Información geológica estratégica

Cuando el subsuelo cambia las cuentas: estudio U. de Chile revela riesgos mineros hasta 50% mayores

Estudio U. de Chile: cuando el subsuelo cambia las cuentas de la minería
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Los testigos de sondaje son una de las principales fuentes de información para conocer un yacimiento y anticipar riesgos que pueden impactar el valor de un proyecto minero.
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“Si no entendemos bien el yacimiento, podemos tomar decisiones económicas sobre una realidad que no existe exactamente como la imaginamos”, advierte Alejandro Cáceres, primer autor del estudio.
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La imagen muestra cómo la información geológica del yacimiento se conecta con el plan de extracción y, finalmente, con el riesgo financiero del proyecto minero.
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Xavier Emery, profesor titular del Departamento de Ingeniería de Minas de la FCFM e investigador del AMTC de la U. de Chile, es coautor del estudio publicado en Mineral Economics.
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Cada muestra tomada en terreno puede aportar información clave sobre el yacimiento y reducir puntos ciegos en la evaluación económica de un proyecto minero.

En minería, buena parte de las decisiones más relevantes se toma mirando hacia un lugar que nunca se conoce por completo: el subsuelo. Aunque los sondajes, ensayos y modelos geológicos permiten construir una imagen del yacimiento, esa información siempre es parcial. Y cuando lo que existe bajo tierra no coincide con lo proyectado, las consecuencias pueden ser millonarias.

Esa es la pregunta que aborda una investigación desarrollada por el profesor Alejandro Manuel Cáceres Saavedra, primer autor del estudio e instructor adjunto del Departamento de Ingeniería de Minas (DIMin) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, junto al profesor titular Xavier Emery, de la misma unidad académica. Ambos investigadores también integran el Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Casa de Bello.

El artículo, titulado “The financial value of geological data acquisition: Optimizing mining investments by mitigating geological uncertainty”, fue publicado en Mineral Economics, revista de Springer Nature, y propone una metodología para conectar la incertidumbre geológica con el riesgo financiero de los proyectos mineros.

En minería, las decisiones se toman siempre con información incompleta. Aunque se perforan sondajes, estos solo muestran una fracción ínfima del yacimiento. A partir de esos pocos datos se construye una imagen de cómo es el depósito: cuánto mineral contiene, qué ley tiene y cómo podría explotarse”, explica Alejandro Cáceres.

El problema, agrega, es que la realidad bajo tierra puede ser distinta al modelo. Puede haber menos mineral del esperado, leyes más bajas, zonas más complejas, materiales más difíciles de procesar o costos operacionales mayores. “Cuando eso ocurre, el proyecto produce menos, cuesta más o demora más de lo previsto”, señala.

Por eso, sostiene el académico, la incertidumbre geológica no es solo un asunto técnico. También es un riesgo económico. “Lo que no se conoce bien bajo tierra puede terminar afectando los ingresos, los costos, el financiamiento y, en algunos casos, la viabilidad misma del proyecto. Dicho de forma simple: si no entendemos bien el yacimiento, podemos tomar decisiones económicas sobre una realidad que no existe exactamente como la imaginamos”.

Cuando el riesgo se arrastra en el tiempo

Uno de los principales hallazgos del estudio de la Casa de Bello es que los modelos financieros tradicionales pueden subestimar el riesgo de un proyecto minero hasta en un 50% cuando no incorporan adecuadamente la incertidumbre geológica.

La razón está en la forma en que se explotan los yacimientos. En minería, la extracción sigue una secuencia en el tiempo. Si una zona del depósito tiene características distintas a las proyectadas, esa diferencia no afecta solo un punto aislado, sino que puede propagarse durante meses o años de producción.

“La mineralización geológica tiene continuidad espacial: si una zona del yacimiento es distinta a lo esperado, esa diferencia no afecta un solo punto, sino que se arrastra a lo largo de la secuencia de extracción y puede impactar varios meses o años de producción”, explica Cáceres.

En términos financieros, esto significa que los flujos de caja del proyecto también quedan conectados entre sí. Si el modelo no reconoce esa relación, puede mostrar un proyecto más seguro de lo que realmente es.

