Ir al contenido

Internacionalización universitaria

Más de 500 personas participaron en feria que acercó becas y oportunidades para estudiar en Japón

U. de Chile acerca oportunidades de estudio en Japón a más de 500 personas
La primera Feria Internacional Study in Japan realizada en la Universidad de Chile reunió a más de 500 personas interesadas en oportunidades de estudio, becas e intercambio académico con Japón.
La primera Feria Internacional Study in Japan realizada en la Universidad de Chile reunió a más de 500 personas interesadas en oportunidades de estudio, becas e intercambio académico con Japón.
Feria Study in Japan reunió a más de 500 personas en torno a las rutas de cooperación académica entre Chile y Japón
Pablo Brugnoli, director de la Plataforma Cultural, destacó que “quizá hay trayectorias de vida de muchos estudiantes que van a cambiar a partir de este encuentro”.
Feria Study in Japan reunió a más de 500 personas en torno a las rutas de cooperación académica entre Chile y Japón
Andrés Bórquez Basáez, director de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, relevó la feria como una oportunidad de “internacionalización en casa” para acercar otras culturas y sistemas educativos a la comunidad universitaria.
Feria Study in Japan reunió a más de 500 personas en torno a las rutas de cooperación académica entre Chile y Japón
Giancarlo Carmelino, coordinador de Study in Japan para los países hispanohablantes de Sudamérica, destacó las distintas alternativas de formación y financiamiento disponibles para estudiar en Japón.
Feria Study in Japan reunió a más de 500 personas en torno a las rutas de cooperación académica entre Chile y Japón
Mizuho Fukushige, académica de la Universidad de Tsukuba y directora de la oficina sudamericana de Study in Japan, destacó que “si están pensando en cursar un programa de grado en inglés, creemos que Japón puede ser un muy buen destino de estudios”.
Feria Study in Japan reunió a más de 500 personas en torno a las rutas de cooperación académica entre Chile y Japón
Franco Casoni Henríquez, profesor del Centro de Lenguas y Culturas del Mundo de la Universidad de Chile, planteó que “cuando estamos pensando cuál es este Japón, también nos estamos haciendo una pregunta por nosotros mismos”.

El color de la flor del cerezo que acompañó la Feria Internacional Study in Japan 2026 coincidió con la floración de los ciruelos y cerezos del Campus Juan Gómez Millas. La imagen fue destacada por el director de la Plataforma Cultural de la Universidad de Chile, Pablo Brugnoli, al inaugurar una jornada que, más allá de su dimensión informativa, buscó acortar las distancias geográficas, culturales e institucionales que separan a Chile y Japón.

La actividad se realizó el miércoles 26 de agosto, entre las 11:00 y las 17:30 horas, y convocó a más de 500 personas en la Plataforma Cultural. Durante el encuentro, estudiantes, académicas y académicos, investigadoras e investigadores, integrantes de comunidades escolares y público general accedieron a información sobre becas, programas de pregrado y postgrado, oportunidades de investigación y alternativas de movilidad académica.

Study in Japan es un proyecto promovido y financiado por el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón (MEXT). Su primera edición en la Universidad de Chile fue organizada por la Embajada de Japón en Chile, la Dirección de Relaciones Internacionales, el Programa de Movilidad Estudiantil, la Facultad de Filosofía y Humanidades, el Centro de Lenguas y Culturas del Mundo y la Plataforma Cultural.

La programación contó con presentaciones de Study in Japan, la Embajada de Japón, la Universidad de Tsukuba, la Universidad Kokugakuin y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), con mesas de atención en las que las y los asistentes pudieron dialogar directamente con representantes de las instituciones. De este modo, la feria transformó información que suele encontrarse dispersa -como requisitos, plazos, costos, programas, certificaciones y sistemas de financiamiento- en orientaciones concretas para proyectar una trayectoria académica en Japón.

Una internacionalización que comienza en casa

En la bienvenida, Pablo Brugnoli señaló que la presencia de la feria resultaba especialmente pertinente para un espacio universitario concebido desde el diálogo entre diferentes formas de conocimiento. “Plataforma Cultural se constituye como un espacio cultural transdisciplinario que integra patrimonio, memoria y nuevas tecnologías”, sostuvo. Desde esa perspectiva, destacó a Japón como un ejemplo de articulación entre identidad cultural, desarrollo científico e innovación tecnológica.

El director manifestó además la disposición de la Plataforma Cultural para continuar acogiendo expresiones y proyectos relacionados con Japón. La realización de la feria, planteó, puede adquirir una importancia decisiva para quienes recién comienzan a imaginar sus itinerarios académicos: “Quizá hay trayectorias de vida de muchos estudiantes que van a cambiar a partir de este encuentro”.

