Cristina Vio, abogada U. de Chile y directora ejecutiva de ComunidadMujer:

"No se le puede pedir a las mujeres ser heroínas solo por querer vivir plenamente"

"No se puede pedir a las mujeres ser heroínas por querer vivir plenamente"
Abogada de la Universidad de Chile, la directora ejecutiva de ComunidadMujer resalta que aunque hay avances, queda mucho camino por recorrer en términos de autonomía económica, cuidados y liderazgo y participación.
Abogada de la Universidad de Chile, la directora ejecutiva de ComunidadMujer resalta que aunque hay avances, queda mucho camino por recorrer en términos de autonomía económica, cuidados y liderazgo y participación.
Para Cristina Vio, la maternidad la hizo ver de manera distinta la falta de equidad entre hombres y mujeres.
Para Cristina Vio, la maternidad la hizo ver de manera distinta la falta de equidad entre hombres y mujeres.
“Para sobrepasar las brechas y los obstáculos que tienen todas las mujeres desde que nacen hasta que mueren, en todo el ciclo de vida, tu sola voluntad no basta, porque es algo inabordable”, sostiene la directora ejecutiva de ComunidadMujer.
“Para sobrepasar las brechas y los obstáculos que tienen todas las mujeres desde que nacen hasta que mueren, en todo el ciclo de vida, tu sola voluntad no basta, porque es algo inabordable”, sostiene la directora ejecutiva de ComunidadMujer.

La imagen tiene una fuerza simbólica difícil de ignorar. Una mujer entrega la rectoría de la Universidad de Chile a otra mujer. Para Cristina Vio, directora ejecutiva de ComunidadMujer y egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, ese hecho trasciende el ámbito universitario y proyecta un mensaje poderoso hacia las nuevas generaciones. “Para ComunidadMujer es una alegría que una persona como Alejandra Mizala, que además ha estado íntimamente ligada a nuestra historia, sea rectora de la Universidad de Chile. No solamente por su trayectoria académica o por el aporte que ha hecho desde ese espacio a la igualdad y a la equidad de género, visibilizando temas en el ambiente educativo, sino que también por lo que significa que en una institución como la Universidad de Chile sea elegida rectora una mujer y por segunda vez”, señala.

La abogada egresada de la U. de Chile agrega una reflexión que conecta con su propia historia: “¿Qué tan potente puede ser la imagen de que pase la rectoría de una mujer a otra en la Universidad de Chile? Las niñas y las jóvenes que vean eso, probablemente van a sentir que sus horizontes son mucho más grandes que los nuestros”.

La afirmación no es casual. Habla desde la experiencia de una profesional que ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar, evidenciar y combatir las brechas que afectan a las mujeres. Pero también desde la mirada de una egresada que encontró en la Universidad de Chile un espacio donde la diversidad, la excelencia y el compromiso con lo público moldearon su manera de ejercer la profesión.

La Universidad primero, el Derecho después

Cuando recuerda el momento de decidir su futuro, Cristina Vio reconoce que la elección de la Universidad de Chile antecedió incluso a la de su carrera. “Primero decidí estudiar en la Universidad de Chile, después decidí estudiar Derecho”. Las razones siguen siendo las mismas que hoy reivindica como parte del sello de la institución. “Quería estudiar en la Universidad de Chile por la diversidad, por la excelencia y por el sentido republicano”.

Esa tríada marcó profundamente su experiencia formativa. La diversidad, explica, no era una consigna abstracta, sino una vivencia cotidiana. “Uno se encuentra con compañeros y compañeras que piensan distinto, que vienen de lugares distintos, y eso para mí era un valor en sí mismo, porque me formó también; me formó no solamente lo que me decían profesoras y profesores, sino también lo que me enseñó la comunidad”.

La excelencia, por su parte, representaba una oportunidad que valora hasta hoy. “Llegar a la Universidad de Chile es un privilegio que atesoro”. Y el sentido de lo público terminó convirtiéndose en una brújula permanente. “Donde esté puedo aportar al país en algo que trascienda, porque la Universidad de Chile nos trasciende y eso también se transmite a las y los estudiantes”.

Una mirada sistémica para abordar los desafíos del país

Proveniente de una familia de abogados, el Derecho apareció como una herramienta para comprender y transformar la realidad. “Me gustaba el derecho público, abordar problemas públicos, pensar desde la sociedad cómo podemos solucionar cosas”. La disciplina le ofrecía algo que buscaba: una mirada integral sobre las instituciones, las normas y las políticas que estructuran la vida colectiva. “Derecho te da esa mirada sistémica, desde lo público, que me interesaba mucho”. También encontró allí un método. “Tiene rigurosidad en cuanto a trabajar con evidencia, que me interesaba, para desarrollar políticas públicas”.

Dos décadas después, observa una coherencia entre aquella estudiante y la profesional que ha transitado por distintos espacios de incidencia. “He tenido la suerte de aplicar esos conocimientos desde distintas veredas. La verdad, lo que pensé en la universidad lo he podido ir cumpliendo en mi vida e ir aplicando lo que me enseñó la universidad”.

Más allá del estudio del derecho, de la diversidad de tendencias y del enriquecedor debate que se daba en la sala de clases, una de las experiencias que recuerda con más cariño es su participación en la selección de fútbol de la Facultad de Derecho. “Es un grupo que me sostiene y me acompaña hasta el día de hoy”, asegura. 

