Salud pública

Investigación U. de Chile busca abrir camino a una política pública preventiva contra el cáncer gástrico

Investigación U. de Chile apunta a política pública contra cáncer gástrico
La investigación apunta a determinar los resultados de un abordaje familiar para la erradicación de la infección estomacal por Helicobacter Pylori, así como su costo efectividad.
La investigación apunta a evaluar un abordaje familiar para el tamizaje y la erradicación de la infección por Helicobacter pylori, así como su costo-efectividad.
El equipo de investigación, compuesto por las estudiantes de postgrado Yanira Campusano y Camila Cabrera, junto con los doctores Yalda Lucero y Miguel O'Ryan (al centro).
El equipo de investigación, integrado por las estudiantes de postgrado Yanira Campusano y Camila Cabrera, junto con los doctores Yalda Lucero y Miguel O’Ryan, en el centro.
Doctora Yalda Lucero
La doctora Yalda Lucero, investigadora principal del proyecto.
La estudiante de Magíster en Microbiología Camila Cabrera
Camila Cabrera, estudiante de Magíster en Microbiología.
La estudiante de Magíster en Microbiología Yanira Campusano
Yanira Campusano, estudiante de Magíster en Microbiología.

Hace más de 15 años, un equipo de la U. de Chile comenzó a estudiar cómo se comporta la infección por Helicobacter pylori en niñas, niños y adolescentes. Esa línea de investigación es la base del nuevo proyecto, explica la doctora Yalda Lucero, pediatra, gastroenteróloga y directora del Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil Norte. “Nuestro foco inicial fue determinar cuál era la dinámica de infección de esta bacteria en niños. Entonces estudiamos y seguimos cohortes de lactantes y niños sanos, determinando mediante test no invasivos si estaban o no infectados. La evidencia que generamos nos permitió determinar que aproximadamente uno de cada cuatro escolares y uno de cada tres adolescentes pueden tener la infección. También pudimos ver que, si bien la mayoría de estos niños y jóvenes se mantienen asintomáticos, algunos de ellos comienzan a presentar molestias digestivas leves entre los ocho y los diez años, sin llegar a motivar una consulta médica, y tienen alteración en biomarcadores medidos en sangre que son sugerentes de que esta bacteria está produciendo una inflamación de su mucosa gástrica”.

Lo grave de esta infección, añade, es que “Chile es un país con una gran prevalencia y mortalidad por cáncer gástrico. Y Helicobacter pylori está claramente identificado como un factor causante de este tipo de cáncer en el largo plazo; después de varias décadas de tener presencia de esta bacteria en la mucosa gástrica se puede desencadenar esta enfermedad. Por otra parte, las guías internacionales de manejo de esta infección provienen de países occidentales del hemisferio norte, en los cuales el cáncer gástrico no es un problema. En esas recomendaciones se sugiere que en niños que no tengan úlceras digestivas demostradas por endoscopia no debiera hacerse una eliminación de la bacteria. Pero en nuestro país, la asociación con riesgo de desarrollar cáncer gástrico es de mucho riesgo y hay que tenerlo presente”.

Por ello, agrega, “empezamos a pensar que teníamos que generar evidencia para cambiar ese paradigma, al igual que lo estaban haciendo en China, Taiwán y Corea, porque ellos también tienen una alta prevalencia de cáncer gástrico. De esta forma, comenzamos en el año 2019 a hacer ensayos clínicos con niños de 10 a 12 años, y después con adolescentes de entre 15 y 17 años, todos asintomáticos para esta infección, organizándolos en grupos de intervención (erradicar la bacteria con antibióticos) y control. Pudimos ver que los niños que tenían Helicobacter pylori, comparados con niños no infectados, tenían unos biomarcadores en sangre que eran sugerentes de que había inflamación en la mucosa gástrica; y cuando los erradicamos, aquellos que eliminaron la bacteria llegaron a niveles de estos biomarcadores en un rango similar a los que no tenían la infección, a diferencia de los que mantenían la infección, en que persistían elevados”.

Por último, en ese mismo estudio Fondecyt Regular recientemente concluido, evaluaron la tasa de reinfección, que es de aproximadamente un 5% por año, y el efecto que tenían tanto la infección bacteriana como el tratamiento antibiótico para erradicar la bacteria en la microbiota intestinal, “porque este conjunto de bacterias que está en el intestino tiene un efecto global en la salud del organismo; entonces, nuestro temor era que tratar a personas aparentemente sanas pudiera generar un daño en su microbiota. Y lo que constatamos es que sí se genera una alteración, pero es transitoria y revierte a los seis meses de terminado el tratamiento antibiótico”. Esta parte del estudio será liderada por el doctor Sergio George, que actualmente está haciendo un postdoctorado en esta área.