Por su parte, el director de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, Andrés Bórquez Basáez, situó la actividad en el marco de la histórica relación bilateral entre Chile y Japón, que en 2027 cumplirá 130 años. También destacó el trabajo desarrollado por la Facultad de Filosofía y Humanidades para abrir espacios de cooperación con Asia y acercar esa dimensión internacional a la comunidad universitaria.

Andrés Bórquez propuso comprender la feria mediante el concepto de “internacionalización en casa”. Si bien la internacionalización suele asociarse exclusivamente con el viaje y el desplazamiento hacia otro país, explicó, también puede comenzar mediante encuentros locales que permiten conocer otras instituciones, culturas, sistemas educativos y formas de producir conocimiento. “Es clave que podamos entendernos mutuamente con los diferentes actores de la cuenca del Pacífico”, afirmó. A su juicio, este acercamiento adquiere particular relevancia en un escenario internacional en transformación, en el cual el Pacífico concentra una parte sustantiva de las dinámicas económicas, científicas, tecnológicas y culturales contemporáneas.

Para el director de Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, la movilidad académica no debe ser entendida únicamente como una experiencia individual. La expectativa es que quienes accedan a estas oportunidades puedan aprender el idioma, conocer la cultura japonesa, fortalecer sus proyectos profesionales y regresar con conocimientos y vínculos que contribuyan al desarrollo del país. La cooperación universitaria aparece así como una forma de diplomacia científica y cultural y como una responsabilidad pública frente a los desafíos de una sociedad cada vez más interdependiente.

Convertir la información en oportunidades reales

El coordinador de Study in Japan para los países hispanohablantes de Sudamérica, Giancarlo Carmelino, explicó que el proyecto se desarrolla desde la Universidad de Tsukuba y mantiene desde hace una década un trabajo sistemático en la región.

“Nuestra misión es conectar con estudiantes latinoamericanos que quieran ir a estudiar a Japón”, señaló. Para ello, la iniciativa organiza ferias presenciales y virtuales, visitas a establecimientos educacionales, charlas universitarias y asesorías destinadas a orientar la búsqueda de programas y financiamiento.

Giancarlo Carmelino destacó que la oferta académica japonesa no se limita a las ingenierías o las ciencias aplicadas. Existen alternativas en ciencias sociales, humanidades, artes, salud y otras áreas del conocimiento, junto con un número creciente de programas impartidos total o parcialmente en inglés. Esta transformación permite que estudiantes internacionales puedan iniciar una trayectoria académica incluso cuando todavía se encuentran aprendiendo japonés.

Su presentación abordó también los costos del sistema universitario, las posibilidades de trabajo parcial para estudiantes internacionales y las diferentes fuentes de financiamiento existentes. Entre ellas se encuentran las becas del Gobierno de Japón, los apoyos ofrecidos por universidades, fundaciones privadas y organizaciones especializadas. No obstante, insistió en que cada institución posee requisitos particulares y que la preparación debe comenzar con suficiente anticipación.

La feria buscó precisamente reducir una de las primeras barreras de la movilidad: la desigualdad en el acceso a información clara y confiable. Conocer los plazos, identificar un programa pertinente, revisar sus exigencias lingüísticas y comprender los mecanismos de financiamiento son pasos indispensables para que el interés por estudiar en el extranjero pueda convertirse en una posibilidad efectiva.

En este sentido, Valentina Codocedo, encargada local y asesora de becas de la Embajada de Japón en Chile, presentó las modalidades de las becas MEXT disponibles para postulantes del país. Estas becas comprenden programas de perfeccionamiento para docentes, estudios japoneses, formación de pregrado y estudios de postgrado e investigación.

Valentina Codocedo explicó que se trata de becas completas que cubren los estudios en Japón, los pasajes y una asignación mensual. Dependiendo del programa y de las necesidades determinadas por la institución receptora, también pueden contemplar un periodo inicial de aprendizaje de japonés. Sin embargo, advirtió que el financiamiento no sustituye la preparación académica. “Al momento de postular, ustedes tienen que tener una propuesta académica”, subrayó. En las convocatorias de postgrado, el plan de investigación constituye un antecedente central, pues será revisado por profesoras y profesores de las universidades japonesas para determinar su pertinencia y viabilidad.

La representante de la Embajada llamó a leer cuidadosamente las bases y reunir la totalidad de la documentación solicitada. Aunque la beca no exige necesariamente una certificación internacional de idioma en todas sus modalidades, el programa universitario escogido sí puede requerir acreditaciones como TOEFL o IELTS. Del mismo modo, una motivación general por conocer Japón debe traducirse en una pregunta de investigación, un campo de especialización y una propuesta coherente con la oferta académica disponible.

“Este es el documento base de mi tesis”, recomendó pensar al momento de elaborar el plan de investigación. La observación expresa uno de los sentidos centrales de la feria: estudiar en Japón requiere deseo y apertura cultural, pero también rigor, planificación y claridad respecto del conocimiento que se espera producir.