La experiencia amplió su mirada sobre la Universidad y le permitió conocer una diversidad que iba mucho más allá de la propia facultad. “Muchas veces uno va a la universidad, sobre todo a una universidad que es académicamente buena, y tiende a pensar solo en lo académico. Y ese espacio, el fútbol, me permitió conocer gente”. A través del deporte conoció estudiantes de distintas carreras, funcionarias y funcionarios, mujeres provenientes de diversos territorios y generaciones. “Me mostró la verdadera cara de la universidad”.

Entre las figuras académicas que marcaron su paso por la Universidad de Chile destaca a la profesora Ximena Fuentes. “Hice mi tesis con Ximena Fuentes, a quien admiro por su rigurosidad”. Añade: “Me llamaba mucho la atención su capacidad académica, la posibilidad de explicar cosas complejas fácil, su capacidad de producción laboral y académica”, como también su liderazgo en espacios históricamente dominados por hombres.

La observación resulta especialmente significativa considerando que hoy Cristina Vio también ocupa posiciones de liderazgo en espacios donde la producción de evidencia y la incidencia pública son fundamentales para impulsar transformaciones en términos de abrir camino a la equidad de género.

La maternidad y el descubrimiento de las brechas

Para Cristina Vio hay un momento en su historia que marca un antes y un después en la forma de comprender la desigualdad de género. Recuerda que “desde siempre sentí que las mujeres podían hacer todo y que no había demasiada diferencia”. Incluso durante sus años universitarios, esa convicción permanecía intacta. “Aunque sabía que existían, era una persona que desde muy pequeña se comportaba como si todos fuéramos iguales”.

Sin embargo, la experiencia de la maternidad modificó radicalmente esa percepción. “Fue la primera vez en que me di cuenta que más que solo vivir desde la convicción de que hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades, también requería medidas más intensas”.

Madre de tres hijos, comprendió que la igualdad formal no basta para enfrentar barreras estructurales profundamente arraigadas. “Las ganas de tener igualdad no bastan”. Esa constatación se convirtió también en un motor profesional. Asegura que “para sobrepasar las brechas y los obstáculos que tienen todas las mujeres desde que nacen hasta que mueren, en todo el ciclo de vida, tu sola voluntad no basta, porque es algo inabordable”.

Su reflexión cuestiona la idea de que el esfuerzo individual sea suficiente para resolver desigualdades sistémicas. “No se le puede pedir a las mujeres ser heroínas solo por querer vivir plenamente”.

ComunidadMujer: incidencia en el debate público

Actualmente, desde la dirección ejecutiva de ComunidadMujer, trabaja precisamente para generar evidencia, promover políticas públicas e impulsar cambios culturales que permitan avanzar hacia una sociedad más equitativa. La organización ha centrado su labor en ámbitos como los cuidados, la autonomía económica, la participación y liderazgo, la pobreza y la violencia de género.

Al analizar la situación actual, Vio reconoce avances, pero advierte que persisten desafíos estructurales. Las brechas siguen presentes en prácticamente todos los ámbitos, entre ellos el trabajo doméstico y de cuidados. “Las mujeres desarrollan dos tercios del cuidado en Chile” y eso es una carga que limita sus oportunidades laborales, educativas y personales, señala. Explica que el trabajo doméstico “en Chile es desarrollado por mujeres que dedican más de dos horas al día a este tipo de labores, más que los hombres. Eso implica que son 14 horas a la semana y es más de un mes al año. Todo ese tiempo es tiempo que las mujeres no pueden descansar, que no pueden capacitarse, que no pueden trabajar”. Agrega que “las mujeres se insertan menos, están más en la informalidad y cuando se reinsertan en el mercado laboral formal tienen menos adherencia, o sea, entran y salen; y cada vez que vuelven a entrar muchas veces regresan en peores posiciones. Entonces, cada vez ganan menos (...) Todo eso tiene una implicancia para su autonomía económica”.

Respecto a participación y liderazgo, su observación  es que “estamos estancadas; a pesar de la ley de cuotas, todavía no alcanzamos el 40% en ninguna de las dos cámaras del Congreso Nacional. Tenemos cero porcentaje de gobernadoras. A nivel privado también, mientras más poder hay, menos presencia femenina hay. En vulnerabilidad, la tasa de pobreza de las mujeres es mayor, particularmente cuando son mujeres jefas de hogar; en hogares monoparentales, es más intenso. Y violencia, ¿para qué decir? Se podría decir que es estable la cifra de femicidios, pero siguen existiendo y la única cifra aceptable debería ser cero. Entonces, hay mucho camino por recorrer y esto no es una agenda que sea solo de las mujeres. Ni siquiera es económicamente inteligente tener a la mitad de la población que está capacitada y dejarla ‘en la banca’, por así decirlo,  sin jugar, sin poder desarrollarse plenamente en todos los ámbitos”.

Reflexionando sobre los 24 años de ComunidadMujer sostiene: “Hemos hecho incidencia, generado evidencia. Durante estos 24 años también tenemos proyectos a nivel local funcionando todos los años. De hecho, ahora estamos evaluando proyectos a lo largo de todo Chile, proyectos comunitarios mediante fondos concursables”. En este escenario, lo que más destaca es “haber puesto el tema de los cuidados en la palestra pública, a través de las valoraciones del trabajo doméstico de cuidados no remunerados que hemos hecho, de los informes que hemos desarrollado sobre el mercado laboral. Y no como un tema privado ni feminizado, sino que como un tema que debe ser abordado socialmente”.