Estudio interinstitucional

El proyecto Fondecyt Regular recientemente adjudicado por este grupo, titulado “Costo-efectividad y seguridad microbiológica de una estrategia de detección y tratamiento familiar para la erradicación de Helicobacter pylori en Chile: un estudio comparativo con la práctica actual”, reúne toda la evidencia generada en estas casi dos décadas de investigación para hacer una pesquisa de esta infección en adolescentes sanos y sus familias, con el fin de tratar a los infectados. Esto con el objetivo de probar una estrategia de control poblacional de la infección, que ha dado resultados prometedores en países de Asia.

Para ello, estudiarán aproximadamente 130 adolescentes sanos con infección por H. pylori y sus familias, entre estudiantes del Liceo Gabriela Mistral de la comuna de Independencia y de un establecimiento educacional de la comuna de Molina, en la Región del Maule. “Dado que la prevalencia de esta infección es de aproximadamente un 40% en adolescentes, muestrearemos a cerca de 400 voluntarios que nunca se hayan hecho una endoscopía ni hayan tomado antibióticos por H. pylori. A los que sí tengan la bacteria, lo que determinaremos por un test de aire espirado, se les ofrecerá tratamiento a ellos y estudio y eventual tratamiento a todos los integrantes de su grupo familiar que sean mayores de 12 años. Y este enfoque es porque hemos visto en estudios previos que muchos de los jóvenes a los que se les erradica la bacteria se reinfectan uno o dos años después, por lo general contagiados por una persona con la que viven y que no se ha tratado”, explica la doctora Lucero.

El tratamiento consistirá en dosis altas de un bloqueador del ácido gástrico, tipo omeprazol, y amoxicilina por dos semanas -innovando respecto de la intervención habitual, que combina tres antibióticos con un inhibidor de bomba de protones, como es el omeprazol o sus derivados-. Al término de este plazo, realizarán nuevamente el test de aire espirado, para ver si se produjo la erradicación bacteriana. “Además, como a estos voluntarios no les haremos endoscopía porque están sanos, nuevamente vamos a estudiar los biomarcadores inflamatorios en sangre y, también, el efecto del tratamiento en la microbiota con muestras de deposiciones. Nos parece que es una aproximación bastante holística, pues vamos a buscar la infección en población sana, para hacer una intervención preventiva de una patología relevante como es el cáncer gástrico. Esto se realizará a partir de la pesquisa en adolescentes en sus colegios, por tratarse de un grupo cautivo, porque es un modelo interesante para proyectarlo después como estrategia de salud pública”.

Para determinar este esquema de tratamiento, explica la doctora, “también trabajamos junto a investigadores de la Universidad Católica, grupo liderado por los doctores Arnoldo Riquelme y Carolina Serrano, que tienen una larga línea de estudio en H. pylori. Este grupo académico lleva muchos años trabajando con pacientes adultos en Molina, en la Región del Maule, y nos van a aportar el punto de referencia de cuál es la tasa de erradicación, cuáles son los resultados de la terapia antibiótica habitual en adultos que consultan y se tratan por síntomas, como también el efecto en la microbiota y la adherencia al tratamiento. Es decir, los mismos parámetros que vamos a determinar nosotros en este modelo familiar preventivo, para compararlos con el grupo de tratamiento estándar actual. Además, reclutarán pacientes en un centro educacional de Molina, aportando al modelo de enfoque familiar. Es una asociación muy interesante porque junta dos grupos de investigación en esta bacteria, con muchos años de experiencia, pero con visiones diferentes: nosotros desde una aproximación más preventiva y ellos más terapéutica”.

Por último, la doctora Lucero señala que en China ya se han realizado intervenciones familiares, pero partiendo desde casos índice con síntomas. “Lo novedoso es que nosotros iniciaremos una pesquisa en jóvenes asintomáticos, para llegar también a sus familiares y erradicar la bacteria en grupo. Porque si los resultados son favorables, pensamos que esta podría ser una estrategia de salud pública: la búsqueda activa de H. pylori y tratamiento familiar. Por ello es que nos asociamos con un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas liderado por el doctor Denis Sauré, que van a contribuir con estudios de costo-efectividad de la aplicación de estas medidas para la posible disminución del cáncer gástrico en el país. Y es que la frecuencia de esta enfermedad oncológica es menor al 1%, pero justamente se concentra en aquellos que tienen Helicobacter pylori”.