“Esto no significa que el proyecto sea necesariamente malo, significa que el riesgo puede estar mal medido. Y cuando el riesgo está mal medido, también quedan mal calibradas las decisiones de inversión, financiamiento y desarrollo”, advierte el investigador.

La consecuencia práctica, agrega, es relevante: una empresa podría aprobar un proyecto creyendo que tiene menos riesgo del real; los inversionistas podrían recibir una visión demasiado optimista; y los bancos podrían financiarlo sin ver completamente su exposición. El lado positivo es que conocer ese riesgo de antemano permite tomar mejores decisiones y, en el largo plazo, aumentar la tasa de éxito de los proyectos mineros.

Una metodología para decidir dónde invertir en información

Para abordar este problema, el estudio propone el marco Financial Value of Geo-Information (FVG), una metodología que integra simulación geoestadística, modelos financieros y optimización de inversiones en información geológica.

En simple, el modelo permite estimar cuánto valor financiero puede generar una campaña de sondajes, ensayos geoquímicos, pruebas geometalúrgicas u otros estudios orientados a conocer mejor el yacimiento.

La idea es cambiar la forma en que miramos los sondajes y los estudios geológicos. Muchas veces se ven solo como un costo, pero en realidad son una inversión: ayudan a reducir la incertidumbre y a tomar mejores decisiones”, plantea Cáceres.

La metodología no apunta simplemente a perforar más, sino a responder preguntas estratégicas: dónde conviene obtener nueva información, qué parte del yacimiento genera más incertidumbre económica, cuánto vale la pena invertir y cuándo deja de ser rentable seguir gastando en nuevos datos.

“La metodología conecta la información geológica con el riesgo financiero. Permite identificar qué partes del yacimiento, vinculadas a períodos de la explotación, generan más incertidumbre en los resultados económicos, y priorizar allí la inversión en información”, explica el académico.

El estudio compara esta lógica con la optimización de un portafolio de inversiones. Frente a un presupuesto limitado, la metodología busca distribuir los recursos de manera que permitan reducir lo más posible el riesgo total del proyecto. “En simple, ayuda a decidir dónde la nueva información vale más”, resume Cáceres.

Un caso aplicado a minería del cobre en Chile

La investigación aplicó esta metodología a un caso real de un proyecto cuprífero en Chile, cuyos datos geológicos y económicos fueron anonimizados. Allí, los autores analizaron cómo la incertidumbre sobre la ley de cobre podía impactar la evaluación financiera del proyecto.

Los resultados muestran que, al considerar correctamente la relación entre la incertidumbre geológica y los flujos de caja en el tiempo, la volatilidad del Valor Actual Neto (VAN o NPV, por sus siglas en inglés) podía estar siendo subestimada de forma importante.

En el caso estudiado, al aplicar una estrategia optimizada de adquisición de información geológica, la volatilidad del NPV disminuyó desde US$1.450 millones a US$968 millones, una reducción cercana al 33%. Además, al reconocer esa menor exposición al riesgo, el valor esperado equivalente del proyecto aumentó de US$11.630 millones a US$12.640 millones.

Para los autores, estos resultados muestran que invertir en información geológica puede tener un impacto financiero directo. No solo mejora el conocimiento técnico del yacimiento, sino que también permite proteger el valor económico del proyecto y reducir la posibilidad de sorpresas costosas durante su desarrollo.

Un puente entre geociencias, minería y finanzas

La propuesta busca entregar herramientas para empresas mineras, inversionistas, bancos y otros actores vinculados al desarrollo de proyectos. Su aplicación puede ser útil en etapas de prefactibilidad y factibilidad, planificación de campañas de sondajes, evaluación de activos, financiamiento, fusiones y adquisiciones.

El trabajo también refuerza el aporte interdisciplinario de la Universidad de Chile en un ámbito estratégico para el país: conectar geociencias, planificación minera, evaluación económica y gestión del riesgo.

“La información geológica tiene valor financiero. Conocer mejor el yacimiento no solo mejora el modelo geológico: también protege el valor del proyecto y reduce la probabilidad de sorpresas costosas cuando los riesgos se materializan”, concluye Cáceres. 

La investigación fue financiada y apoyada por Codelco, a través del programa Piensa Minería; la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile (ANID); el Advanced Mining Technology Center; y GeoInnova.