Una universidad abierta al intercambio internacional

La académica de la Universidad de Tsukuba y directora de la oficina sudamericana de Study in Japan, Mizuho Fukushige, valoró la realización de la primera feria en Chile y agradeció la colaboración de las instituciones organizadoras. La doctora Fukushige recordó que, cuando cursó sus estudios de postgrado, la mayor parte de la formación se impartía exclusivamente en japonés y la presencia de estudiantes internacionales era reducida. Actualmente, numerosas universidades han desarrollado programas en inglés en los que participan conjuntamente estudiantes japoneses y extranjeros. “Si están pensando en cursar un programa de grado en inglés, creemos que Japón puede ser un muy buen destino de estudios”, señaló durante su intervención.

La académica presentó la diversidad disciplinaria de la Universidad de Tsukuba y las oportunidades existentes en áreas como ciencias sociales, humanidades, políticas públicas, estudios japoneses, educación, patrimonio, medicina y ciencias. También destacó los sistemas de acompañamiento para estudiantes internacionales, la posibilidad de contar con tutorías personales, el acceso a residencias universitarias durante el primer año y la existencia de una amplia vida cultural y asociativa.

Su exposición puso énfasis en que la movilidad no consiste solamente en asistir a clases en otro país. Supone integrarse en una comunidad universitaria, relacionarse con personas de distintas procedencias y ampliar el horizonte desde el cual se formula una pregunta académica. “Piensen qué es lo que realmente desean aprender”, recomendó a quienes evalúan continuar estudios de postgrado. Incluso el tránsito entre disciplinas, agregó, puede constituir una oportunidad para expandir el propio campo de conocimiento. 

Estudiar Japón también significa interrogar a Chile

La jornada incorporó una dimensión crítica mediante la conferencia “La importancia de estudiar Japón desde Chile: desafíos académicos, políticos y teóricos”, dictada por Franco Casoni Henríquez, profesor del Centro de Lenguas y Culturas del Mundo de la Universidad de Chile, quien imparte cursos como Literatura Japonesa y Manga y Animé.

En lugar de ofrecer una respuesta cerrada sobre las razones para estudiar Japón, el profesor Casoni propuso una serie de preguntas sobre las categorías, traducciones e imágenes mediante las cuales se construye el conocimiento sobre ese país. La distancia, explicó, no es únicamente geográfica: también se expresa en el idioma, en las tradiciones intelectuales y en los conceptos heredados de Europa con los que se interpretan formas culturales surgidas en contextos diferentes.

Como ejemplo, examinó la frecuente caracterización del Genji Monogatari, escrito hace cerca de mil años, como “la primera novela del mundo”. Esa definición permite aproximar el texto a lectores occidentales, pero también corre el riesgo de imponerle una categoría moderna y europea que puede ocultar las particularidades de la tradición literaria japonesa.

“Siempre está el peligro de crear un otro. ¿Cuáles son las formas que uno tiene de no caer en eso?”, planteó el académico. En diálogo con Edward Said, la pregunta remite al riesgo del orientalismo: representar a Japón como una realidad homogénea, exótica y distante, construida más desde las expectativas de quien observa que desde la complejidad histórica de la sociedad estudiada.

Franco Casoni sostuvo, sin embargo, que la distancia también puede ser intelectualmente productiva. La circulación del animé, el manga, la literatura y el cine japoneses ha generado apropiaciones singulares en Chile, desde las series transmitidas por televisión abierta hasta su incorporación en expresiones artísticas, identidades generacionales y manifestaciones políticas. Estas prácticas muestran que la cultura japonesa no permanece simplemente “afuera”, sino que forma parte de experiencias y memorias locales.

“Cuando estamos pensando cuál es este Japón, también nos estamos haciendo una pregunta por nosotros mismos”, afirmó. Estudiar Japón desde Chile implica, por tanto, analizar las categorías con que se interpreta otra sociedad y, al mismo tiempo, revisar las formas en que Chile construye su propia identidad cultural.

El profesor recordó que, durante su etapa estudiantil, una feria de estas características parecía difícil de imaginar. Aunque todavía es necesario fortalecer las redes y la institucionalidad de los estudios japoneses en el país, la realización de Study in Japan evidencia un proceso de apertura que puede conectar intereses hasta ahora dispersos y sostener nuevas comunidades académicas.

La masiva asistencia mostró que el interés por Japón excede la fascinación cultural o la aspiración individual de viajar. También expresa una voluntad de conocimiento, intercambio y cooperación. Frente a ella, la universidad pública cumple una función decisiva: ofrecer información confiable, ampliar el acceso a oportunidades internacionales y generar una reflexión crítica que impida reducir el encuentro entre culturas a estereotipos o relaciones unidireccionales.

Al cerrar su conferencia, Casoni dirigió una invitación a quienes proyectan estudiar en Japón: “Si pueden, por favor, háganlo, porque aquí hay muchas cosas por pensar y muchas cosas por discutir”.