Convertir el conocimiento y las capacidades de las y los estudiantes del Campus Antumapu en una experiencia concreta de vinculación con su entorno es uno de los principales objetivos del voluntariado impulsado por el Centro de Estudiantes de Ingeniería Agronómica (CEIA) junto a la Sala Cuna y Jardín Infantil JUNJI Santa Rosa, establecimiento inserto en el Campus Sur de la Universidad de Chile.
El llamado a participar tuvo una alta convocatoria, reuniendo a cerca de 50 voluntarios y voluntarias provenientes de las diferentes carreras que se imparten en el Campus Sur. Sin embargo, la iniciativa no se limitará a una única jornada. El voluntariado contempla una serie de encuentros semanales, en los que participarán cuadrillas de aproximadamente 15 estudiantes para dar continuidad a las distintas labores proyectadas.
Las y los voluntarios participarán en el mejoramiento de los jardines del establecimiento y en la habilitación y mantención de una pequeña huerta, espacio que permitirá acercar a niños y niñas al conocimiento de los cultivos de temporada, las plantas y los procesos asociados a la producción de alimentos.
Para el presidente del CEIA, Benjamín Gallo, uno de los aspectos centrales de la iniciativa es precisamente el compromiso y la participación de quienes respondieron al llamado. El Centro de Estudiantes, explica, cumple un papel de articulación, pero son las y los voluntarios quienes hacen posible concretar el trabajo en terreno.
“Creo que lo importante de estas actividades es el entusiasmo y el rol que cumplen los voluntarios. Nosotros, como Centro de Alumnos, somos solo los intermediarios y, al final, sin los voluntarios no podríamos realizar ninguna de estas iniciativas”, señaló Gallo.
De esta manera, la convocatoria reunió a estudiantes de las distintas carreras del Campus Sur en torno a un objetivo común, generando una instancia de colaboración que trasciende las disciplinas y pone en valor el compromiso de la comunidad estudiantil con su entorno.
Una huerta para aprender
Uno de los principales componentes de este voluntariado será la creación de una pequeña huerta, concebida como un espacio de aprendizaje para los niños y niñas de la Sala Cuna y Jardín Infantil JUNJI Santa Rosa.
La iniciativa cuenta con el apoyo del profesor Ricardo Pertuzé, académico del Departamento de Producción Agrícola de la Facultad de Ciencias Agronómicas, quien colaboró con la donación de semillas para iniciar el cultivo de distintas especies de temporada.
A través de este espacio, los niños y niñas podrán acercarse de manera práctica al mundo de las plantas, conocer el proceso de siembra y observar el crecimiento de los cultivos. La idea es que la huerta se convierta en una herramienta pedagógica permanente, en la que el aprendizaje pueda desarrollarse a partir de la experiencia directa y el contacto con la tierra.
A esta iniciativa se suma un segundo componente relacionado con el manejo responsable de los residuos orgánicos. Como parte del voluntariado, el CEIA adquirió una lombricompostera, que estará operativa en los próximos días, con el propósito de que los niños y niñas puedan conocer alternativas para reutilizar los residuos orgánicos y comprender cómo estos pueden transformarse en recursos que contribuyen al cuidado y mejoramiento del suelo.
Así, cultivos, plantas y reciclaje de residuos orgánicos se integran en una misma experiencia educativa, vinculando el trabajo de las y los estudiantes universitarios con aprendizajes que pueden desarrollarse desde la primera infancia.
Un voluntariado con proyección
La continuidad es uno de los elementos centrales de esta iniciativa. Las jornadas se realizarán una vez por semana y contarán con cuadrillas de alrededor de 15 voluntarios y voluntarias, quienes se organizarán para avanzar en las distintas tareas y dar seguimiento al trabajo realizado.
Esta modalidad permitirá mantener el vínculo con la Sala Cuna y Jardín Infantil Santa Rosa y acompañar el desarrollo de la huerta y de las demás acciones que se implementen en el establecimiento.
La iniciativa constituye, además, una primera experiencia dentro de una línea de trabajo que el CEIA espera continuar desarrollando. El objetivo es generar nuevas oportunidades de voluntariado y participación estudiantil, involucrando a jóvenes de las distintas carreras que se imparten en el Campus Antumapu en acciones de colaboración con las comunidades que forman parte de su entorno.
En este sentido, la pequeña huerta que comienza a proyectarse en la Sala Cuna y Jardín Infantil JUNJI Santa Rosa representa mucho más que un espacio de cultivo. Será también un lugar de encuentro y aprendizaje, donde niños y niñas podrán conocer sobre plantas, alimentos y cuidado del medioambiente, mientras las y los estudiantes del Campus Antumapu ponen sus conocimientos, tiempo y capacidades al servicio de una iniciativa construida colectivamente.