticos de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile.

Las tortugas son uno de los grupos de reptiles más antiguos del planeta, con una historia evolutiva que se remonta a más de 200 millones de años, es decir, incluso convivieron con los dinosaurios. Sin embargo, pese a su capacidad de adaptación y supervivencia, actualmente muchas especies se encuentran amenazadas por la pérdida de hábitat, la contaminación, la pesca incidental, el comercio de mascotas y la tenencia irresponsable. 

Si bien Chile no posee tortugas terrestres ni de agua dulce nativas, sus costas sí forman parte del hábitat y de la ruta migratoria de cinco especies marinas que recorren el Pacífico y utilizan aguas nacionales como zonas de alimentación.

Al mismo tiempo, distintos tipos de tortugas terrestres y semiacuáticas se han convertido en mascotas comunes en los hogares del país. Esta realidad plantea nuevas preguntas sobre el bienestar animal, la tenencia responsable, las especies exóticas y el cuidado de la biodiversidad.

En el marco del Día Mundial de la Tortuga, que se conmemora cada 23 de mayo, especialistas de la Facultad de Ciencias y de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile abordaron el rol ecológico de estas especies, las amenazas que enfrentan y los cuidados que requieren cuando forman parte del hogar.

Viajeras en nuestras costas

En el caso de la fauna silvestre, el vínculo de Chile con estas especies se da principalmente en el océano. El Dr. David Véliz, académico de la Facultad de Ciencias, explica que en las costas nacionales se ha registrado la presencia de cinco especies de tortugas marinas, todas asociadas a rutas migratorias del Pacífico y al uso de aguas chilenas como zonas de alimentación:

  • Tortuga verde (Chelonia mydas)
  • Tortuga cabezona (Caretta caretta)
  • Tortuga olivácea (Lepidochelys olivacea)
  • Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)
  • Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)

Además, indica que esta presencia se relaciona con las características del mar chileno y la labor de las tortugas como piezas clave en la salud de los océanos. “Muchas llegan para alimentarse, tenemos una costa muy rica en nutrientes. Existe un proceso que se llama surgencia, el cual trae nutrientes desde aguas profundas y esto enriquece nuestras costas y las tortugas se benefician de ello”.

Sectores como Bahía Salado, en la Región de Atacama, y Playa Chinchorro, en Arica, son reconocidos por albergar ejemplares de tortuga verde durante parte importante de su ciclo de vida. Por ello, aunque estas especies no son endémicas, pueden ser consideradas parte de la fauna nativa. “Son especies altamente migratorias que pasan gran parte de su tiempo en aguas chilenas. Se reproducen en zonas específicas, pero no en Chile, y luego realizan migraciones largas de alimentación para volver a su zona de reproducción”, explica el Dr. Véliz.

Entre las principales amenazas que enfrentan en el territorio nacional se encuentra la interacción con embarcaciones y faenas pesqueras. A estos riesgos se suman la contaminación marina, la degradación de hábitats y, en otros lugares, la extracción de huevos en playas de anidación y la pesca para consumo humano.

Para el especialista, proteger a estas especies implica mirar el océano de forma integral. “Chile tiene una enorme responsabilidad en la conservación no solo de las tortugas marinas, sino también de muchas otras especies migratorias del Pacífico Sur”, afirma.

Mascotas exóticas y tenencia responsable

La situación es distinta para las tortugas terrestres y semiacuáticas mantenidas como animales de compañía. En Chile, entre las especies más comunes se encuentran la tortuga argentina, la tortuga de orejas rojas, la mediterránea, la rusa y la morrocoy. A diferencia de las tortugas marinas presentes en aguas nacionales, estas especies corresponden a animales exóticos o introducidos.

Daniela Marcone, directora del Diplomado en Medicina y Manejo de Animales Exóticos de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, advierte que uno de los principales problemas es el desconocimiento de los requerimientos del animal. Además, enfatiza que “son animales que dependen al 100% de sus familias para suplir sus necesidades”.

La especialista explica que cada especie requiere condiciones específicas de temperatura, humedad, iluminación UVB, alimentación y espacio. Cuando estos requerimientos no se cumplen, pueden aparecer enfermedades graves asociadas a una tenencia inadecuada. “No son mascotas fáciles ni de bajo cuidado, muchas de las enfermedades que vemos en consulta están asociadas a mala tenencia”, afirma.

Otro de los puntos críticos es la liberación de estos animales en ambientes naturales: “Liberar una mascota generalmente no es devolverle la libertad. Muchas veces es todo lo contrario. Las mascotas no convencionales o exóticas han vivido bajo cuidado humano y muchas veces no tienen las herramientas para sobrevivir adecuadamente en vida libre. La liberación puede transformarse en una condena para ellas”, señala.

La tortuga de orejas rojas es uno de los ejemplos más conocidos, ya que es considerada una especie invasora por su capacidad de adaptarse a distintos ambientes, competir con fauna local, transmitir agentes infecciosos y alterar ecosistemas.

Por ello, la especialista recalca que ninguna mascota exótica debe ser liberada al ambiente. En caso de que una familia no pueda seguir cuidándola, recomienda buscar orientación profesional o alternativas responsables a través de centros autorizados, fundaciones o instituciones especializadas. “Lo más importante es informarse antes de adquirir una tortuga, conocer sus necesidades y preparar adecuadamente su llegada. El objetivo siempre debería ser que nuestra mascota viva bien y no solamente sobreviva”, concluye.