Directora del CIEG-UNAM

Amneris Chaparro: “La perspectiva de género debe estar en todo el proceso editorial”

Amneris Chaparro: “La perspectiva de género debe estar en todo el proceso"
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Amneris Chaparro Martínez, directora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, participó en el Seminario Internacional “Desafíos de la edición universitaria desde instituciones públicas”, realizado en la Casa Central de la Universidad de Chile.
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Durante su participación en la mesa “El impulso del género y los derechos humanos desde la edición universitaria”, Amneris Chaparro abordó el rol de la edición feminista y la importancia de incorporar la perspectiva de género en todo el proceso editorial.
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El encuentro reunió a representantes de universidades e instituciones culturales de América Latina para debatir sobre los desafíos de la edición universitaria pública, la circulación del conocimiento y la construcción de catálogos más diversos.

La edición universitaria enfrenta hoy el desafío de fortalecer su rol público y asumir la importancia de incluir la perspectiva de género, en un escenario marcado por nuevas formas de lectura, la circulación del conocimiento y la transformación del libro. Estos temas fueron abordados en el seminario internacional “Desafíos de la edición universitaria desde instituciones públicas”, realizado en la Casa Central de la Universidad de Chile, que reunió a especialistas nacionales e internacionales del área.

Entre sus participantes estuvo Amneris Chaparro Martínez, teórica política, investigadora y directora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México (CIEG-UNAM). Su trabajo aborda los estudios de género, las teorías feministas, el movimiento feminista contemporáneo y las epistemologías.

La académica participó en la mesa “El impulso del género y los derechos humanos desde la edición universitaria”, instancia en la que se abordó el impacto de la perspectiva de género en los catálogos universitarios, la legitimación de nuevos saberes y el potencial transformador de la edición pública. En esta entrevista concedida durante su visita, profundiza en la necesidad de incorporar la perspectiva de género no solo en los contenidos publicados, sino también en las prácticas, decisiones y relaciones que forman parte del trabajo editorial.

- ¿Qué significa para usted participar en este tipo de encuentros y por qué considera importante fortalecer las redes de colaboración entre universidades latinoamericanas?

Para mí, este tipo de participaciones es muy importante porque son necesarias las comunicaciones interinstitucionales y la creación de vínculos con espacios que también tienen una mirada y una postura a favor de construir sociedades más justas, más democráticas, más vivibles, sociedades feministas.

Creo que es sustancial que las universidades públicas sean vanguardistas en ese sentido. Tanto el CIEG como, me voy a atrever a decir, la Coordinación para la Igualdad de Género de la UNAM, tenemos un compromiso que va más allá de los muros de la universidad.

- ¿Cómo pueden las editoriales universitarias, principalmente públicas, contribuir a que el conocimiento llegue más allá de los espacios académicos y dialogue con la sociedad?

Por un lado, mediante la accesibilidad de las publicaciones. Estamos comprometidas con el acceso abierto, pero también con tener publicaciones cuyos precios sean moderados y que utilicen un lenguaje que, si bien puede ser experto y estar producido a partir de investigaciones de nicho, sea inteligible para cualquier persona que tome un libro.

También hay un compromiso con el tipo de publicaciones que hacemos. En el caso del CIEG, tenemos una colección de conceptos clave de los estudios de género que va en su tercer volumen. Lo que busca es ofrecer una mirada muy directa y didáctica sobre términos centrales de nuestro campo de conocimiento para que, a partir de esa lectura, las personas puedan indagar más. Ahí hay una convicción política que se junta con la convicción académica de producir un conocimiento que fortalezca el campo.

- En el contexto latinoamericano actual, ¿qué significa pensar una edición universitaria con perspectiva de género?

Hay que considerar que no existe ningún espacio de la vida social que no esté informado por las lógicas de género. En ese sentido, hay una intervención directa desde la edición feminista para revelar que este también es un espacio que se ha construido a partir de miradas androcéntricas, miradas que dejan fuera a más de la mitad de la humanidad.

Es una intervención que no puede no hacerse. Ese es el papel del feminismo en la región, con sus particularidades, sus historias contextuales y sus propias preocupaciones locales, pero que al final del día también busca un bien común mayor: sociedades menos horribles para las mujeres y las personas feminizadas.

- Usted ha planteado que la perspectiva de género no debe reflejarse únicamente en los contenidos publicados. ¿Cómo debería incorporarse en las prácticas editoriales, la selección de autorías y la construcción de los catálogos?

Yo creo que hay que partir preguntándonos qué estamos entendiendo por perspectiva de género. Es una herramienta y una metodología que nos permite visibilizar cuerpos, espacios, aportaciones e intereses de quienes han sido excluidas formalmente de la historia de la humanidad. Las mujeres siempre han estado ahí haciendo trabajo, pero se las ha invisibilizado.

La perspectiva de género pone de relieve esas invisibilizaciones. En ese sentido, es una metodología y una práctica que se lleva al quehacer cotidiano; es una práctica de trabajo, pero considero que no puede ir sola, sino que debe estar acompañada por una politización feminista.

Hay una ética feminista del trabajo que nos gustaría que todas las personas, de una u otra manera, implementaran en su día a día. El feminismo es también un ejercicio político, ético y cotidiano. Si lo sumas a herramientas como la perspectiva de género o la interseccionalidad, tienes una combinación que no solo se refleja en las publicaciones, sino en todo un proceso de trabajo.

- ¿Por qué sigue siendo necesario hablar de perspectiva de género y feminismos cuando muchas veces se considera que los avances ya están consolidados?

Porque vivimos en mundos violentos, donde tenemos mucha evidencia empírica sobre las enormes desigualdades económicas, políticas, sociales y de estatus que viven las mujeres y las diversidades sexogenéricas. También existen espacios institucionales donde la interseccionalidad y la perspectiva de género han sido secuestradas como tropos que meramente adornan el lenguaje, pero que no se traducen en políticas públicas o escolares efectivas que transformen vidas.

Seguimos viviendo en espacios donde, si pensamos que ya ganamos, quiere decir que todavía nos falta mucho. Continúan existiendo índices rampantes de violencia contra las mujeres, ejercida en su mayoría por varones, y se sigue revictimizando a las personas. Estos siguen siendo temas centrales, pero su importancia también radica en que se tomen en serio: que no sean solamente una figura del lenguaje, sino que se haga algo con esas palabras.

- ¿Qué mensaje transmitiría a quienes comienzan a acercarse al feminismo, los estudios de género o este tipo de proyectos académicos?

Las personas que comiencen a acercarse al feminismo y a los estudios de género van a encontrar un campo de conocimiento que exige cierta incomodidad, porque te confronta con desafíos identitarios. Pensamos que nuestra identidad es inmutable, que siempre hemos sido como somos y que no somos producto de circunstancias históricas y sociales. También pensamos que el género es algo inmediato, fijo, determinado y autoevidente, pero no lo es.

Ahí existe un proceso individual de construcción que puede generar incertidumbre e incomodidad. Por eso también hay quienes afirman que se trata de asuntos ideológicos o de querer pervertir la naturaleza de las infancias. Existe un trabajo individual que es importante reconocer y realizar.

Además, acercarnos a una crítica dentro o fuera del feminismo requiere documentación. Los grandes críticos del marxismo conocen la obra de Marx a profundidad; me gustaría que los grandes críticos del feminismo conocieran realmente de qué va el feminismo y que no usaran lugares comunes para atacar un movimiento que, al final del día, es humanista, igualitario y democrático. Ahí hay un trabajo importante que hacer desde los libros y también desde otras plataformas de conocimiento.