A comienzos de los años 2000, Chile figuraba con uno de los niveles de segregación escolar más altos entre los países pertenecientes a la OCDE. Con el fin de abordar esta problemática —que daña la cohesión social y afecta la equidad y los aprendizajes — el país articuló una "ecología de políticas públicas", que combinó incentivos económicos con regulaciones institucionales para fomentar la inclusión en el sistema educativo. Entre ellas, figuran la Ley de Subvención Escolar Preferencial (SEP, 2008) y la Ley de Inclusión Escolar (2015), que considera el Sistema de Admisión Escolar y la eliminación gradual del copago en establecimientos subvencionados.
Un estudio del CIAE analizó la asociación entre dicha “ecología de políticas públicas” y la baja histórica en la segregación que el país evidenció desde mediados de los 2000, encontrando una positiva correlación entre ambos. Los resultados: las políticas integradoras, particularmente SEP y SAE, están asociadas a niveles más bajos de segregación escolar. “No hay una bala de plata, requerimos de un ecosistema de políticas que permitan seguir avanzando en lo que hemos logrado, como continuar mejorando el SAE”, explicó Juan Pablo Valenzuela, director del CIAE y uno de los autores del estudio.
“La evidencia nos dice si estamos avanzando hacia las metas deseables y en este caso, el de la segregación, ésta señala que sí lo estamos logrando”, añadió Francisco Meneses, investigador asistente del CIAE y coautor del estudio.
Los resultados analizados por el CIAE, basados en datos públicos de 2,7 millones de estudiantes entre 2002 y 2024, revelan conclusiones contundentes:
- Caída del 10% en la segregación: Desde la puesta en marcha de la Ley de Inclusión y el SAE, los indicadores de segregación escolar disminuyeron, en promedio, cerca de un 10% entre 2015 y 2024.
- Mínimos históricos: Gracias a este descenso, el sistema escolar chileno ha alcanzado los niveles de segregación más bajos de los últimos 20 años.
- Efecto atribuible a las políticas: Mediante modelos estadísticos de efectos fijos, el estudio aisló variables externas y comprobó que esta mejora se puede correlacionar con estas políticas y no con variaciones en la matrícula ni con la segregación residencial de las comunas.
Debate académico sobre segregación
Los resultados fueron presentados y debatidos públicamente en el seminario "¿Pueden las políticas integradoras revertir la segregación escolar? Evidencia para Chile", organizado por el CIAE del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, y que fue inaugurado por la rectora de la Universidad de Chile, profesora Alejandra Mizala; y por el subsecretario de Educación, Daniel Rodríguez.
Al inicio del seminario, la Rectora Mizala explicó por qué la segregación escolar "constituye uno de los principales desafíos que tenemos como un sistema educativo". "No solamente afecta las trayectorias educativas de niños, niñas y jóvenes, sino también la cohesión social, la convivencia democrática y la capacidad de construir una sociedad donde las diferencias no se traduzcan en desigualdades sistemáticas. Cuando los espacios educativos se segregan, no solamente se reducen las oportunidades de aprendizaje, sino también la capacidad de reconocernos mutuamente y un sentido de pertenencia compartido", dijo.
También abordó la importancia de tener diálogos como este en el contexto legislativo actual, señalando que "es natural que las políticas públicas sean objeto de revisión y de perfeccionamiento, pero también es muy importante que esas decisiones sean basadas en evidencia". "Lo que nosotros hacemos en la universidad es precisamente generar evidencia. Esa evidencia no reemplaza las decisiones políticas ni las deliberaciones que una democracia exige, pero sí permite que las decisiones se adopten con conocimiento de sus consecuencias, enriqueciendo el debate público y contribuyendo a que las políticas sean más informadas y responsables", afirmó.
“Las políticas de desegregación son muy difíciles: en general, los países piden que no se genere segregación, porque revertir esa tendencia es muy difícil. Ahora bien, si uno mira las políticas asociadas a la segregación están la competencia entre escuelas, el voucher, la elección de las familias. Todas estas siguen estando en Chile”, precisó Cristian Bellei, investigador del CIAE, quien fue parte del panel.
SAE: ¿entrevistas, mérito?
Junto con presentar los resultados, un panel integrado por destacados expertos y moderado por la editora de T13 Radio, Andrea Vial, debatió sobre sus alcances y sobre el proyecto de ley de reforma al SAE que se discute en el Congreso. El panel estuvo integrado por el exministro de Educación y actual académico de la Escuela de Gobierno de la UC, Harald Beyer; la investigadora del Centro de Estudios Públicos, Sylvia Eyzaguirre; y el investigador del CIAE, Cristian Bellei.
Sobre este punto, el subsecretario Daniel Rodríguez planteó que algunos de los elementos centrales en la discusión sobre el SAE son el reconocimiento del mérito y la frustración de las familias. “La idea de reconocer el mérito y el rendimiento académico no es algo que se pueda acotar a un puñado de liceos”, indicó y llamó a preguntarse “cómo desde las políticas públicas damos una señal de que el mérito es importante”.
Al respecto, Harald Beyer, académico de la Escuela de Gobierno de la UC y exministro de Educación, opinó que “es positivo que desde séptimo básico se pueda seleccionar por mérito y que los directores puedan, en los casos extremos, de alguna manera tener cupos reservados”, pero manifestó su desacuerdo con que “los colegios tengan que hacer un listado de estudiantes preferidos en función de su proyecto educativo”. Respecto de la posibilidad de entrevistas, precisó que “es muy difícil tener un indicador objetivo” en este caso, porque hay riesgo de discriminación.
En el mismo sentido, Sylvia Eyzaguirre, quien fue presidenta de la mesa técnica sobre el SAE que fue convocada por el MINEDUC en 2025, indicó que “Chile es bien particular, porque financia con recursos públicos la educación particular. En ese sentido, hay dos principios que resguardar: el bien común y dar espacios de libertad de enseñanza. Dentro de ese sistema, uno podría pensar en criterios objetivos que permitan comprobar la adhesión al proyecto educativo, pero para resguardar el bien común habría que acotar esa selección a un porcentaje de la matrícula”.
Sobre este tema, Bellei indicó que está de acuerdo con disminuir el azar y agregar criterios de justicia y buen funcionamiento para el bienestar de las familias y la educación chilena. “Pero las entrevistas son el número 1 del no, pero debajo de esto hay muchas opciones en las que podríamos ponernos de acuerdo trayendo la evidencia del mundo, pensando en el bien común”, precisó.