El encuentro fue moderado por el académico del Departamento de Arquitectura de la Facultad de Arquitecura y Urbanismo de la Universidad de Chile (FAU), profesor Enrique Walker, junto a representantes del Centro de Estudiantes de Arquitectura, quienes plantearon preguntas propias y recogieron consultas del público estudiantil ante cerca de 200 personas.
El encuentro permitió que las y los asistentes conocieran de primera mano la visión de uno de los arquitectos chilenos de mayor proyección internacional, autor de obras emblemáticas como el Teatro Regional del Biobío, la Torre de Telecomunicaciones de Santiago, el Pabellón de la Serpentine Gallery en Londres y NAVE. En un formato cercano y distendido, Radić Clarke respondió preguntas preparadas por los organizadores y otras formuladas directamente por estudiantes, generando un diálogo horizontal que dio sentido al nombre de la actividad: “Encuentro entre Pares”.
Alem Rapimán, presidente del Centro de Estudiantes de Arquitectura (CEArq), señaló que fue el propio Smiljan Radić Clarke quien se contactó con ellos a través del profesor Walker y que “nosotros, como centro, recibimos contentos la noticia de que quisiera venir a nuestra escuela e hicimos todo lo posible para llevar a cabo esta actividad. Nos sentimos muy contentos como equipo de poder haber traído al Premio Pritzker, teniendo en cuenta la relevancia que implica ganar un reconocimiento de esta categoría, así que estamos súper contentos de que haya resultado muy bien, con la cantidad de público que tuvimos”.
Por su parte, Smiljan Radić Clarke sostuvo que “creo que una escuela de arquitectura debe, ante todo, lograr que sus estudiantes se encanten con la disciplina. Ese interés se cultiva con la curiosidad, la lectura, los viajes y la observación del mundo que nos rodea. Más que entregar respuestas cerradas, la formación debe fomentar una flexibilidad intelectual que permita enfrentar los desafíos del futuro con una mirada crítica y abierta”.
Durante la conversación, el arquitecto abordó temas como la relación entre arquitectura y paisaje, el valor de la experiencia en el proceso creativo, la importancia de la intuición y el trabajo constante en el desarrollo de los proyectos, así como el papel de las referencias culturales y materiales en la práctica arquitectónica. Lejos de ofrecer recetas o respuestas definitivas, invitó a las y los futuros arquitectos a cultivar una mirada crítica, flexible y abierta frente a los problemas del diseño, enfatizando que la arquitectura es el resultado de una búsqueda permanente más que de revelaciones instantáneas.
Uno de los aspectos más destacados de su intervención fue la reflexión sobre la formación profesional y el rol de las escuelas de arquitectura. Radić Clarke sostuvo que uno de los mayores desafíos de la enseñanza es generar en los estudiantes un verdadero “encantamiento” por la disciplina, promoviendo la curiosidad, la experimentación y el pensamiento propio por sobre la repetición de fórmulas o tendencias pasajeras. En ese sentido, recordó experiencias que marcaron su propia formación y valoró especialmente el impacto que pueden tener los buenos docentes en la trayectoria de un futuro arquitecto.
El arquitecto también compartió su mirada sobre la responsabilidad social de la profesión, señalando que el principal compromiso de un arquitecto es realizar buena arquitectura, entendiendo que un proyecto de calidad incorpora, de manera inherente, aspectos urbanos, sociales y ambientales. Asimismo, manifestó su preocupación por la forma en que se interviene el paisaje en Chile y llamó a desarrollar una relación más cuidadosa y respetuosa con el entorno construido y natural.
En varios momentos del conversatorio, Radić Clarke puso énfasis en la importancia de mantener una actitud de aprendizaje permanente. Frente a las consultas sobre inteligencia artificial, nuevas tecnologías y herramientas digitales, sostuvo que la flexibilidad intelectual será una de las capacidades más relevantes para las nuevas generaciones, pero que esta solo puede construirse sobre una sólida base cultural, alimentada por la lectura, los viajes y la observación directa de la ciudad y sus habitantes.
Otro de los temas que despertó gran interés entre el público fue la discusión sobre el estado actual de la arquitectura chilena y la necesidad de fortalecer los espacios de debate disciplinar. A juicio de Radić Clarke, “la arquitectura requiere instancias en las que se confronten ideas, se cuestionen las prácticas establecidas y se promueva una reflexión crítica sobre el impacto que tienen los proyectos en la sociedad y en la construcción de las ciudades, más allá de las modas o los discursos predominantes”.
La conversación también permitió conocer aspectos más personales de su trayectoria profesional. El laureado del Premio Pritzker 2026 relató experiencias de sus años de formación en Italia, recordó los inicios de su carrera en Chile y explicó cómo muchas de sus obras han surgido de un largo proceso de experimentación y trabajo colaborativo. Al mismo tiempo, destacó que el reconocimiento internacional no ha modificado la escala de su práctica profesional, que continúa desarrollando con un equipo reducido y una fuerte dedicación al proceso creativo.
La visita de Smiljan Radić Clarke a la FAU se enmarca en un recorrido que el arquitecto está realizando por distintas escuelas de arquitectura del país con el propósito de acercarse a las nuevas generaciones y conocer sus inquietudes. En ese contexto, la actividad organizada por el Centro de Estudiantes y el profesor Enrique Walker reafirmó el compromiso de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile con la creación de espacios de diálogo, pensamiento crítico e intercambio académico entre sus estudiantes y figuras de referencia de la arquitectura contemporánea.
Como quedó de manifiesto en la masiva convocatoria y en la activa participación del público, “Encuentro entre Pares” permitió, tal como lo señaló una estudiante, “escuchar la experiencia de un arquitecto reconocido mundialmente y abrir una conversación sobre el presente y el futuro de la disciplina, inspirándonos a ver nuestra formación con curiosidad, rigor y una mirada comprometida con los desafíos de la arquitectura y de la ciudad”.