A poco más de 30 kilómetros del centro de Santiago, en la comuna de Maipú, se encuentra este territorio que ha resistido incendios, presiones urbanas, conflictos ambientales y transformaciones del paisaje. El primer registro documentado de puma (Puma concolor) en el área protegida y la reaparición del gato colocolo (Leopardus colocolo), después de más de seis años, evidencian la relevancia de Quebrada de la Plata como corredor ecológico para la fauna silvestre de la zona central de Chile, en un contexto marcado por crecientes desafíos de conservación.
Los hallazgos fueron obtenidos mediante el monitoreo de fauna con cámaras trampa desarrollado por el Centro de Gestión Ambiental y Biodiversidad (CGAB) de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile. Las imágenes representan una valiosa evidencia científica para comprender el funcionamiento ecosistémico de este territorio y reforzar la necesidad de protegerlo debido a la biodiversidad que alberga en la zona central.
El Monumento Natural Quebrada de la Plata supera las mil hectáreas de superficie y forma parte de la Estación Experimental Agronómica Germán Greve Silva, administrada por la Facultad de Ciencias Agronómicas (FCA) de la Universidad de Chile. Este ecosistema es reconocido internacionalmente como uno de los puntos críticos de biodiversidad del planeta debido a sus altos niveles de endemismo y al avanzado estado de amenaza que enfrentan sus especies y hábitats.
“En este territorio habitan al menos 87 especies de vertebrados, entre anfibios, reptiles, aves y mamíferos; 19 de ellas son endémicas de Chile. Bosques de peumo y guayacán, quebradas húmedas, laderas de exposición norte y sur, cursos de agua temporales y una compleja red ecológica convierten a este espacio en un verdadero refugio para la biodiversidad de la Región Metropolitana. El valor de Quebrada de la Plata trasciende su riqueza biológica; durante décadas ha sido un espacio para la investigación científica, la formación de estudiantes, la educación ambiental y la vinculación con las comunidades”, señala Pabla Sánchez Fuentes, coordinadora del Monumento Natural Quebrada de la Plata de la FCA de la Universidad de Chile.
La Quebrada de la Plata, recientemente recategorizada como Monumento Natural bajo el nuevo Sistema Nacional de Áreas Protegidas, representa un patrimonio ecológico, histórico y cultural para habitantes de Maipú, Pudahuel, Padre Hurtado, Curacaví y otros sectores de la zona central que han participado activamente en su defensa y conservación.
El 14 de noviembre de 2016, el territorio obtuvo oficialmente la categoría de Santuario de la Naturaleza; el mismo día, un voraz incendio afectó cerca del 79% de su superficie. El plan de restauración ecológica de la Quebrada de la Plata incluyó actividades de monitoreo por parte del CGAB, liderado por la Dra. Valeria Rojas, académica de Favet. Desde entonces, equipos de académicos, profesionales y estudiantes han generado información sobre anfibios, reptiles, aves y mamíferos presentes en el territorio, contribuyendo al conocimiento de uno de los ecosistemas más amenazados del país, especialmente en el marco del Diplomado en Conservación y Manejo de Fauna Silvestre de la Facultad.
Los registros del puma y del gato colocolo forman parte de las acciones desarrolladas en la investigación doctoral de Constanza Cabello-Araya, profesional del CGAB y estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Su tesis busca explorar nuevas aproximaciones socioecológicas, multiespecie y situadas para la conservación de la naturaleza, integrando herramientas provenientes de las ciencias sociales, el poshumanismo y las ciencias naturales para fortalecer la gestión y protección de la biodiversidad.
“La información generada mediante el desarrollo de actividades de monitoreo permite comprender mejor el estado de conservación de los ecosistemas y aportar evidencia para la toma de decisiones. Para los especialistas, el valor de estos hallazgos va mucho más allá de la presencia de dos especies emblemáticas”, sostiene Constanza Cabello-Araya, quien también es médica veterinaria y profesora adjunta de Favet.
El puma es el principal depredador terrestre de Chile y requiere amplios territorios para desplazarse, reproducirse y encontrar alimento. Su presencia suele asociarse a ecosistemas capaces de sostener cadenas tróficas complejas y procesos ecológicos funcionales. Por su parte, el gato colocolo representa uno de los felinos más difíciles de observar en la zona central debido a sus hábitos esquivos. Su reaparición después de más de seis años sin registros vuelve a poner en evidencia la capacidad del territorio para ofrecer refugio y condiciones adecuadas para especies de alto valor para la conservación.
“Muchas veces entendemos las áreas protegidas como espacios delimitados por un polígono en un mapa. Sin embargo, especies como el puma y el gato colocolo nos muestran exactamente lo contrario. Su presencia nos habla de movimiento, de conectividad y de relaciones ecológicas que exceden los límites administrativos de cualquier área protegida”, agrega la investigadora, destacando que la conservación no consiste únicamente en evitar la desaparición de especies, sino también en mantener las condiciones que permitan la coexistencia entre múltiples formas de vida.
Sánchez se une a esta reflexión afirmando que “estos hallazgos son especialmente importantes considerando las múltiples amenazas que históricamente ha enfrentado el área y demuestran que los esfuerzos de conservación, monitoreo y restauración están contribuyendo a mantener este corredor ecológico”.
Hoy, en el Monumento Natural se llevan a cabo diversas iniciativas que buscan impulsar su restauración socioecológica, entre las que destacan actividades de reforestación, obras de conservación de agua y suelo, y control de erosión. Asimismo, se implementan medidas de seguridad y vigilancia relacionadas con la habilitación de infraestructura, investigación y docencia, y educación ambiental.
A pesar de estos resultados alentadores, los desafíos para la conservación continúan siendo significativos. Por ejemplo, la expansión urbana con la propuesta de construcción de la autopista Orbital Norponiente constituye una de las principales amenazas para especies de amplia movilidad como el puma, incrementando el riesgo de atropellos y limitando el desplazamiento. A ello se suman futuras presiones asociadas a proyectos de infraestructura que podrían afectar la conectividad ecológica del sector. En este escenario, los registros obtenidos mediante monitoreo adquieren una relevancia estratégica para la planificación territorial y la toma de decisiones.