Cuando era niña, María Ignacia Carrasco vivía en Coyhaique. Acompañaba a su madre, pediatra, en las visitas a domicilio y, en esas ocasiones, le tocaba esperar en el living. Mientras su mamá auscultaba y diagnosticaba, ella pasaba largo tiempo observando a su alrededor. Veía muchas veces el dolor de los demás, notaba la importancia de la contención y de comunicar bien las decisiones difíciles. Así surgió su deseo de ser psiquiatra.
Estudió desde primero hasta quinto año en la Universidad de Concepción. Luego realizó su internado, especialidad y subespecialidad en la Universidad de Chile. Para ella, la Casa de Bello encarna un ideal de centro formador: “Tiene muchas características importantes; entre ellas, el pluralismo, la diversidad tanto de profesores como de estudiantes y el fomento del libre pensamiento”. Explica que vivió estos valores desde la sala de clases, donde había personas “de distintos lugares de Chile, orígenes, colegios, posiciones políticas, con diferentes maneras de mirar y querer construir Chile”. Dice que sus profesores también contaban con diversas experiencias y maneras de pensar. Además, “durante nuestra formación como médicos generales y luego como especialistas, podíamos tener acceso a diferentes realidades dentro de la Región Metropolitana”, destacando este punto como fundamental para el buen ejercicio profesional.
Respecto al libre pensamiento, señala que para ella es una manera de plantearse ante la vida y que está ligado a la lógica científica. “Es muy importante estar constantemente cuestionándose la realidad para encontrar distintas formas posibles de aprender”, afirma.
En su paso por la Sede Sur de la Facultad de Medicina experimentó la tradición de la psiquiatría comunitaria. “Tuve docentes como el profesor Mario Vidal, una persona con mucha conciencia social y que hizo activismo en su época. [También conocí] a otros grandes como el doctor Eduardo Durán, que fue recientemente nombrado maestro de la psiquiatría de Chile. [En Medicina Sur] estábamos muy conscientes de que en la salud mental y en los centros de salud comunitaria nos tenemos que hacer cargo de muchos más problemas que solo la psiquiatría. Cada vez que nos enfrentábamos a un paciente, a una persona, estábamos también, de alguna manera, cargando profundos problemas sociales de inequidad”, señala.
Salud mental perinatal
Destaca con orgullo la investigación de vanguardia que se hace en la Sede Norte de Medicina, “generando conocimiento nuevo que tiene impacto a nivel mundial”. Hoy pertenece a la Unidad de Trastornos del Ánimo de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile. “Ya vamos cuatro past fellows, o sea, somos la primera generación de subespecialistas formados en la Clínica Psiquiátrica y cada uno de nosotros tiene distintas líneas (...) He desarrollado una línea de investigación sobre el ánimo, el temperamento y la salud mental perinatal enfocada en mejorar el diagnóstico en esta población”.
Su interés por el periodo perinatal surgió tras su propio embarazo en 2016. Además, esto la impulsó a cofundar la Asociación Doctora Mamá Chile —organización que hoy reúne a más de 7.000 médicas y que promueve los derechos laborales de estas profesionales—. Afirma que ese periodo del ciclo vital de la mujer es complicado, “porque se produce una serie de cambios biológicos, hormonales e identitarios, o sea, la vida se transforma por completo”. Explica que “en cualquier mujer ocurre un proceso adaptativo normal, pero si a eso agregamos dificultades ambientales, familiares o biológicas, o predisposición a enfermedades psiquiátricas, eso lo hace aún más complejo”.
Sobre el impacto de su trabajo, señala: “Hay muy poca gente que se dedica a la convergencia entre trastornos del ánimo y salud perinatal. La verdad es que cuando las pacientes que tienen enfermedades graves, como trastorno bipolar, planifican un embarazo o han tenido experiencias muy malas en sus embarazos o pospartos, encontrarse con médicos subespecialistas que entiendan el tema genera gran alivio y esperanza”. Como se trata de mujeres embarazadas o en puerperio, es un tremendo desafío científico. “Hay muchos vacíos de información aún; hay mucho que investigar. Hay que entender que en la población embarazada y posparto es muy difícil hacer estudios clínicos de calidad porque hay muchas restricciones éticas y metodológicas para probar tratamientos nuevos”.
