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Inocuidad y fraude alimentario

Académica U. de Chile advierte los riesgos de consumir alimentos vencidos o adulterados

Académica U. de Chile advierte riesgos de consumir alimentos vencidos
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Profesora Cielo Char, académica del Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química, advierte sobre los riesgos de consumir productos vencidos o adulterados: “Si tiene dudas o la apariencia del envase del alimento es sospechosa, la regla es sencilla: no lo compre”.
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Consumir alimentos vencidos o con fechas de caducidad adulteradas puede representar un riesgo para la salud, especialmente cuando se desconoce cómo fueron almacenados o manipulados.

El caso de una liquidadora de alimentos en la comuna de La Granja que adulteraba las fechas de vencimiento de los productos puso en la palestra mediática una mala práctica que puede tener graves efectos en la salud de las personas. No es extraño ver en las noticias casos de venta callejera de productos falsificados o vencidos. Sin embargo, el ejemplo descrito anteriormente revela que también en el comercio establecido se pueden hallar casos de fraude alimentario, definido como una acción intencional con el fin de engañar a los compradores y obtener una ventaja económica indebida.

La profesora Cielo Char Aubry, académica del Departamento de Ciencia de los Alimentos y Tecnología Química de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, indica que el consumo de alimentos vencidos o con fechas de caducidad adulteradas representa un riesgo para la salud pública debido a la pérdida de su calidad e inocuidad.

“Es fundamental respetar la fecha de caducidad, ya que las empresas elaboradoras realizan rigurosos estudios de vida útil para determinar hasta qué momento exacto el producto mantiene intactas sus propiedades de calidad, inocuidad y valor nutricional. Los riesgos van desde un simple cambio en las características y calidad del alimento, por ejemplo, que la leche en polvo no se disuelva bien, hasta cambios que comprometen la salud del consumidor”, detalla.

Agrega que la fecha de vencimiento “es la fecha en la que el fabricante establece que, bajo determinadas condiciones de almacenamiento, finaliza el período durante el cual el producto conserva los atributos de calidad esperados. Después de esa fecha o cumplido este plazo, el producto no puede ser comercializado”.

Tipos de alimentos y sus riesgos

La académica, especialista en microbiología e inocuidad alimentaria, explica que los alimentos no son todos iguales. Por ejemplo, los alimentos no perecederos, como galletas, fideos secos y harinas, se conservan mejor y no requieren cadena de frío, por lo que son menos riesgosos. Por el contrario, los alimentos frescos, como carnes, lácteos, huevos y sus derivados, son muy susceptibles de echarse a perder rápidamente por crecimiento microbiano si se corta la cadena de frío. “Por lo tanto, el consumo de alimentos vencidos o con fechas adulteradas implica mayor riesgo en el caso de los alimentos frescos”, remarca.

Sin embargo, en los alimentos no perecederos también se producen reacciones de deterioro a lo largo del tiempo que pueden afectar la calidad e inocuidad del alimento, como la degradación química o la oxidación, por ejemplo, la rancidez de las grasas y aceites, lo que afecta la calidad nutricional del alimento.

Además, muchas veces se abre el envase original y se fracciona o se envasa nuevamente, lo que conlleva el riesgo de contaminación microbiológica debido a la falta de higiene. “Estas alteraciones son más propensas a causar daño a la salud en los grupos más vulnerables, como niños pequeños, embarazadas, adultos mayores e inmunocomprometidos (personas con enfermedades que disminuyen las defensas inmunológicas, o que están bajo tratamiento de quimioterapia, corticoides, etc.)”, advierte Cielo Char.

Cómo detectar adulteraciones

Esta problemática, que puede ocurrir tanto en la venta informal como en lugares establecidos, requiere que los consumidores tengan una actitud atenta y observadora, ya que siempre hay detalles que se pueden detectar en los envases, aunque los falsificadores utilicen tecnología sofisticada, y que permiten levantar las alarmas:

  • Manchas o desgaste por químicos: La utilización de solventes, como la acetona para borrar la tinta original, suele dejar áreas decoloradas, aureolas mate o plástico ligeramente reblandecido o deformado alrededor de la fecha.
  • Inconsistencias tipográficas: Compare la tipografía de la fecha de vencimiento con otros productos de la misma marca. Si los números no están alineados, la intensidad de la tinta varía bruscamente o la fuente se ve tosca, desconfíe.
  • Etiquetas superpuestas: Verifique si hay etiquetas adhesivas pegadas sobre el texto original impreso de fábrica. Las marcas consolidadas rara vez usan adhesivos manuales para colocar fechas de caducidad.
  • Ausencia de correspondencia de lote: La fecha de vencimiento y el número de lote suelen imprimirse en el mismo proceso industrial. Si el lote está borrado, alterado o no coincide en formato, el envase pudo haber sido manipulado.
  • Falta de cierre sellado o envases deteriorados: Tapas flojas, sellos de seguridad rotos, bolsas excesivamente infladas (señal de gas generado por bacterias) o latas golpeadas y oxidadas.

“Si un precio parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea. Compre exclusivamente en el comercio establecido, como supermercados, distribuidoras y locales autorizados que cuenten con resolución sanitaria vigente. El comercio informal no tiene trazabilidad ni ofrece garantías de conservación de la cadena de frío”, sostiene la profesora Cielo Char.

Resulta fundamental que los consumidores exijan la boleta o comprobante de la compra realizada, ya que constituye un respaldo para ejercer sus derechos como consumidores y realizar denuncias sanitarias ante eventuales intoxicaciones.

Recomendaciones

Evitar la compra de colaciones y productos perecederos en la vía pública: No compre lácteos o embutidos sin refrigeración en ferias libres o salidas de estaciones de metro, ya que estos puntos de venta suelen ser el destino final de mercadería fraudulenta.

No confíe únicamente en sus sentidos: Un alimento vencido o contaminado puede oler, verse y tener sabor perfectamente normal, pero aun así estar contaminado con microorganismos por falta de higiene, contener químicos nocivos o toxinas peligrosas.

Denunciar de manera activa: Si detecta locales comerciales o distribuidoras vendiendo productos con fechas borrosas o adulteradas, realice de inmediato la denuncia ante la autoridad sanitaria correspondiente, como la Seremi de Salud, o la policía.

Finalmente, la profesora Cielo Char afirma que “la adulteración de alimentos no es un mero fraude o engaño comercial, es un delito contra la salud pública”. La académica de la Universidad de Chile advierte que “el precio bajo jamás debe pagarse a costa de la seguridad personal”. En este sentido, la trazabilidad -es decir, saber de dónde viene cada ingrediente-, la fiscalización estricta de las bodegas de almacenamiento por parte de la autoridad y el rol activo de los consumidores son fundamentales para proteger la salud.

“Si tiene dudas o la apariencia del envase del alimento es sospechosa, la regla es sencilla: no lo compre”, concluye la investigadora de la Universidad de Chile.