El Consejo de Evaluación de la Universidad de Chile publicó el Estudio Técnico N.° 37, “Reportes sobre carreras académicas Ordinaria y Docente en la Universidad de Chile: estructura, permanencia y movilidad 2019-2024”, dirigido por las profesoras Verónica Figueroa Huencho y Ana María Madrid Silva, y elaborado a partir del análisis realizado por Robinson Lobos Lucero. A partir de registros del Sistema de Información del Personal (SISPER), la investigación examina la composición, dedicación horaria, permanencia en las jerarquías y movilidad del cuerpo académico.
Una carrera académica que evoluciona
El análisis muestra que la carrera Ordinaria continúa concentrando el mayor número de académicas y académicos de la Universidad, aunque registra una disminución gradual de casos desde 2021, mientras la carrera Docente mantiene una tendencia de crecimiento durante el mismo período. A ello se suma la permanencia de un número importante de personas registradas como “Sin asignar”, categoría que reúne principalmente a quienes figuran como Instructor o Académico no evaluado.
En conjunto, estos antecedentes muestran que, si bien la estructura general de las carreras académicas se mantiene estable, su evolución presenta cambios que resulta necesario observar de manera sistemática. Los resultados permiten comprender cómo han evolucionado las trayectorias académicas durante los últimos años y aportan información para el seguimiento de estos procesos a nivel institucional.
Para la vicepresidenta del Consejo de Evaluación, profesora Ana María Madrid Silva, conocer cómo evolucionan las trayectorias académicas permite comprender la diversidad que caracteriza al cuerpo académico de la Universidad y el aporte que realizan las distintas carreras académicas al desarrollo institucional.
“Es importante mostrar cómo se desarrollan las trayectorias de nuestras académicas y académicos durante su permanencia en la Universidad, porque cada carrera académica tiene funciones y responsabilidades igualmente relevantes. Si bien la mayoría pertenece a la carrera Ordinaria, donde la investigación ocupa un lugar central, también existen otras trayectorias que realizan aportes fundamentales al quehacer universitario”, comenta.
En ese sentido, la académica explica que las diferencias observadas entre las carreras responden a la naturaleza de las disciplinas y a las funciones que cumplen dentro de la institución.
“El crecimiento de la carrera Docente se observa principalmente en facultades del área de la salud, donde la enseñanza se desarrolla junto a la atención de pacientes. Eso implica dinámicas distintas a las de otras áreas, pero igualmente valiosas para la Universidad. Contar con esta diversidad permite que cada académico sea reconocido por su aporte y fortalece a la Universidad como un espacio donde conviven distintas formas de hacer ciencia, docencia y creación de conocimiento”, concluye la vicepresidenta del CEv, profesora Ana María Madrid Silva.
Diferencias entre organismos
Los resultados también muestran que las carreras académicas presentan comportamientos distintos entre facultades e institutos. Se identifican diferencias en la composición del cuerpo académico, la distribución de las jornadas de dedicación, la proporción entre las carreras Ordinaria y Docente y otros indicadores asociados al desarrollo de la carrera académica.
Esto refleja que la evolución de las trayectorias académicas no responde a una única realidad institucional. Mientras algunos organismos presentan configuraciones acordes con los parámetros establecidos por la normativa universitaria, otros evidencian dinámicas particulares que requieren ser comprendidas considerando sus características y funciones dentro de la Universidad.
Más que establecer comparaciones entre unidades, el ET N.° 37 entrega una mirada transversal sobre la diversidad de situaciones que conviven en el interior de la institución y aporta antecedentes para orientar el seguimiento y la planificación de la carrera académica. Para la presidenta del Consejo de Evaluación, profesora Verónica Figueroa Huencho, esta diversidad debe comprenderse como una característica propia de la Universidad y no como una realidad que requiere respuestas uniformes.
“El principal desafío es reconocer que la diversidad entre los organismos no es, por sí misma, un problema que deba corregirse mediante una solución única. Las disciplinas, las funciones académicas y las formas de vinculación con la Universidad son distintas, por lo que es esperable que existan trayectorias diversas”, señala la presidenta del Consejo de Evaluación, profesora Verónica Figueroa Huencho.
La académica advierte que esa diversidad debe ir acompañada de condiciones que garanticen el desarrollo de las carreras académicas en toda la institución: “Lo que sí debemos asegurar son condiciones comunes de transparencia, equidad y desarrollo: trayectorias claramente definidas, criterios conocidos y mecanismos de seguimiento que permitan identificar oportunamente brechas o situaciones de estancamiento. Eso exige combinar una mirada institucional con análisis situados en cada facultad e instituto, fortaleciendo la coordinación entre los organismos y el nivel central”, concluye la profesora Verónica Figueroa Huencho.
Una mirada al desarrollo institucional
Además de caracterizar la composición actual de las carreras académicas, el análisis incorpora una dimensión que permite comprender cómo evolucionan las trayectorias del cuerpo académico a lo largo del tiempo. Para ello, analiza aspectos como la permanencia en las distintas jerarquías, la movilidad entre carreras académicas y los flujos de ingreso y promoción, entregando una perspectiva que trasciende la fotografía de un momento determinado y permite observar la dinámica del sistema académico durante el período 2019-2024.
Junto con caracterizar la composición de las carreras académicas, el informe analiza cómo evolucionan las trayectorias de las académicas y los académicos a lo largo del tiempo.
“Observar la permanencia, la movilidad y los flujos entre carreras permite a la Universidad desarrollar una mirada más estratégica sobre la evolución de las carreras académicas. Esta información ayuda a identificar procesos que pueden mejorarse, generar incentivos y, eventualmente, rediseñar reglamentos para que las trayectorias respondan de mejor manera a los cambios que experimentan las funciones académicas, como la investigación, la docencia, la innovación y la vinculación con el medio”, señala Robinson Lobos Lucero, analista del Estudio Técnico N.° 37.
“Además, el informe desagrega los datos hasta el nivel de facultades e institutos, con el propósito de aportar antecedentes que apoyen la toma de decisiones en ese ámbito y contribuyan al fortalecimiento de las carreras académicas desde una perspectiva más local”, agrega Lobos.
El Estudio Técnico N.° 37 no solo entrega un diagnóstico actualizado sobre las carreras académicas, sino que también reafirma el valor de producir conocimiento institucional para apoyar la reflexión, la planificación y la toma de decisiones, contribuyendo al fortalecimiento de uno de los pilares fundamentales del quehacer universitario.
“Mantener esta línea de estudios durante más de quince años representa una forma de construir memoria institucional y de entender la evaluación como una tarea permanente, no como una respuesta frente a situaciones puntuales”, comenta la profesora Verónica Figueroa Huencho.
“La continuidad nos permite distinguir tendencias estructurales de cambios coyunturales, observar la evolución de las trayectorias y poner a disposición de la comunidad evidencia comparable en el tiempo. Para el Consejo de Evaluación, este conocimiento acumulado es fundamental para promover una reflexión informada y orientar decisiones institucionales transparentes, pertinentes y con perspectiva de largo plazo”, precisa la presidenta del Consejo de Evaluación.