Un sistema en crisis
Coordinadora del Grupo de Trabajo de Salud Mental Perinatal de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (SONEPSYN) y socia titular de la Sociedad Chilena de Trastornos Bipolares (SOCHITAB), advierte que la salud mental en Chile atraviesa un estado crítico. Atribuye esto al bajo gasto público —alrededor del 2% del PIB versus el 7% recomendado por la OCDE— y a determinantes sociales como extensas jornadas laborales, traslados agotadores e inequidad social.
Frente a las restricciones presupuestarias en el sector, afirma que los recortes constituyen una decisión errada. “Está estudiado a nivel mundial en salud pública que cuando uno hace recortes en prevención en salud mental, hace colapsar el sistema. Hace que haya mucha más demanda a nivel de servicios de urgencia”, ejemplifica.
Redes sociales para empoderar
Con más de 56 mil seguidores en Instagram, la Dra. Carrasco transformó un espacio inicialmente dedicado a la moda en una plataforma de extensión médica basada en la evidencia. “Siempre he sido una persona de muchos gustos e intereses. Particularmente, siempre me ha gustado la moda y, cuando se abrió Instagram, empecé hablando sobre eso. Eso me permitió conocer gente y aprender a comunicar en redes sociales. Una vez que empecé a crecer, vi lo poderosas que eran las redes sociales como herramienta de comunicación y, en la pandemia, empecé a cambiar el contenido con el cual me sentía cómoda. Me di cuenta de que en redes sociales faltaba tener voces autorizadas, serias y que hablaran desde la medicina basada en la evidencia. Hay muchos influencers, personas que hablan de distintas cosas y muchas veces sin ningún argumento científico. Yo misma a veces quedaba alertada de lo que me mostraban las redes sociales. Sentí un llamado a la responsabilidad y con eso empecé a generar proyectos individuales y colectivos para hacer extensión en psiquiatría particularmente”. Hoy, además de sus redes sociales, @doctora.micarrasco y @mariacarrasco, lidera el podcast Proyecto Bienestar, que alista su segunda temporada para octubre, y gestiona la cuenta institucional de Instagram de la Unidad de Trastornos del Ánimo de la U. de Chile.
Asume este rol de comunicadora con responsabilidad: “Como líderes de opinión tenemos un rol educando, posicionando temas, generando debate y empoderando a las personas en su toma de decisiones, tanto de su salud como con respecto a las políticas públicas”.
La importancia de hablar
Cada 10 de septiembre, en Chile y en el mundo, se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En este contexto, la Universidad de Chile puso a disposición de su comunidad un curso de primeros auxilios psicológicos. En alusión a este tema, dice que la mejor prevención es hablar del suicidio y no creer que pronunciar su nombre lo promueve. Al contrario, “la mayoría de las veces eso genera alivio, confort, contención. Ante la duda de si se necesita ayuda o no, siempre hay que consultar a un especialista”.
Antes de hacer recomendaciones para cuidar la salud mental, dice que hay que ampliar el concepto y “entender que no es algo que esté aislado del resto de la salud física”. Aclara que en ello hay una responsabilidad individual, “pero tiene que haber todo un sistema que apoye esa construcción en salud. Estamos en una sociedad en que se individualiza toda la responsabilidad y eso genera mucha frustración y culpa en la población. Hay que entender eso primero. Y luego ver, dentro de lo que puedo hacer por mí, que es muy importante tomar en cuenta el estilo de vida: alimentarse adecuadamente, hacer actividad física, pasar tiempo en la naturaleza, tener habilidades de meditación y de mindfulness, tener una adecuada higiene del sueño, limitar el tiempo de consumo de pantallas y evitar el uso de sustancias”.